Las hijas del dueño de la funeraria niegan los cambiazos y atribuyen toda la responsabilidad de la empresa al padre ya fallecido
El juicio por el caso de la 'estafa de los ataúdes' afronta su fase final, con las declaraciones de los acusados ya acabadas. Tanto la familia del dueño de la funeraria, ya fallecido, como los trabajadores que se sientan en el banquillo, sólo han accedido a responder a las preguntas de sus abogados. Ni el Ministerio Fiscal ni las acusaciones han podido interrogar y todas las declaraciones han seguido una línea similar: Ignacio Morchón era dueño y señor de la funeraria que administraba a su manera y sobre los cambiazos de los féretros de cremaciones para usarlos con sucesivos cadáveres documentados por un extrabajador que acabó suicidándose, nadie supo, nadie vio y nadie sospechó. De hecho, insisten en que el extrabajador tenía una forma física que le habría permitido sacar el sólo los cadáveres de los ataúdes.
La primera en declarar este lunes ha sido la hija menor de Morchón, Laura, que ha comentado que su padre la dió de alta en Funeraria Castellana en cuanto cumplió los 18 años. Con formación como productora audiovisual y periodista, estuvo unos primeros años ocupándose de la gestión de alquileres de las propiedades familiares y posteriormente pasó a ser “correturnos” en la empresa de pompas fúnebres. Fundamentalmente sustituía a empleados en vacaciones y se ocupaba de la recepción. Fue ella quien respondió ante la Policía Nacional cuando la Operación Ignis culminó con la entrada y registro del tanatorio El Salvador y el resto de instalaciones. Una semana después, ha recordado emocionada, tres agentes la detuvieron cuando salía de un bar. “Me puse a llorar, tenía 33 años, recuerdo que lo único que me decían era que no me preocupase que declararía ante la juez y me iria a casa. Estuve un mes y medio en prisión”.
Laura Morchón ha asegurado que los 980.000 euros que encontró la Policía en casa de sus padres correspondía a la caja de las empresas. Mi padre siempre se lo llevaba a casa“, ha apuntado. Su hermana, Rosario Morchón, ha hecho una declaración similar. Aunque toda su vida laboral está ligada a la empresa familiar, ha asegurado no tener nociones de contabilidad.
José Antonio Morchón, que estuvo 40 años trabajando como conductor, se ha desvinculado también de los cambiazos. “Nunca trabajé en el horno (crematorio)”. El hombre, que aparece mencionado 88 veces en los apuntes del extrabajador que destapó el presunto fraude, no ha sabido explicar por qué y ha insistido en que él hacía lo que le mandaba el jefe y en que bastaba una sola persona para manerjar un cadáver para la incineración. José Antonio aparece en una de las llamadas pinchadas por la policía el día de la Operación Ignis. “Esto es una pillada macho, viene de interior” , llegó a comentar con otro trabajador. Esta mañana ha aclarado que se refería a Justo, el extrabajador.
Otro trabajador y familiar de la mujer de Ignacio Morchón, ha negado los cambios de féretros que le imputaba Justo y se ha defendido argumentando que tenían disitintos turnos, que nunca coincidieron y que nunca participó en cremaciones. Además ha explicado que las flores no se reciclaban pasando de un velatorio a otro porque se marchitaban muy rápido. De hecho, ha precisado que algunas familias se llevaban los centros enteros y otras unas pocas flores.
Ha declarado también el trabajador del que una excompañera que declaró como testigo dijo que le había contado que se sacaba a los cadáveres de los féretros para reutilizarlos. El hombre ha justificado esa acusación por una única discusión que tuvo con ella porque él se llevó uno de los periódicos a los que estaban suscritos de una funeraria a otra.
Además ha declarado el dueño de una empresa de féretros con la que los investigadores apuntan que Morchón blanqueaba dinero. El hombre ha explicado una extraña operativa en la que Morchón le adelantaba dinero en metálico para la compra de ataúdes “en blanco” o defectuosos para que éste los arreglase y le vendiese parte.
Tanto la mujer de Morchón como el hermano de este se acogieron a su derecho a no declarar.
La vista oral se reanudará el próximo lunes, cuando las partes elevarán o modificarán sus conclusiones provisionales y comenzarán a exponer los informes finales. El Ministerio Público pide para la mujer de Morchón, María del Rosario V y también para sus hijos: Ignacio, Laura y María del Rosari 20 años de cárcel para cada uno. En concreto, cinco años de cárcel por constitución de organización criminal; siete años y seis meses para cada uno por un delito continuado de apropiación indebida en relación de concurso medial con el delito continuado de estafa y siete años para cada miembro de la familia por blanqueo de capitales y falsedad en documento mercantil.
0