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El hijo del dueño de la funeraria que reutilizaba ataúdes culpa del fraude a un exempleado “envidioso”

Ignacio  Morchón durante su declaración como acusado en el caso de la estafa de los ataúdes.

Laura Cornejo

20 de mayo de 2026 16:14 h

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Ignacio Morchón Vaquero, hijo del dueño del Grupo Salvador, ha atribuido el caso de la estafa de los ataúdes a un exempleado “envidioso”, Justo, que fue el hombre que documentó los presuntos cambiazos de féretros entre 1995 y 2015 y les extorsionó. Ni Justo ni el padre de Morchón, también acusados en la causa, han llegado a sentarse en el banquillo. El primero se suicidó en agosto de 2024, y el segundo falleció en 2022. Sus declaraciones durante la instrucción se han reproducido durante el juicio que se celebra en la Audiencia de Valladolid, si bien el sonido era deficiente. El presidente del tribunal ha lamentado la falta de respuesta del Centro de Atención al Usuario del Ministerio de Justicia (CAU) al que había pedido ayuda para mejorarlo.

Ignacio Morchón Vaquero ha declarado este miércoles pero contestando solo a preguntas de su abogado. La mayor parte de su relato se ha centrado en cómo creó su padre, “un tío muy listo”, el grupo funerario. Así, ha recordado que su padre empezó vendiendo féretros en su pueblo, Torrelobatón, y después fue a Tordesillas, con un socio. La zona era un punto negro de tráfico y vio “oportunidad de negocio”. Más tarde daría el salto a Valladolid con el alquiler de un “localito” que Morchón hijo ha descrito como “un zulo” en el que funcionaba la funeraria mientras iban a esperar a las puertas de los hospitales para interceptar a los que “salían llorando” para ofrecerles sus servicios.

“Mi padre era un tío muy listo”, ha dicho varias veces. Valladolod tenía en su momento una sola funeraria, La Soledad “y tenía un servicio muy malo”. Morchón ofrecía una “caja” superior, cuando hasta las coronas de plástico pasaban de un sepelio a otro. Negoció con seguros para mejorar los servicios, rondaba el año 1985, y Morchón fue levantando su imperio. El hijo ha retratado al padre como el único responsable del negocio, “el que mandaba” y el que “ha hecho y ha deshecho a su antojo”. “Si no hemos crecido más ha sido por eso, porque a él le gustaba tenerlo todo cogido, tener contacto con los empleados y tenerlo todo controlado”.

Los “juegos con Hacienda”

Y así fue como contrató a Justo, el hombre que documentó foto a foto los supuestos cambiazos de ataúd para incinerar a los muertos en otros de peor calidad y revender los buenos. No fue casual el fichaje: Morchón ha revelado que su padre había conseguido crear “el único cementerio privado” que hay en España y que vende a perpetuidad, en el municipio de Santovenía de Pisuerga y que quien les ayudó fue el entonces alcalde, que acabó pidiéndoles que contratasen a Justo, familiar suyo que había sido despedido de Nicas. “No tenía especialización ni estudios, se le contrató para recepción”, ha explicado. Al igual que a Justo, se contrató a familiares de los Morchón sin especialización, como fue el caso del tío de Ignacio, que se encargó durante muchos años de la contabilidad y que contó con ayuda externa a medida que fue creciendo la empresa.

La estrategia del abogado de la defensa de retratar al ahora fallecido como un empresario hecho a sí mismo, ha trastabillado cuando el hijo ha relatado espontáneamente que Hacienda les “pilló” muchas veces. “Pero el que mandaba era mi padre, era el que decía que había que pagar, pero lo justo, de impuestos. Nos ha cogido Hacienda hasta cierta época, hasta que dijimos: vamos a hacerlo bien”, ha comentado.

Así se ha referido a la empresa de ataúdes Senovilla, a la que compraban las “cajas” haciendo un “juego con Hacienda. ”Senovilla facturaba por módulos y mi padre para no pagar más a Hacienda subía el precio de las cajas, nos pilló hacienda y nos dio bien... ha habido varias ocasiones, en 2010 hubo una muy gorda con las flores, encontraron una carpeta que ponía “flores B”, verde y en botella. Hasta que se contrató a gente para llevar la contabilidad como dios manda“, ha declarado. Pero Ignacio Morchón ha intentado desmontar la versión de Justo. Según él, el exempleado ni siquiera comprobó quiénes trabajaban o estaban de baja cuando supuestamente se hicieron los cambiazos y además ha precisado que hacen falta dos o tres personas para mover un cadáver, con la excepción de cuando estos se recogían en hospitales o residencias y sólo se trataba de sacarlos de una cámara, porque se pasaban de una camilla otra con cierta facilidad. Además, considera que en las fotos que se tomaron, hay ”escenificación“ porque aparece la seda que forra el féretro arrancada. También ha negado saber manejar el horno crematorio de Santovenia, que era complicado, ”solo el de Valladolid“.

Morchón se ha indignado con la declaración grabada de Justo en la que decía que llegó a sacar del féretro a su suegro. “Hay que ser una palabra que empieza con c y malo para decir que a mi suegro le cambié la caja, hay que ser mala persona. Hay una cantidad de contradicciones. Lo gordo de todo este tema es los años 2013 y 2014, poco antes de que se fuera a jubilar, que vio que no íbamos a meter ni a su yerno ni a su hija y se cogió una mala hostia...”, ha aseverado. Así, ha añadido que en las fotos aparecen “cajas” que no eran de su funeraria, sino de traslados que se hacían de otras provincias.

“Siempre dije que Justo era un tío poco simpático. Jamás vendió una sepultura, me decía que lo hiciese yo porque él estaba para recepción y para incinerar. Nunca tuve conflicto con él hasta 2014 antes de jubilarse. Me dijo: tu padre se ha hecho rico, no habéis metido a mi hija y a mi yerno, que es en lo que habíamos quedado. Le contesté que había cobrado menos porque quería tener una base de cotización baja y que se le habían pagado todos los atrasos”, ha recordado.

“Yo contra vosotros no tengo nada, es contra tu padre, que ha sido un cabrón toda la puta vida y os voy a joder, es que tengo fotos. Aquí el Morchón se ha hecho rico...”, le explicó Justo. “Es que era muy envidioso, me empezó a mandar whatsapps y fotos y se aportaron a Policía. Incluso un USB. Me tranquilizaron, me dijeron que se le pasaría, pero pasan unos meses y vuelve a las andadas, ya jubilado. Y se le denunció porque es todo mentira, nadie le mandó hacer nada, me dijo que su tía era fiscal”, ha declarado.

“Está prescrito”

Los tres hijos de Morchón trabajan en la funeraria desde los 18, cuando su padre les dió de alta y empezaron a cubrir bajas o vacaciones. Junto a Ignacio, están acusadas sus hermanas Laura y Rosi, que declararán el 25 de mayo. La madre, Rosario Vaquero, se ha acogido a su derecho a no declarar, al igual que el hermano del patriarca, Andrés, que con problemas de audición ha dicho al tribunal que no sabía nada. Además de estas declaraciones se han podido escuchar las llamadas intervendidas a varios acusados, que el día de las detenciones criticaban a Andrés por aparecer por el cementerio y al que llamaban “tonto y payaso”. “Tiene a sus dos yernos comiendo de ahí, le han pillado con un trago y se ha puesto a cantar. Si es que además no puede trabajar va a perder la pensión, a Andrés le he tenido pánico siempre”, se oye en una de las conversaciones.

Además, comentaron que uno de los detenidos podía “acogerse a la quinta enmienda”, una figura jurídica del derecho estadounidense. “Ignacito está roto, está destrozado, no se ha pensado en su vida lo que pasaría”, comentaban. “Ignacio pide llorando que le saquen de allí, que le saquen de allí, tienen embargadas hasta las cuentas personales”, “Lo que hacía Andrés arriba ha prescrito”, se tranquilizaban.

Los acusados se enfrentan a la petición de penas por delitos de constitución de organización criminal, pertenencia a organización criminal, apropiación indebida, estafa, contra el respeto a los difuntos, blanqueo de capitales y falsedad en documento mercantil. 

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