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España y Marruecos refuerzan la frontera ante el nuevo llamamiento de entrada de migrantes

A un lado, en España, aún no se observa rastro del despliegue policial anunciado por Interior bien entrada la noche. En Marruecos, sí. A pesar de que la frontera amaneció sin incidentes ni movimientos sospechosos, solo una “falsa alarma” de intento de salto de migrantes en la frontera de Benzú, las autoridades españolas y marroquíes han ordenado el refuerzo fronterizo ante los llamamientos localizados en redes sociales que, según el Ministerio del Interior, animan a cruzar en grupo a la ciudad autónoma durante la jornada del 23 de agosto, día de jornada electoral en Marruecos.

El sol cayó este martes en Ceuta con más calma que tensión, pero los nuevos efectivos policiales empezarán a hacerse ver de madrugada por diversos puntos de la frontera. En el lado español, el Ministerio del Interior ha decidido mover ficha para evitar sorpresas, aunque resta credibilidad al llamamiento y destaca la “tranquilidad” aparente en la frontera. La Policía Nacional ha incorporado un refuerzo de 75 efectivos de las Unidades de Intervención Policial (UIP), mientras que la Guardia Civil ha intensificado desde el martes por la noche el trabajo de los tres pelotones del Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) destinados en la ciudad autónoma. El operativo cuenta con 120 agentes durante las noches y 90 durante el día, apoyados por un helicóptero y la doble de presencia de drones vigilando la valla y el mar, explican fuentes de Interior.

Omar (nombre ficticio) se ríe cuando se le pregunta sobre la supuesta convocatoria. “¿Creen que van a volver a entrar? Ahora no se puede, está todo cerrado y todo el mundo lo sabe”, dice el joven, que entró a nado a Ceuta a finales de julio sin apenas control marroquí. “Ahora todo ha cambiado. Lo notamos quienes estamos aquí y también los que siguen allí. Si están devolviendo a algunos de los que entremos... ¿cómo va a venir mucha gente ahora?”, responde el marroquí, tras una noche más en el asentamiento del Trampolín.

Al otro lado, en Castillejos (Marruecos), la respuesta marroquí dista del dispositivo desplegado los días 30 y 31 de julio, cuando más de 70.000 personas atravesaron la frontera sin apenas impedimento del país vecino. Unos 3.000 efectivos de las fuerzas de seguridad custodian las inmediaciones del paso fronterizo y sus alrededores, donde se concentran camiones policiales y vehículos cisterna, según informan fuentes desde el terreno. Los montes colindantes, donde días atrás solían verse a grupos de migrantes subsaharianos aguardando una oportunidad, están blindados y vacíos. En el interior, cerca de un centenar de agentes de paisano patrullan en furgones blancos con la orden de interceptar a cualquier posible emigrante, con la intención de subirlo a un vehículo y trasladarlo a autobuses con destino al sur del país.

Lo que trasladan desde Moncloa es el convencimiento de que este miércoles no ocurrirá nada ni “remotamente” parecido a la crisis fronteriza de los días 30 y 31 de julio, a pesar de los avisos de las últimas horas y de que se ha decidido extremar el control de seguridad. “Hoy mismo he estado en contacto con mi homólogo marroquí para que tomen las medidas al respecto y lo que me van trasladando es que, por supuesto, ellos tomarán las medidas que sean necesarias”, afirmó el martes el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, que anunció una reunión en Nueva York con su homólogo marroquí al margen de la cumbre de Naciones Unidas. Además, el Ministerio del Interior también anunció el inicio de los trámites necesarios para empezar las obras de prolongación del espigón de El Tarajal, una intervención que servirá para reforzar la condición fronteriza con Marruecos de esta construcción.

“Para poder acometer la obra, Interior solicitará el correspondiente informe favorable a la Ciudad Autónoma de Ceuta, así como a otros organismos estatales que deben dar su visto bueno a la iniciativa. La obra del espigón de El Tarajal se realizará en dos fases. La primera consistirá en la prolongación mar adentro de 15 metros lineales dividida en tres tramos modulados cimentados mediante pilotes y un cerramiento superior de malla ‘antitrepa’ con peines curvos invertidos. En una segunda fase, la actuación permitirá prolongar mar adentro el espigón en 100 metros lineales mediante un dique vertical. Esta actuación, en sus dos fases, tendrá un coste estimado de 7 millones de euros”, explicó el departamento de Marlaska en un comunicado.

Desde el Ministerio del Interior mantienen un discurso de cautela. “La situación en principio es de tranquilidad. Hemos reforzado el dispositivo policial, pero hay que tener en cuenta que varios llamamientos en redes a lo largo del mes de agosto no han fructificado”, señalan fuentes del departamento. Aunque el Gobierno asegura seguir de cerca la convocatoria y exhiben los refuerzos para disuadir cualquier intento, restan gravedad a la supuesta cita de este 23 de septiembre y la equiparan a las convocatorias de los días 12 y 15 que finalmente “quedaron en nada”. Asimismo, recuerdan que la zona permanece bajo un dispositivo reforzado desde el pasado 29 de julio y aseguran que la coordinación con las autoridades marroquíes continúan.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, afirmó esta semana que el Gobierno ha activado medidas preventivas y está en contacto con las autoridades marroquíes para “disuadir” una nueva entrada masiva a Ceuta, tras la convocatoria en redes sociales para el 23 de septiembre en la que se llama a cruzar de nuevo. Según dijo, había mensajes en redes sociales que, “por el momento, no están calando”.

Con el objetivo de “luchar contra la desinformación” en el lado marroquí de la frontera, Exteriores lanzó una campaña para que los consulados y la Embajada en Rabat informen a su población de que la entrada irregular a Ceuta y Melilla no implica “ningún derecho” ni tampoco quedarse “indefinidamente” en España y Europa. En este sentido, la Embajada de España en Marruecos ha pedido en redes sociales a los marroquíes que “no se dejen engañar por la desinformación”, alegando que la sentencia del Supremo “no modifica la ley sobre extranjeros”, “no declara ilegal el rechazo en la frontera” y tampoco “impide el retorno”.

La tensión del día previo al 23 de agosto se ha traducido en la difusión de rumores de un posible intento de entrada por la frontera de Benzú, que no era tal, según aseguran desde Interior. Una alerta lanzada por el Sindicato Unificado de Policía (SUP), que advertía de un supuesto intento de salto de 800 personas en la zona de Benzú, resultó ser una falsa alarma tras comprobarse la normalidad en la zona.