La economía española aguanta el primer golpe de la guerra en Oriente Medio
La economía española ha capeado el primer impacto de la guerra en Oriente Medio, a pesar de la subida de los precios de los combustibles, y el crecimiento, tras un muy buen final de 2025, apenas debería notar el efecto del conflicto en Irán durante el primer trimestre del año. Entre octubre y diciembre el producto interior bruto (PIB) se aceleró hasta el 0,8%, pero los modelos a tiempo real apuntan a un incremento de en torno al 0,6%, lejos de una debacle económica, sustentado por la firmeza del mercado laboral y el respiro de las renovables sobre el coste de la electricidad.
Los termómetros de distintas organizaciones, desde ‘think-tanks’ a instituciones oficiales como la AIReF, apuntan a que la economía mostrará un tono robusto, a pesar de la guerra, aunque los efectos podrían manifestarse más claramente conforme avance el año. El Instituto Nacional de Estadística (INE) publicará el primer dato de avance a finales de este mes, pero cifras relevantes como la afiliación a la Seguridad Social en marzo ya avanzan con solidez a pesar del conflicto.
“Nuestro modelo arroja un crecimiento del 0,6%, de momento, a caballo entre el 0,6 y el 0,7% de crecimiento intertrimestral, por lo que sería un ligero recorte en comparación con el cuarto trimestre de 2025”, explica al teléfono el profesor de Economía Aplicada de la Universidad Pablo de Olavide e investigador de EsadeEcPol, Manuel Hidalgo, que apunta que solo el dato de afiliación de marzo (en el que el empleo rozó los 22 millones) anticiparía esta cifra. Similar a lo que creció la economía entre enero y marzo de 2025 (0,5%).
Hidalgo es uno de los autores del modelo de “nowcasting” (previsión a tiempo real) del centro de estudios de la escuela de negocios y detalla que, aunque puede variar en función de la aportación del sector exterior al crecimiento, “no suele haber mucha diferencia” con la cifra final que publica Estadística.
De la desaceleración por las lluvias, a la guerra
Desde la consultora británica Oxford Economics, su economista jefe para Europa, Ángel Talavera, coincide con Hidalgo en la cifra de crecimiento (0,6%), pero asegura que aún carece de datos que muestren el impacto de la guerra, más allá de la cifra concreta de la inflación. “Solo hay dos o tres indicadores de sentimiento, encuestas que en marzo han empezado a caer. Los datos aún están rezagados”, señala.
Talavera apunta a dos periodos diferenciados dentro del primer trimestre. Una primera desaceleración a principios de año, que podrían estar vinculadas al frío y a las lluvias que caracterizaron el arranque de 2026, y otro diferenciado a partir de marzo, cuando arrancó el conflicto. “Casi todos los datos en nuestro modelo muestran esos problemas de debilidad a principios de año. Los efectos de la guerra los veremos más en el segundo trimestre: el dato de empleo de marzo fue bueno, pero la inflación quizá afecte a las ventas por menor, a la producción industrial…”, detalla.
BBVA Research es más optimista y estiman que el crecimiento trimestral podría situarse en el 0,7%, apenas una décima inferior al ritmo registrado a finales de 2025, fundamentalmente gracias al vigor de los datos de la afiliación, como apuntó su responsable de Análisis Económico, Rafael Doménech, en una publicación de X. Desde la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), el MIPred –que suele ser algo pesimista– arroja un crecimiento del 0,3%, con el 66,7% de los datos del periodo. Por su parte, la herramienta de Analistas Financieros Internacionales (AFI) limita el avance al 0,1%.
“No creemos que vaya a ser tan negativo”, matiza al teléfono Marina García, analista de la firma. “Según nuestras previsiones oficiales, estaríamos en torno a un 0,2%-0,3% de crecimiento en el primer trimestre”, abunda, una proyección arrastrada por la bajada en las previsiones más contenidas de crecimiento del consumo y de la inversión. En el conjunto de 2026 anticipan un crecimiento del PIB del 2,1%.
Un crecimiento sólido pese a la guerra
Los datos del primer trimestre son fundamentales para el avance del ejercicio completo. “Suelo explicar que, aunque resulte curioso, gran parte del crecimiento de 2026 ya ha pasado”, apunta Hidalgo. Esto es así porque el “efecto arrastre” de finales del año pasado, cuando la economía aceleró, y el crecimiento sostenido en el primer trimestre ya te marcan el punto de partida para el año completo. “Un PIB del 0,6% o 0,7% nos llevaría a un crecimiento en el entorno del 2% en el año, salvo que la segunda mitad del año sea catastrófica”, dice el profesor de la UPO.
De momento la primera oleada de previsiones económicas ha rebajado el crecimiento para este año, pero aún seguirá siendo sólido, en comparación con nuestros pares. El FMI y la OCDE anticipan un avance del 2,1% para el ejercicio completo, mientras que el Banco de España calcula un 2,3%. La inflación se situará en el entorno del 3%, muy por encima del escenario previo al estallido bélico.
Lejos de lo que ha hecho el Gobierno alemán, por ejemplo, que ha recortado a la mitad (0,5%) su cálculo del PIB para 2026, en el Ministerio de Economía todavía tratan de “aterrizar” –como señaló el vicepresidente Carlos Cuerpo– cuál será el efecto para diseñar los números en los que se basará su presupuesto. “Estamos analizando cómo aterriza la incertidumbre. Es muy importante ir viendo cómo va evolucionando la situación porque la gran incógnita es la duración del conflicto”, aseguran fuentes del Ministerio de Economía.
En el Ejecutivo subrayan que el plan de 5.000 millones aprobado el mes pasado está permitiendo “amortiguar” el efecto de las primeras semanas del conflicto, pero aunque la guerra terminase esta misma semana se tardaría meses en recuperar la normalidad. De acuerdo con los cálculos del Banco de España, de las cuatro décimas de crecimiento económico que ha restado el conflicto, este pack de ayudas compensa tres. De los 0,8 puntos que sumará a la inflación, el Plan del Gobierno permite rebajar 0,5.
El día a día del bolsillo va a poner a prueba la resistencia del entorno macroeconómico. El precio del barril de petróleo brent volvió a situarse este jueves por encima de los 103 dólares, lo que anticipa una subida del precio del combustible en las gasolineras. Un mes después de la rebaja de impuestos, el litro de diésel ha caído 20 céntimos y 30 céntimos el de la gasolina. Gracias, en parte, al abaratamiento del crudo en las últimas semanas, pese a las idas y venidas sobre las negociaciones entre Irán y Estados Unidos.
Y la factura de la luz también será clave. De momento, el gran peso de las renovables en la generación eléctrica –el gas, más caro, solo ha marcado el precio del 16% de las horas en lo que llevamos de año– está librando el grueso de los efectos sobre el bolsillo. Pero la llegada del calor, que dispara el consumo energético, podría trastocarlo todo.