El FMI recorta las previsiones y advierte de que la guerra en Oriente Medio podría provocar una “recesión global”
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha recortado las previsiones de crecimiento de la economía mundial al 3,1% en 2026, dos décimas menos que en su estimación de enero, debido a los efectos de la guerra en Oriente Medio desatada por los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán. Y advierte que, en el peor de los escenarios de proyección, podría producirse una “recesión global” por primera vez desde la pandemia.
El organismo con sede en Washington ha publicado este martes su informe de Previsiones Económicas Mundiales, un documento que por primera vez incorpora los efectos económicos de la guerra. Los técnicos de la institución han decidido diseñar un “escenario de referencia” en lugar de uno “base”, como se hace habitualmente, dada la imprevisibilidad del conflicto, que definen como “la última culminación de una serie de eventos que han rediseñado” las relaciones mundiales. El documento incorpora dos ejercicios de previsión adicionales, uno con el caso de una evolución “adversa” de la economía y otro con una evolución “severa”.
El escenario de referencia –que prevé un conflicto de corta duración– fija un crecimiento del 3,1% del producto interior bruto (PIB) global en 2026, que habría sido del 3,4% de no haber estallado la guerra, y del 3,2% en 2027.
Sin embargo, en el caso de que la guerra dure más de lo estimado y los precios de la energía provoquen una espiral inflacionista, los daños podrían ser mucho mayores. El escenario adverso (con unos precios medios del petróleo de 100 dólares el barril en 2026 y 75 dólares en 2027 y subidas del gas del 160% en Europa y Asia) prevé una ralentización del crecimiento global hasta el 2,5%. Y en el severo (precios medios del crudo de 110 dólares en 2026 y 125 dólares en 2027, con el gas triplicando su coste y los alimentos disparándose un 5% y un 10% en cada año) la economía se situaría “al borde de una recesión global”, con un modesto avance del 2%, algo que solo ha sucedido en cuatro ocasiones desde 1980. La última, con el choque del COVID-19.
España crecerá un 2,1% y un 1,8% en 2026 y 2027
El FMI apunta que las economías avanzadas crecerán solo un 1,8% en 2026, con Estados Unidos (2,3%, una décima menos de los cálculos de enero) y España (2,1%, dos décimas menos) al frente. Para la zona euro prevén una ralentización hasta el 1,1% (dos décimas menos), con una proyección de crecimiento del 0,8% para Alemania, del 0,9% para Francia y del 0,5% para Italia.
“La guerra en Oriente Medio agravará los efectos persistentes del aumento de precios de la energía desde la invasión rusa de Ucrania, lo que arrastra al sector manufacturero, con la presión adicional de la apreciación del euro con respecto a los países que exportan productos similares”, dice el informe.
De cara a 2027, el organismo prevé una desaceleración en el crecimiento de España, hasta el 1,8%, que mejorará ligeramente en el caso de Alemania (1,2%) y se mantiene estable tanto para Francia (0,9%) como para Italia (0,5%).
En todos estos escenarios predominan los riesgos a la baja en el escenario, particularmente si la guerra se enquista o si las tensiones geopolíticas desatan conflictos políticos internos. A la inversa, las inversiones en tecnología vinculadas a la inteligencia artificial, la firma de acuerdos comerciales para cerrar el conflicto arancelario desatado por la Casa Blanca, o la eventual adopción de reformas estructurales que favorezcan la productividad podrían ayudar a capear esos vientos de cola.
Mensaje a los bancos centrales: no se apresuren
El FMI advierte del coste para las cuentas públicas del conflicto, bien por la vía directa de las ayudas desplegadas para paliar los efectos económicos, bien por la ralentización económica o la subida de los costes de la deuda. “Las respuestas al conflicto en Oriente Medio deberían tener en cuenta las lecciones aprendidas del episodio [de la invasión rusa de Ucrania] e, idealmente, adherirse a los principios de limitar la distorsión de las señales de precios y mantener una combinación de política fiscal y monetaria consistente con la estabilidad de precios”, insisten los técnicos.
En este sentido, y sobre el papel de los bancos centrales, el FMI apunta que deben estar “preparados para actuar” para poner freno a la inflación, pero con cuidado de no sobreactuar antes de tiempo.
Por su parte, a los países recomienda “reconstruir los espacios fiscales”, algo que es “crucial” por los “altos niveles de deuda pública, el espacio fiscal erosionado tras la secuencia de shocks globales y la incertidumbre alrededor del resultado del último conflicto”, junto con las presiones de gasto adicionales, como en Defensa o por el envejecimiento de la población.
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