El fondo soberano agita a la plantilla del ICO: “Seguimos atrapados en la rueda de hámster de la austeridad del PP”
El nuevo fondo soberano España Crece ha puesto, de nuevo, al Instituto de Crédito Oficial (ICO) en el centro de la política económica del Gobierno. Con una inyección de capital de 13.300 millones de euros procedentes de los fondos europeos, el Ejecutivo confía en que el banco público sea capaz de poner en marcha 120.000 millones en inversiones, entre públicas y privadas. Pero los protagonistas de este reto, sus trabajadores, lejos de afrontarlo con ilusión, lo hacen desanimados tras una década con un sistema de subidas salariales que congeló el Ministerio de Hacienda de Cristóbal Montoro (PP) y con una oferta pública para buscar banqueros con experiencia que ha despertado recelos y una sensación de agravio.
Lo explica Raúl, empleado del ICO que, como varios de los contactados para esta información, prefiere que se le identifique con un nombre ficticio y guardar el anonimato. El ambiente, dice, se ha enrarecido en la institución en los últimos meses y teme el señalamiento de trabajadores que alcen la voz. En dos décadas en la institución, los ánimos nunca habían estado tan bajos, señala.
El ICO contaba con un personal de 394 efectivos en 2024, según los datos de su último informe anual. Todos ellos tienen derecho a un sistema de desarrollo profesional que permite subidas de nivel en la escala cada cuatro años, pasando de un nivel de entrada de 7 hasta el 1 (máximo), tras evaluaciones anuales de sus objetivos. Esta carrera llevaba aparejada una mejora de sueldo con cada ascenso, pero la partida que permitía estos incrementos (en torno al 1,2% de la masa salarial anual, unos 132.000 euros al año) fue recortada hace una década hasta el 0,2%, sin que haya vuelto a recuperarse, a pesar de que el ICO paga los sueldos con cargo a sus beneficios anuales. De facto, ascienden cada cuatro años. Pero sus nóminas no lo reflejan. Y si lo hacen, es con muchísimos años de retraso.
En 2019, el anterior presidente, José Carlos García de Quevedo, no consiguió torcer el brazo de Hacienda, ya bajo la dirección de la ahora vicepresidenta primera, María Jesús Montero, pero sí ideó un “remiendo”, como lo denominan fuentes sindicales, que mejoró ligeramente la situación. Los ahorros generados en salarios de los trabajadores jubilados podrían destinarse a cubrir las subidas salariales pendientes de ese sistema de desarrollo profesional. Aunque esa cifra apenas alcanza para todas las revisiones pendientes.
Cansados de esa situación, un colectivo de trabajadores ajenos al comité de empresa ha recurrido a las redes sociales para airear su descontento y tratar de movilizar a la plantilla del banco, que ahora preside Manuel Illueca, y tratar de darle la vuelta a la situación.
“Llevamos más de 10 años padeciendo el bloqueo de nuestra carrera y la falta de reconocimiento profesional y salarial. Pero nada de esto se resolverá por inercia. Si queremos recuperar nuestro poder como trabajadores es necesario dar un paso al frente e iniciar un ciclo de movilizaciones. Solo desde la organización y presión colectiva podremos abrir una negociación real con la empresa y Hacienda que desbloquee el impasse actual”, dice una de sus publicaciones en la red social LinkedIn. El ICO y sus trabajadores abrieron las negociaciones para un convenio nuevo que sustituya al de 2012, pero sin éxito.
“Pasados 13 años, seguimos atrapados en la rueda de hámster de la austeridad del anterior Gobierno”, resumen, gráficamente, fuentes sindicales de la CGT que, junto con CSIF y UGT, conforman el comité de empresa del ICO.
Una veintena de nuevos banqueros en los escalafones más altos
Si bien la reivindicación de la carrera profesional no es nueva, la gota que ha colmado la paciencia de los trabajadores es la oferta de 19 plazas de Analistas de Riesgos para la entidad, con 9 años de experiencia previa en banca y que entrarían directamente con un nivel 3. Una escala que un técnico normal tardaría 16 años en el ICO en alcanzar. “Se desconoce cómo se financiarán estos nuevos puestos ni por qué no se ha priorizado la promoción interna”, critica la plataforma de trabajadores en sus redes sociales. “Garantizar el buen funcionamiento y la retención del talento empieza cuidando a quienes sostenemos el ICO con nuestro trabajo diario. Cuando ese cuidado falta, la estructura interna de incentivos falla, los equilibrios laborales comienzan a erosionarse y el malestar se multiplica”, dicen.
Desde la empresa justificaron la oferta en la necesidad de reforzar el ICO en un momento en el que la propia entidad va a pasar de trabajar con la banca privada a participar directamente y asumiendo sus riesgos en operaciones de financiación, para lo que es necesario atraer perfiles con experiencia del sector privado.
La falta de un horizonte profesional efectiva está provocando todo lo contrario en las filas del banco público. Los jóvenes acceden a la entidad con un nivel 7 y un salario que ronda los 30.000 euros anuales, para dar el salto al sector privado, con mejores retribuciones, tras adquirir algo de experiencia. La rotación nunca había sido tan elevada en una institución donde, tradicionalmente, se hacían largas carreras. Con datos de 2024, el número de menores de 30 años en la institución era de apenas 31, estando el grueso en el escalafón de más de 50 años, con 210 empleados.
El reto de movilizar 23.000 millones en vivienda
El nuevo fondo España Crece dependerá íntegramente del ICO, que será el encargado de movilizar hasta 120.000 millones de inversión en un horizonte de cuatro años, como reconoció el propio Illueca en declaraciones a este periódico. Una parte importante, 23.000 millones, estará enfocado a la construcción de vivienda de alquiler asequible. La capitalización del ICO alegra, por un lado, a la plantilla, pero por otro lado la acogen con cierto escepticismo.
Por un lado, consideran positivo reforzar una institución que está muy lejos en tamaño de sus homólogos europeos, como el alemán KfW, con 8.000 empleados, o la italiana CDP, que cuenta con 3.000 técnicos entre sus filas. Pero, por otro, temen que el mayor foco político suponga una mayor presión por parte de la dirección. “Se está generando una disrupción en el trabajo del día a día”, reconocen fuentes sindicales. Ya en 2023 la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) alertó del “mayor estrés” al que estaban sometidas plantillas como la del ICO, sobrecargadas por la gestión de numerosos instrumentos vinculados al rescate de empresas tras el COVID-19 y el Plan de Recuperación.
El propio Illueca reconoce que será necesaria una reestructuración del ICO, como avanzó 'ABC', para adaptarlo al reto de manejar el fondo soberano. “El ICO, lógicamente, tiene que adaptarse a su nueva realidad. España Crece y el ICO también. Tenemos que gestionar un volumen de recursos que es muy superior al que teníamos hasta el momento y necesitamos potencial para ello”, señaló en declaraciones a elDiario.es este lunes tras la presentación oficial por parte del presidente del Gobierno. Pero este crecimiento se apoyará en las nuevas tecnologías, “que permiten unas necesidades de personal no proporcionales al incremento de actividad”, y en la propia experiencia de una plantilla “muy formada y con gran vocación pública”.
Entre los objetivos del ICO está la apertura de una oficina en Bruselas, donde ya trabajan el resto de homólogos del banco español, y, a futuro, una sede en Nueva York, donde se concentra gran parte de la financiación que canaliza el ICO hacia Estados Unidos. Este plan se desgranó a la plantilla recientemente, pero ha sido acogido con escepticismo. De fondo, todo pasa por la carrera profesional y las restricciones presupuestarias: “¿Cómo van a pagar un sueldo a alguien para enviarlo a Bruselas, costear alojamiento, una oficina… con las limitaciones presupuestarias que hay?”, se preguntan voces sindicales.