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Una inspección rutinaria en la mina concluyó en septiembre que “todo estaba en regla”

Oviedo —

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Villablino (León), 1 abr (EFE).- Una inspección rutinaria realizada el pasado mes de septiembre en la mina de Cerredo, donde una explosión acabó ayer con la vida de cinco mineros, concluyó que “todo estaba en regla” y que los trabajos que se estaban realizando se correspondían con los previstos en las licencias concedidas a la empresa, y que concluyen el próximo 11 de abril.

Así lo han apuntado la delegada del Gobierno en Asturias, Adriana Lastra, y la consejera de Transición Ecológica, Industria y Comercio del Principado, Belarmina Díaz, que este martes se han desplazado hasta Villablino, donde se ha instalado la capilla ardiente por cuatro de los cinco mineros leoneses fallecidos en esta mina situada en el concejo de Degaña, en el extremo suroccidental asturiano.

La empresa Blue Solving dispone de una licencia de investigación para comprobar, en una determinada zona de la mina, la presencia de algún tipo de mineral o de material de cara a su extracción en un futuro, y otra para retirar chatarra y material del nivel tres de la antigua mina, en el que se produjo la explosión, pero no tenía permiso de explotación de carbón.

Lastra ha recordado que la principal hipótesis es la explosión por la presencia de una bolsa de gas grisú, pero ha remarcado que “hay que saber por qué explotó”.

En el accidente, el más grave en una mina asturiana en los últimos treinta años, perdieron la vida Jorge Carro, Rubén Souto Robla, Amadeo Bernabé, Iván Radio y David Álvarez, todos ellos vecinos de la provincia de León de entre 32 y 54 años, y resultaron heridos por quemaduras y traumatismos otros cuatro trabajadores, tres de ellos leoneses y el otro asturiano, que se encuentran hospitalizados y estables.