Cómo elegir si cobrar el salario en 12 o en 14 pagas: “Disponer antes del dinero es una ventaja solo si sabes qué hacer con él”
Es una de las dudas más frecuentes que se plantean al empezar un nuevo contrato laboral: si se prefiere recibir el sueldo prorrateado en 12 meses o conviene mantener las tradicionales 14 pagas. “La pregunta parece sencilla, pero la respuesta no lo es tanto. No hay una opción universalmente mejor, porque a efectos de salario anual no cambia nada, el trabajador cobra lo mismo”, sostiene Andrea Morales, experta en finanzas personales de HelpMyCash.
Mismo salario, distinto reparto
La principal diferencia radica exclusivamente en la distribución del dinero: cobrar en 12 pagas implica recibir más dinero cada mes, mientras que en 14 supone que la empresa retiene una parte para entregar dos pagas extras, normalmente en verano y en Navidad. “Económicamente, disponer antes del dinero es una ventaja, pero solo para quien sabe qué hacer con él, es decir, quien tiene un presupuesto. Para el resto, esa ventaja teórica puede diluirse, porque en lugar de ahorrar dinero y ponerlo a trabajar, pueden gastar más porque mensualmente reciben más”, asegura Morales.
Respecto a la fiscalidad, es importante aclarar que el número de pagas no afecta al IRPF total. “Hacienda calcula el impuesto sobre el salario bruto anual y la situación personal del trabajador”, confirma la experta. “Lo único que varía es el reparto de la retención”, pero al final del año el resultado es idéntico. “Lo que sí cambia es la sensación de liquidez mes a mes, algo que influye mucho en cómo la gente planifica, o no, su dinero”, señala.
12 pagas: liquidez y rentabilidad
Cobrar de forma prorrateada suele ser la opción preferida para quienes tienen un control estricto de sus finanzas. Para Morales, este sistema beneficia a quien es organizado y ahorrador “porque el dinero se puede poner a trabajar antes en cuentas remuneradas, depósitos o, para perfiles más avanzados, en inversión periódica”. Además, valora que este sistema es especialmente útil para:
- Personas con ingresos bajos: “Para quien cobra poco, ese extra repartido cada mes puede marcar la diferencia al llegar a fin de mes y aliviar la sensación de ir siempre con el agua al cuello”, destaca la experta.
- Ahorradores constantes: “Quienes tienen el ahorro automatizado y los objetivos definidos, ya sea porque cuentan con fondos, inversiones o amortizaciones de hipoteca y préstamos, suelen sacar más partido a las 12 pagas, porque maximizan la liquidez y reducen la dependencia psicológica de las pagas extra”, valora Morales.
- Personas con deudas: “Si hay deudas caras, como tarjetas o créditos al consumo, retrasar ingresos es renunciar a amortizar antes y reducir intereses”, explica.
14 pagas: un salvavidas psicológico
Para muchas personas, recibir una suma importante de dinero dos veces al año funciona como una herramienta de gestión emocional. “Las 14 pagas funcionan para muchas personas como un ‘ahorro forzoso’. El dinero se acumula sin tocarse y llega de golpe”, explica Morales. “Para quien tiene dificultades para ser constante, las extras pueden convertirse en una forma casi automática de reservar dinero, siempre que se separen nada más cobrarlas y no se diluyan en gasto impulsivo”, destaca.
“Si prefieres no tener la tentación de gastar ese dinero mes a mes y contar con un ingreso extra en épocas de mayor consumo, las 14 pagas pueden ser tu mejor aliado”, aclara. Sin embargo, la experta advierte que este sistema pierde su sentido si las pagas extra se gastan sin planificación o si se utilizan para cubrir recibos básicos, lo que indicaría que el presupuesto mensual está demasiado ajustado.
“Hablamos de forma general, pero vale la pena hacer siempre una autoevaluación para poder saber qué método nos conviene más”, resume Morales, que insiste en que la decisión final depende totalmente del perfil del trabajador. “Lo que importa es la planificación”, concluye.