Turismo sostenible en Baleares: el desafío de devolver la vida a los fondos marinos amenazados
El Mediterráneo es uno de los mares más biodiversos del planeta, pero también uno de los más presionados. Cada verano, millones de personas disfrutan de sus costas, sus aguas transparentes y su riqueza natural. El turismo forma parte esencial de su economía, pero plantea un desafío claro: ¿cómo proteger aquello que lo hace posible?
En un sector responsable de una parte significativa de las emisiones globales y con impacto directo sobre los ecosistemas costeros, la sostenibilidad ya no puede ser un eslogan. Debe traducirse en acciones concretas, medibles y sostenidas en el tiempo. Y en ese contexto, la cadena española RIU Hotels & Resorts ha decidido dar un paso más a través de su estrategia de sostenibilidad, Proudly Committed, para conservar y restaurar el Mediterráneo.
RIU cuenta con seis hoteles en las Islas Baleares. Su presencia en el archipiélago convierte el compromiso ambiental en una cuestión cercana, tangible, casi del día a día. No se trata solo de reducir impactos, sino de contribuir activamente a mejorar los ecosistemas donde desarrolla su actividad. Y ahí es donde entran en juego dos aliados clave: la Fundación Marilles y la Fundación Cleanwave-MedGardens.
El valor oculto de las bahías poco profundas
Bajo la superficie del mar balear existe un ecosistema tan frágil como esencial. Las praderas de Posidonia y los bosques submarinos de macroalgas forman auténticos pulmones marinos. Filtran el agua, protegen la costa frente a temporales, capturan carbono y sirven de refugio y zona de cría para numerosas especies.
Sin embargo, estos hábitats llevan décadas en regresión en todo el Mediterráneo. La construcción costera, el tráfico marítimo, el fondeo incontrolado, la contaminación o el simple pisoteo en zonas muy transitadas han ido debilitando su estructura. Las bahías poco profundas, especialmente en destinos turísticos, son particularmente vulnerables al concentrar la actividad humana y, al mismo tiempo, depender de la buena salud del mar para sostener su economía.
Ciencia, gestión y conservación
La colaboración con Fundación Marilles se centra en el Programa de Conservación de Hábitats y Especies en peligro en el Mar Balear. Esta entidad trabaja para convertir Baleares en un referente mundial en conservación marina, combinando investigación científica, trabajo con las administraciones públicas y movilización de actores locales como ONG, asociaciones, hoteles, empresas, restaurantes e incluso escuelas.
El objetivo es restaurar y proteger hábitats vulnerables y mejorar la gestión de las Áreas Marinas Protegidas. En el marco de esta alianza, se impulsan planes de restauración y recuperación de bahías someras en las islas, así como sistemas de seguimiento para conocer mejor el estado de conservación de especies y ecosistemas.
El papel de RIU consiste en apoyar y acompañar el proceso, facilitando que estos planes puedan diseñarse e implementarse con continuidad.
Restaurar Portocolom desde la comunidad
La segunda gran línea de acción se desarrolla junto a la Fundación Cleanwave-MedGardens. El proyecto tiene como objetivo restaurar hábitats marinos poco profundos en la bahía de Portocolom, en Mallorca, y hacerlo con un enfoque participativo y basado en la ciencia.
El proyecto combina restauración pasiva y activa. La restauración pasiva implica reducir o eliminar las presiones que degradan el ecosistema, como ordenar el fondeo de embarcaciones, retirar residuos voluminosos que dañan las praderas, señalizar zonas sensibles o reforzar la vigilancia ambiental. Es, en esencia, dejar de hacer daño.
La restauración activa va un paso más allá. Incluye la reforestación de praderas de Posidonia y de bosques de macroalgas, mediante técnicas de trasplante y refuerzo que buscan acelerar la recuperación natural del hábitat. Se trata de devolver estructura y complejidad al fondo marino para que la biodiversidad pueda prosperar de nuevo.
Pero el proyecto no se limita al trabajo bajo el agua. Uno de sus pilares es la gobernanza compartida. Administraciones públicas, comunidad científica, empresas locales y ciudadanía participan en foros y procesos de custodia marina. Así la protección no es una imposición, sino un compromiso.
Más allá del mar: educación y participación
Tanto Marilles como Cleanwave-MedGardens integran la educación y la sensibilización en sus programas. Talleres, acciones de ciencia ciudadana, campañas informativas y espacios de participación buscan fortalecer el vínculo entre las personas y su entorno.
De este modo, cuando la comunidad entiende el valor del ecosistema y se siente parte de su cuidado, las soluciones se vuelven más sólidas y duraderas. En este sentido, el proyecto conecta directamente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con la vida submarina, el turismo responsable y las alianzas público-privadas.
Compromiso a largo plazo y seguimiento continuo
La colaboración de RIU con ambas fundaciones se plantea con una visión a medio plazo y con sistemas de seguimiento periódico. El equipo de responsabilidad social evalúa la evolución de los proyectos para comprobar que avanzan en la dirección adecuada y generan el impacto esperado. Así, si es necesario, se ajustan las estrategias.
Además, la compañía traslada este compromiso a sus clientes. A través de su aplicación, de la información disponible en los hoteles y del contacto directo con el personal, promueve buenas prácticas durante la estancia y comparte las iniciativas en marcha. Porque conservar el Mediterráneo no es una acción puntual ni una campaña aislada, sino un proceso continuo que requiere ciencia, colaboración y coherencia.