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Tengo sensación de ahogo, ¿cuáles son las enfermedades que puedo padecer?

Sensación de ahogo

Cristian Vázquez

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La sensación de ahogo, o de que falta el aire, o la dificultad para respirar, es algo que en general todos hemos sentido alguna vez, sobre todo al hacer algún esfuerzo físico. En ocasiones, sin embargo, esa sensación subjetiva aparece sin ninguna causa aparente. Entonces surge la duda y la preocupación: ¿a qué se debe?

Lejos de ser una mera sensación sin consecuencias, la disnea (su nombre específico) se asocia con una menor calidad de vida y mayores probabilidades de hospitalización que en los casos de quienes no la sufren, y “está fuertemente asociada con la mortalidad”, según un estudio publicado por científicos de Suecia en 2020.

De acuerdo con ese trabajo, la sensación de ahogo afecta a entre el 10% y 15% de los adultos de mediana edad y mayores. En hasta el 3,9% de los casos constituye la principal razón de las consultas de medicina primaria en numerosos países europeos, y está presente en una alta proporción del resto de consultas.

Dificultades para diagnosticar las causas de la disnea

Otros estudios se han enfocado en las dificultades para el hallazgo de las causas específicas en cada caso de sensación de ahogo. Una investigación publicada en Alemania en 2016 señala que, en el 30-50% de los casos, el análisis de la historia clínica, el examen físico y los patrones de respiración del paciente no resulta suficiente.

Por su parte, una revisión de estudios publicados entre 1946 y 2020 -realizada por científicos de Australia- divide las pruebas para determinar el origen de la disnea en cuatro pasos. Después del primer paso se habían esclarecido solo el 35%, cifra que asciende al 83% después del paso 3 y a más del 90% después del paso 4.

En suma, como plantean los citados científicos alemanes en las conclusiones de su texto, “las múltiples causas de la disnea la convierten en un desafío diagnóstico”. A continuación se enumeran los factores más comunes que originan este problema.

1. Ansiedad

Uno de los motivos principales de la sensación de ahogo es la ansiedad. En estos casos, por lo general, la disnea aparece acompañada de otros síntomas: estrés, palpitaciones, sudoración, temblores, escalofríos, náuseas, mareos, etc.

Según la última encuesta sobre ‘Percepción y hábitos de la población española en torno al estrés’, publicada en 2017, el 42% de las personas se sienten estresadas “de manera frecuente o continuada”, y en el 39,5% de los casos eso deriva en ansiedad. Por lo tanto, la ansiedad afecta a unos 7,7 millones de españoles: el 16% de la población.

A nivel fisiológico -como explica el psicólogo Fernando Azor en un artículo sobre esta cuestión- lo que produce el estrés es una dilatación de los bronquios, con el fin de que el organismo incorpore mas oxígeno: los músculos lo necesitarían para escapar de un peligro (esa es la explicación evolutiva de para qué nos estresamos).

Ese aumento del oxígeno en el cuerpo genera una especie de reacción en cadena que acaba en una vasoconstricción cerebral. Esto ocasiona sensación de ahogo, confusión y, en algunos casos, la pérdida de conocimiento.

La ansiedad, además, a veces desencadena una suerte de círculo vicioso: la sensación de ahogo despierta el miedo de que exista un problema más grave (como los que se describen más abajo) y ese miedo, a su vez, genera más ansiedad. Por eso, es conveniente tomar medidas para tratar de prevenir o controlar este problema.

2. Enfermedades respiratorias

Según el citado estudio de científicos suecos, la única causa de disnea más frecuente que la ansiedad en adultos de mediana edad y mayores son las enfermedades respiratorias: están presentes en el 57% de los casos (la ansiedad lo está en el 52%). Y entre esas patologías, las principales son la EPOC, el asma y la COVID persistente.

Las personas con EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) tienen que trabajar más para respirar, debido a que sus alvéolos y sus bronquios han perdido elasticidad.

En consecuencia, la sensación de falta de aire es uno de sus síntomas principales, junto con la tos persistente, sibilancias, presión en el pecho y cansancio.

El asma, por su parte, tiene unos síntomas parecidos al EPOC. Afecta a más personas: la sufren más del 10% de la población infantil y del 5% de los adultos, lo que la hace la enfermedad de las vías respiratorias más prevalente en nuestro país. Por fortuna, los tratamientos actuales permiten controlarla hasta que casi no afecte la calidad de vida.

Con la llegada de la pandemia de COVID-19 se sumó otra causa respiratoria importante: la COVID persistente. Según datos de la Sociedad Española de Médicos de Familia, la disnea afecta a cuatro de cada cinco (el 79,3%) personas con este problema, lo que la convierte en uno de sus síntomas más comunes.

3. Obesidad

La obesidad perjudica la función respiratoria por varios motivos. Por un lado, reduce los volúmenes pulmonares y la fuerza de los músculos respiratorios. Por el otro, un cuerpo con sobrepeso exige una carga de trabajo adicional y, por ende, también una demanda respiratoria extra.

Como consecuencia, la sensación de ahogo es frecuente en las personas obesas. Según el estudio realizado en Suecia, hasta el 43% de los adultos de mediana edad y mayores con disnea padecían también de este problema.

4. Neumotórax

La disnea es -junto con el dolor en el pecho- uno de los principales síntomas del neumotórax, un problema que ocasiona que el aire escape del pulmón. Se debe sospechar que esta sea la causa de la sensación de ahogo sobre todo cuando esta aparece en personas jóvenes, de forma repentina y sin causa aparente.

Ante tal sospecha conviene acudir a urgencias: aunque en ocasiones el neumotórax se soluciona solo y no deriva en mayores consecuencias, en otros puede derivar en un colapso pulmonar.

5. Una enfermedad más grave

La disnea no tiene por qué ser señal de una enfermedad grave. Pero si persiste durante semanas o meses, lo recomendable es consultar con un especialista para descartar que exista problema de base que la esté originando.

Esto se debe a que la falta de aire también podría ser señal de patologías como neumonía, enfermedad valvular cardíaca u otros problemas del corazón, cáncer de pulmón, distrofia muscular o esclerosis lateral amiotrófica, entre otras.

Pero es improbable: la gran mayoría de los casos de sensación de ahogo se relaciona con las causas mencionadas en los apartados anteriores.

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