Tabú Primero de España
La futura boda entre Letizia Ortíz y Felipe de Borbón y Grecia está dejando en evidencia uno de los puntos pendientes de la libertad de expresión en España: la autocensura con que los principales medios de comunicación tratan las noticias relacionadas con la monarquía. Mientras que para la prensa extranjera el titular evidente fue “El Príncipe de España se casa con una periodista divorciada”, aquí –salvo algunas excepciones- hacía falta llegar al sexto párrafo para encontrar una mención al anterior matrimonio de la futura reina. Algunos medios directamente están obviando este punto cuyo interés va mucho más allá del cotilleo rosa. No está de más recordar que Don Alfonso de Borbón, tío del actual rey y primogénito de Alfonso XIII, se vio obligado a renunciar a la corona tras su boda con una divorciada.
No seré yo el que considere que un matrimonio fracasado supone una mancha en el curriculum. Pero llama la atención la hipocresía con la que muchos monárquicos o la iglesia católica disculpan la anterior boda de Letizia. Parece que posar en ropa interior, como Eva Sannum, es mucho más grave, aunque me da en la nariz que el anuncio responde a una cuidada estrategia de la Casa Real para minimizar cualquier crítica hacia la futura reina. Si el noviazgo se hubiese conocido antes de hacerse oficial, seguro que algunos de los que hoy aplauden a esta “reina del siglo XXI” habrían planteado muchos más peros.
Mientras los medios bailan el vals monárquico, ya corren los chistes sobre la pareja. Me han llegado dos y sospecho que no serán los últimos. Letizia Ortiz era apodada por sus compañeros de CNN Plus como “Ficticia Ortiz”. La broma que circula por su antigua redacción es obvia: de virtual, Ficticia ha pasado a la realeza. El otro es mucho más castizo e irreverente. ¿En qué se parece Felipe al Real Madrid? En que los dos se follan “a-laleti”.