Bilbao retirará al alcalde con Primo de Rivera Federico Moyúa su plaza en el centro, que volverá a ser Elíptica
Federico Moyúa y Salazar (Bilbao, 1873-1939) fue elegido alcalde de Bilbao por primera vez en 1910 y ocupó el cargo hasta 1913, cuando fue sucedido al mando del consistorio bilbaíno por Benito Marco Gardoqui. Sin embargo, volvió a hacerse cargo de la alcaldía en 1924, durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera. Duró hasta el fin de aquel período, en 1930. Es recordado por crear el embalse del Ordunte, cuyo abastecimiento satisface el 60% de la demanda de Bilbao, los puentes móviles de Deusto y del Ayuntamiento, el Mercado de la Ribera o la reforma de la plaza del Arenal. Y también por dar el nombre de una de las plazas más céntricas de la ciudad, aunque próximamente dejará de serlo y volverá a su nombre original: Plaza Elíptica.
Así lo ha declarado recientemente el alcalde de Bilbao, Juan María Aburto, quien asegura llevar tiempo trabajando en la medida, desde que la Ley de Memoria Histórica de 2007 aprobara despejar el callejero de Bilbao de denominaciones asociadas a dictaduras, que se verá reflejada el próximo junio. Se trata de una petición de asociaciones memorialistas, pero también de toda esa ciudadanía que no se adaptó al nuevo nombre pese a llevar desde 1940 llamándose como el antiguo alcalde.
La plaza de Moyúa, próximamente Elíptica, se construyó en la década de los años 40 según proyecto del arquitecto José Luís Salinas. Sesenta años después, su hijo Manuel Salinas recibió el encargo de remodelarla, pero manteniendo su forma elíptica originaria y los parterres de estilo inglés y francés. Además, añadieron farolas de acero y bancos funcionales y se recuperó la antigua y emblemática fuente original. En ella está el hotel Carlton, centenario, y sede en la Guerra Civil de la Presidencia vasca. O el edificio de Hacienda del Estado, desde donde se descolgó hace unos años un escudo franquista.
Desde EH Bildu también han lanzado la petición del cambio de nombre tras presentar la semana pasada una moción en el Ayuntamiento de Bilbao con el objetivo de que los diferentes grupos políticos puedan posicionarse en el pleno municipal de marzo, el próximo jueves 26. “Son muchas las personas, asociaciones memorialistas, asociaciones de vecinos y vecinas y diferentes agentes los que han trabajado en las últimas décadas, desde diferentes ámbitos, para recuperar el nombre de Plaza Eliptikoa. No es una ocurrencia individual, sino el resultado de décadas de trabajo que es necesario reconocer”, ha apuntado la portavoz, María del Río, quien ha trasladado que su coalición busca “hacer un ejercicio colectivo de memoria desde la gobernanza cooperativa” y que les “alegra” que el Ayuntamiento haya tomado la decisión del cambio de nombre.
Pero ¿qué costes economícos acarrea que la plaza vuelva a llamarse Elíptica? El cambio principal se producirá en la parada del metro, que actualmente lleva en nombre de Moyúa. Tiene dos bocas, a ambos lados de la plaza. También afectará a la rotulación de todos los trenes y las estaciones. En el caso de los autobuses interurbanos de Bizkaibus cambiarán los nombres en las paradas y autobuses de las ocho rutas que parten desde la plaza: el que lleva al aeropuerto de Loiu, a Mungia, Bermeo, al parque tecnológico de Zamudio, Bakio, Derio, Astrabudua y Laukiz. Por su parte, los autobuses urbanos de Bilbobus también sufrirán cambios en las cinco líneas que recorren la céntrica plaza.
Otra de las cuestiones que deberán modificarse con el cambio del nombre de la plaza son las direcciones de los establecimientos y empresas que se encuentran en ella, como son el hotel Carlton, en el 2, la Agencia Estatal de Administración Tributaria y Delegación de Hacienda, el 3, las tiendas Forum Sport y Singularu, el 4, la Subdelegación del Gobierno de España, el 5, la tienda de ropa Inkardia, el 6 o la sede del Banco Santander y su 'work café', el 8. No obstante, aún se desconocen los gastos económicos concretos y si correrán a cargo de las empresas privadas, el metro, el Ayuntamiento de Bilbao o la Diputación de Bizkaia. Esta será una de las cuestiones más relevantes que se debatirán en el pleno municipal del próximo 26 de marzo.