Así era la propaganda de la sopa de siglas política y sindical en la Vitoria del 3 de marzo de 1976
- En la época había desde llamamientos del PSOE a la "autodeterminación de Euzkadi" hasta publicaciones maoístas pasando por octavillas monárquicas y ultraderechistas
- — Los documentos “confidenciales” de la masacre del 3 de marzo de 1976 en Vitoria: “La huelga se reprimirá con todo rigor”
Material decomisado el 21 de septiembre de 1975 por el Cuerpo General de Policía sobre los últimos fusilamientos de la dictadura, entre ellos los de 'Txiki' y Otaegi.
Llamamiento a la huelga general en los días inmediatamente posteriores al 3 de marzo de 1976 en Vitoria
El Cuerpo General de Policía conoció que el 25 de julio de 1976 se presentó el PSOE de Vitoria después de cuatro décadas de clandestinidad. Se repartió un documento con un ideario. El acto duró una hora y los presentes en el hotel Canciller Ayala tomaron un vermut, según los confidentes policiales.
EIA son las siglas de Euskal Iraultzarako Alderdia, el Partido para la Revolución Vasca.
El 3 de marzo de 1977, primer aniversario de la matanza, el Cuerpo General de Policía encontró una “siembra” de propaganda “subversiva”. Lo que se muestra es un documento de “KAS de Araba”, escrito en “castellano y vascuence” bajo el título “A los que somos víctimas de atentados terroristas como el del 3 de marzo contra la clase obrera y el pueblo”.
Esta propaganda, también repartida el 3 de marzo de 1977, era de ELKI-LCR, la Liga Comunista Revolucionaria.
Contactos de los abogados laboralistas Javier Añua y Carlos Chacón, que ayudaban a los obreros en huelga de Vitoria en 1976.
Logotipo de ELKI-LCR, la Liga Comunista Revolucionaria y “simpatizante de la cuarta internacional”.
Un confidente de la Guardia Civil cuando Antonio Tejero era el comandante en Vitoria, en diciembre de 2025, permitió encontrar ejemplares de 'Abenduak 11', la revista del Comité Nacional de Euskadi de la Organización Revolucionaria de los Trabajadores. Ésta es la portada del noveno número. Costaba dos duros, 10 pesetas.
Más octavillas del 3 de marzo de 1976.
Después de la legalización del PCE en España, el Cuerpo General de Policía encontró en abril de 1977 en la plaza de Carlos I de Vitoria una petición de legalización “inmediata” de “todos” los partidos. Entre los firmantes, KAS, LC, LKI, MCE, OIC, ORT, PCE (por el Partido Carlista de Euzkadi) y PTE.
El 17 de septiembre de 1975 el Cuerpo General de Policía halló 200 cuartillas de LCR-ETA (VI). Eran contra las penas de muerte de 'Txiki' y Otaegi, pero también a favor de la “autodeterminación de Euskadi”.
El 18 de abril de 1976 se celebró el primer Aberri Eguna o día de la patria vasca tras la muerte de Franscisco Franco. La Policía decomisó octavillas de LCR-ETA VI llamando a un acto en Pamplona.
Cinco días después de la muerte de Franco, aparecieron materiales apelando a la “serenidad” de los vitoriaos.
También al poco de la muerte del dictador y la coronación de Juan Carlos I, aparecieron dibujos de jóvenes monárquicos derechistas de la “Zona Noroeste”.
El 27 de noviembre de 1975, a la semana de la muerte del dictador, aparecieron estos materiales “españolistas”, según la Policía.
Cuando se cumplía un mes de la muerte del dictador, un dibujo firmado por “Movimiento Obrero de Vitoria” mostraba peinetas de los obreros a un pastor de ovejas con símbolos comunistas que llevaba al precipicio a animales logotipados con las siglas del PNV, del Partido Carlista y de otras organizaciones.
Dibujos de las movilizaciones en Mevosa, actual Mercedes-Benz. Jesús Fernández Naves, que había sido sacerdote antes que uno de los líderes del movimiento obrero, aparece caracterizado como cura dando un sermón a los trabajadores.
Apenas unos días después de la legalización del PCE en España, hubo un primer mitin en Vitoria. Fue el sábado 23 de abril de 1977 en el polideportivo de Adurza. Su sede estaba en General Álava. El logo de la hoz y martillo va acompañado de una paloma picassiana.
Octavillas del PNV llamando a la afiliación en 1977.
Fotocopia de un cartel del Partido Comunista de Euskadi con una ikurriña y una llamada a la amnistía.
Propaganda “clandestina” y “españolista” que circulaba en Vitoria en 1976.
Más propaganda “españolista” de 1976: “Ese engendro que llaman Euzkadi”.
Octavillas para trabajadores de otras zonas de España llegados a Vitoria, a los que se denominaba despectivamente “maketos”.
Los servicios de Información de la Guardia Civil, bajo el mando de Antonio Tejero, también recopilaban propaganda “positiva” en 1975. Y esto es un ejemplo.
ETA llevaba ya varios años activa. Su atentado más significativo en el franquismo fue el del presidente del Gobierno, Luis Carrero Blanco.
Cartel de la coordinadora KAS lamentando la falta de amnistía y libertades.
En septiembre de 1975 el PSOE -y la UGT y las JSE- consideraba a 'Txiki' y Otaegi, miembros de ETA, “luchadores antifascistas”.
En la Transición, el clandestino PSOE de Vitoria escribía Euzkadi con 'zeta', como el PNV, y defendía la “autodeterminación”. También cargaba contra la “monarquía fascista” de Juan Carlos I.
Cartel de la Organización de Izquierda Comunista (OIC) denunciando los asesinatos del 3 de marzo de 1976 en Vitoria.
Ejemplar de la revista maoísta 'En lucha' decomisada por la Guardia Civil de Vitoria bajo mando de Antonio Tejero.
Vitoria, en la Transición, era una ciudad que bullía. Antes incluso de la muerte del dictador Francisco Franco el 20 de noviembre de 1975, las fuerzas de seguridad del régimen ya tenían detectada la existencia de movimientos opositores, tanto de izquierdas como nacionalistas. Igualmente, la ultraderecha estaba movilizada. Lo que se muestra a continuación son informes, publicaciones, pasquines o simplemente notas manuscritas decomisadas entre 1975 y 1978 por la Guardia Civil -que tuvo en parte de esa época como su responsable en Vitoria a Antonio Tejero- y por el Cuerpo General de Policía, que no es el mismo organismo que la Policía Armada protagonista del 3 de marzo de 1976. Es un material facilitado por el Archivo de Álava y, en algunos casos, forma parte de expedientes con el sello de “Confidencial”. Complementa un reportaje de reconstrucción de los hechos ocurrido hace ahora medio siglo, también basado en este material.