Tubos Reunidos dice que ha cubierto las 301 salidas de forma voluntaria mientras Amurrio arranca un paro indefinido
Los trabajadores de la planta de Tubos Reunidos en Amurrio han secundado forma mayoritaria la huelga indefinida que iniciaron en el turno de noche del pasado domingo contra el ERE, mientras la empresa asegura que ha completado las 301 salidas previstas, todas salvo 27 en las instalaciones alavesas, con prejubilaciones y bajas voluntarias. El periodo de consultas sobre el expediente de regulación finalizó el pasado viernes sin acuerdo entre la dirección y los sindicatos, por lo que la dirección podía presentar el ERE con los mínimos pactados en la legislación. Es decir, 20 días por año trabajado con 12 mensualidades. Pero la empresa ha mantenido abierto el plazo para acogerse de forma voluntaria a las bajas hasta las 15.00 horas de este lunes porque tiene urgencia en cerrar el acuerdo social para poder pasar renegociar la deuda de 241 millones de euros, de la que la Sepi es el principal acreedor. Un ERE judicializado con cientos de trabajadores implicados haría prácticamente imposible la renegociación de la deuda, que es indispensable para la viabilidad de la empresa.
“El número de adscripciones recibidas permite alcanzar las 301 salidas establecidas en el Plan de Viabilidad”, han señalado desde Tubos Reunidos que no han querido puntualizar cuántos de estos trabajadores serán bajas voluntarias y cuántos prejubilaciones. Las condiciones que se aplicará a estos trabajadores serán las que se había planteado en la mesa de negociación y que se rechazó por parte de las centrales: prejubilaciones desde los 57 con un plan de rentas al 70% del salario bruto, un convenio especial con la Seguridad Social a partir de los 63 años y, para las salidas voluntarias, una indemnización de 45 días por año trabajado con máximo de dos años, más 1.500 euros adicionales por año de trabajo hasta un máximo de diez años. No obstante, la empresa recalca que “este el primer paso de los que se tienen que dar para completar el plan de viabilidad de Tubos Reunidos, que debe contar además con la renegociación de la deuda con Sepi, la refinanciación bancaria y nueva financiación”. Es decir, la empresa tendrá que contar con dinero para materializar estas condiciones. El año pasado registró unas pérdidas provisionales de 71,3 millones de euros que serán más cuando sean definitivos porque falta de incluir el importe del deterioro de los activos afectados por la caída de actividad en Estados Unidos que, previsiblemente, afectará significativamente al resultado neto“.
Que se hayan completado todas las bajas de forma voluntaria, según señala la empresa, pone el colofón a unas negociaciones del ERE que han puesto de manifiesto la clara división entre las dos plantas de empresa afectadas. En Trápaga, donde sólo las salidas se limitan a 27 trabajadores, se votó en referéndum aceptar las condiciones del ERE, mientras que en Amurrio, los sindicatos rechazaron la oferta de la empresa y está desde este lunes en huelga indefinida con la intención de que se retire el ERE. También han aflorado divisiones internas de los sindicatos ELA y UGT. Por una parte, ELA expulsado a los delegados de Trápaga que votaron a favor de aceptar las condiciones del ERE. En UGT, los delegados de Trápaga apoyaron el ERE y los de Amurrio no, lo que supuso tener mayoría en la mesa sindical en contra de pactar el expediente. Uno de los delegados de UGT en la planta de Amurrio, Andrés García, que era el presidente del comité, ha presentado su dimisión.
En la huelga que arrancó en el turno de noche del domingo, los sindicatos han señalado que se han secundado al cien por cien por la plantilla, ya que sólo han accedido los servicios mínimos y las contratas. Los trabajadores se han concentrado en el puente de acceso a la planta desde las 5.00 de la mañana y a las 7.30 de la mañana jan cortado el tráfico en la A625 en Amurrio, por donde han realizado una marcha y la circulación ha quedado restablecida a las 7.52 horas.
Este martes, jornada que coincide con la huelga general convocada para reivindicar un salario mínimo propio para Euskadi, se repetirán los piquetes y está previsto que la plantilla se una a las marchas convocadas con motivo de la huelga.