Tubos Reunidos despedirá a 301 trabajadores en Álava y Bizkaia tras acumular pérdidas de 71,3 millones en 2025
Tubos Reunidos despedirá a 301 personas en las plantas de Amurrio y Trápaga, casi un 24% de la plantilla. La dirección ha concretado este lunes a los sindicatos las cifras del ERE que aplicará dentro de un plan con el que pretende asegurar la viabilidad de la empresa, en números rojos y en situación crítica. Poco antes de arrancar la reunión con el comité, la dirección ha comunicado unas pérdidas el año pasado de 71,3 millones de euros, y una deuda que se ha incrementado hasta los 263,2 millones de euros. Y eso que son resultados “provisionales”, porque no está incluido el impacto del deterioro de los activos afectados por la caída de la actividad en Estados Unidos. Es decir, los números en rojos serán más y durante “largo tiempo”. La dirección ha señalado que los despidos se harán por fases para “minimizar el impacto social y con carácter progresivo, ya que se debe iniciar en paralelo un proceso de búsqueda de proveedores”.
Las salidas afectarían a 87 trabajadores eventuales y 214 personas fijas. La planta de Amurrio será la más afectada, con 274 trabajadores afectados por el ERE. Además, se ha anunciado la interrupción de la actividad de la acería de la fábrica alavesa. En Trápaga los despidos afectarán a 27 personas.
Las centrales han recibido la noticia como un mazazo, aunque el impacto en el empleo ya se preveía muy elevado. Los trabajadores están secundando de forma mayoritaria este lunes la primera de las dos jornadas de huelga convocadas en Amurrio -la segunda será el día 13- por lo que la mayoría de la plantilla ha recibido la noticia en concentrados en los alrededores de la planta alavesa, donde ha tenido lugar la reunión. La paralización de la empresa ha sido total, y por la mañana se han vivido algunos momentos de tensión con la Ertzaintza justo cuando la dirección accedía a la empresa en coches. Finalmente, los trabajadores han hecho un pasillo para desbloquear la entrada de los directivos sin que se hayan producido incidentes.
La dirección ha detallado en el encuentro con los sindicatos la difícil situación en la que se encuentra, tras cerrar el ejercicio 2025 con un resultado neto de 71,3 millones de pérdidas y un ebitda negativo de 22,8 millones de euros. Aunque la cifra de negocio fue 365,7 millones de euros, lo que supone un incremento del 13% respecto a 2024, “el menor precio medio que ha impactado en la rentabilidad”. Como consecuencia, durante el último año la deuda financiera neta ha aumentado de 234,3 millones de euros a 263,2 millones de euros. Estos datos son preliminares, ya que falta de incluir el importe del deterioro de los activos afectados por la caída de actividad en Estados Unidos que, previsiblemente, afectará significativamente al resultado neto“.
Tubos Reunidos ha justificado estas pérdidas por la evolución del mercado global de tubos de acero sin soldadura, fuertemente marcada por el actual contexto geopolítico y las tensiones en el comercio internacional. “Durante 2023 y 2024, el mercado estadounidense representó cerca del 50% de la facturación de la compañía. La eliminación de cuotas y exenciones en marzo, junto con el incremento de los aranceles al acero hasta el 50% en junio, provocó una caída significativa de los pedidos procedentes de este mercado”, han señalado.
Aunque la compañía reforzó su actividad comercial en mercados como Canadá, Alemania, India y Oriente Medio, “la introducción de nuevos aranceles en Canadá y la paralización o ralentización de proyectos a nivel global, derivadas de la inestabilidad geopolítica y económica, han limitado la entrada de nuevos pedidos”. En este contexto, aseguran que la empresa se ve“ obligada a presentar un plan de viabilidad”, que persigue como objetivo “adaptar la estructura productiva a la demanda prevista y mejorar la competitividad”.
Ejes del plan: diversificación, ERE, cerrar la acería y reducir la deuda
El plan de viabilidad que han presentado al comité constituido para negociar el ERE en las dos plantas afectadas se concreta en tres áreas de actuación: diversificación comercial, reducción de costes y reducción de la deuda.
La diversificación comercial se concreta con la apuesta por los mercados clave (Alemania, Italia, España y Arabia Saudí), el refuerzo de la posición de Tubos Reunidos como proveedor de productos descarbonizados como la gama de tubo cero emisiones y el desarrollo de acuerdos a medio y largo plazo con nuevos clientes.
La reducción de costes, entre la que incluye la suspensión de la actividad de la planta de Estados Unidos el año pasado, pasa por la interrupción paulatina de la actividad de la acería de Amurrio, la externalización de la elaboración de palanquilla y lingote, adaptándola al comportamiento de la demanda, y las salidas de personal vinculado al proceso productivo y a otras áreas que se ven afectadas de forma indirecta. Es decir, el ERE que afectará a 301 personas. “Estas medidas se producen como consecuencia de la falta de actividad suficiente por la caída de pedidos, lo que conlleva que el coste de producción unitario se haya disparado y haga inviable competir en el mercado con la actual estructura”, indica el plan presentado por la empresa y que se ha remitido también a la CNMV.
En cuanto a la reducción de la deuda, se considera “imprescindible” por la dirección junto a la reestructuración del balance. La deuda neta se sitúa en 263,2 millones de euros al cierre del ejercicio pasado, con vencimiento en 2028. “Todas estas medidas buscan como objetivo reforzar la competitividad de la compañía, adaptar su estructura a una demanda previsiblemente inferior en el medio plazo y asegurar la continuidad y sostenibilidad del proyecto industrial. En este sentido, el plan de viabilidad tiene como piedra angular el logro, a la mayor brevedad posible, de un acuerdo con los trabajadores que permita la continuidad del proyecto sin otras medidas de reestructuración más gravosas a las que la compañía se podría ver abocada en el caso de que no se consiga la puesta en marcha de todas las medidas del citado plan”. En tal sentido, han comunicado a los trabajadores que la compañía “deberá alcanzar un acuerdo laboral y financiero durante el tiempo legal de negociación del expediente de regulación de empleo, lo que sería esencial para la continuidad del negocio y la viabilidad futura de la sociedad de cara a evitar la adopción de medidas adicionales como resultado del deterioro experimentado”.
Tubos Reunidos fue rescatada por la SEPI hace cinco años tras la pandemia de COVID-19. Recibió en 2021 un total de 112,8 millones de euros concedidos por el Estado a través Fondo de Apoyo a la Solvencia para Empresas Estratégicas (FASEE), que salvaron a la compañía de la quiebra, ya que en 2020, en plena pandemia, los números rojos superaron los 101 millones de euros, el doble que en 2019. Precisamente ese préstamo, que se hizo esperar y que permitió a la empresa volver a los números positivos -en 2022 ganó 43,5 millones de euros, el mejor resultado del grupo desde el año 2008-, está ahora en el punto de mira judicial. La Audiencia Nacional investiga presuntas 'mordidas' pagadas por la empresa, de hasta 114.950 euros según el magistrado instructor, supuestamente para engrasar el rescate de la SEPI y que finalmente se concediera.
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