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Despidos en Tubos Reunidos, otro mazazo para la castigada comarca de Ayala

Representates del comité de empresa de Tubos Reunidos en Amurrio.

Belén Ferreras

Bilbao —

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Los trabajadores de Tubos Reunidos llevan una semana sabiendo que el empleo de muchos de ellos tiene fecha de caducidad. Esperan con ansiedad que este lunes se concreten las cifras y se conozca el resultado de la siniestra lotería que es un ERE. Las cifras de despidos se prevén grandes. La empresa argumenta la necesidad de los despidos en la “compleja situación económica” que atraviesa, sobre todo como consecuencia de los aranceles de Trump, y los alrededor de 1.400 personas que trabajan en las plantas de Amurrio y Trápaga dan por sentado que el planteamiento que les haga la empresa planteará dejar en la calle a muchos trabajadores.

“Nuestra posición es firme. Queremos decirlo alto y claro: que no se engañe a la sociedad vasca. Ni Tubos Reunidos, ni las instituciones, ni el Gobierno vasco. Porque estamos hablando de una empresa que ha recibido más de 100 millones de dinero público, tanto en ayudas directas como indirectas, con un objetivo muy concreto: garantizar la viabilidad de la empresa, el mantenimiento de la actividad industrial y el empleo”, decían este pasado viernes los sindicatos a las puertas de la empresa en Amurrio en una concentración en la que anunciaban que lucharán contra el ERE. Una lucha que arrancará con una primera jornada de huelga el lunes u otra el día 13, coincidiendo con el encuentro con el Gobierno vasco.

La planta de Amurrio es la más grande de Tubos Reunidos, con alrededor de 900 trabajadores, la más afectada por la crisis y la que sufrirá en mayor medida el recorte de empleo. Por eso, la crisis de esta empresa supone todo un mazazo para la comarca de Ayala, que lleva ya muchos años viendo como se cierran sus industrias, sin que llegue el prometido reemplazo de inversión y reindustrialización: Glavista, Guardian Llodio. Maderas de Llodio... ahora Tubos Reunidos. Una sangría industrial que amenaza la comarca y que extiende la crisis más allá de la industria, a todos los sectores que dependen de una forma y otra de que la actividad industrial esté en alza.

La contundencia con que el consejero de Industria Mikel Jauregi ha señalado que no habrá ayudas del Gobierno vasco si tiene que aportar dinero en solitario para salvar la empresa y que no es partidario de “rescates vacíos”, ni “patadas para adelante”, coloca a la compañía ante un difícil panorama: en el primer semestre del año pasado perdió 28,4 millones de euros y acumula una deuda de 244 millones de euros. Parece una situación demasiado complicada como para encontrar nuevos inversores que permitan reflotar la empresa.

“Nuestra disposición es de total colaboración”, decía el consejero este pasado viernes interpelado por el tema en el Parlamento. “Pero la situación es muy compleja”, reconocía a renglón seguido. “Exige acuerdos amplios para definir un plan industrial que garantice la viabilidad futura de Tubos Reunidos”. “Por supuesto que vamos a apoyar a todo el que quiera apoyar un proyecto de futuro, un proyecto industrial a futuro y viable para Tubos Reunidos” decía el consejero, que a la vez recordaba que el arancel del 50% de Trump a las importaciones de acero “afecta de lleno a tubos reunidos. Hoy por hoy no existe un mercado alternativo capaz de absorber la pérdida de producción que generan esos aranceles”, señalaba. Y abogaba por “alinear a los agentes financieros y avanzar hacia un escenario que permita la continuidad del proyecto industrial y coordinar a todas las instituciones locales, rurales, Gobierno vasco y Gobierno español para dar una respuesta conjunta y responsable”.

Hace apenas cinco años Tubos Reunidos recibió 112,8 millones de euros de la SEPI, que ahora se demuestra que no ha servido para proteger el empleo. De hecho, la plantilla ha pasado por varios ERTE y los trabajadores de Amurrio está en regulación desde septiembre. Por eso, los sindicatos exigen “la total responsabilidad” de la empresa y de las instituciones que han sido “parte activa de todo este proceso”, desde el momento en que “decidieron inyectar dinero público en Tubos Reunidos y desde el momento en el que reconocen que es una empresa estratégica para Euskal Herria”. Y llaman a la “activación de la lucha, tanto de la plantilla de Tubos Reunidos como del conjunto de la comarca”. “Una vez más nos toca responder. Nos toca responder ante otro ataque”, señalan.

Lo cierto es que la comarca de Ayala empieza a acostumbrarse a las movilizaciones, a las huelgas y, lamentablemente, a que los despidos y los cierres sean una sangría constante en los últimos años.

Una cadena humana ante la sede de Guardian Llodio en enero de año pasado.

Antes de Tubos Reunidos han sido los trabajadores de Maderas de Llodio los que han tenido que llevar su lucha a las calles. Están en huelga desde el mes de septiembre, cuando la empresa planteó un ERE para 39 de los 150 trabajadores de la empresa. La dirección ha dado por terminadas las negociaciones y la incertidumbre es total en la plantilla.

Hace meos de un año, la comarca se vio sacudida por el cierre de Guardia Llodio. En el mes abril esta empresa cerraba sus puertas y dejaba en la calle a 171 trabajadores. La dirección de Guardian Glass Llodio había comunicado apenas cuatro meses antes, en enero, su de “decisión definitiva” de cerrar la planta de “manera urgente” y de no invertir en su continuidad, tras la avería de su horno, sin atender a las protestas sindicales ni a las peticiones de repensar la situación desde el Gobierno vasco. La misma multinacional, Guardian, ya vendió en su día otra empresa en Ayala Autoglass-Glavista a un fondo, y la empresa acabó cerrando en 2023. En Gavista perdieron su empleo 240 trabajadores.

Desde el momento en el que se anunció el cierre de Guardian se ha alimentado desde el Gobierno vasco, y también desde la Diputación de Álava, la existencia de posibles inversores interesados en retomar la actividad de la empresa, pero nueve meses después del cierre de la empresa sigue sin saberse nada de ellos. Se llegó a hablar de cuatro, después de dos, locales e internacionales, pero no ha llegado a materializarse. Este pasado viernes el parlamentario del PP, Álvaro Gotxi se lo recordaba al consejero Mikel Jauregi, sin que este respondiera nada sobre el tema.

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