Román San Emeterio, arquitecto: “La casa ha dejado de ser solo un hogar, ahora es una inversión”
“Las ciudades que tenemos son siempre el resultado de la actividad humana”, dice el arquitecto Román San Emeterio Pedraja (1970). Antes los fondos buitres se quedaban con nuestras casas y ahora nosotros llevamos “un pequeño buitre dentro”, explica metafóricamente el decano del Colegio de Arquitectos de Cantabria cuando trata de explicar por qué la mayoría de los cántabros no pueden acceder a una vivienda en un mercado que no está a precio local sino “a un precio de inversión financiera internacional”. Acaba de regresar de Bruselas de una reunión del Consejo Europeo de Arquitectos que le ha abierto los ojos a una nueva tendencia. Mientras en Cantabria se construye cada vez más sobre suelos rústicos -vírgenes- en Europa hay un movimiento que apuesta por todo lo contrario: frenar la construcción de suelos nuevos y apostar por reutilizar superficies desnaturalizadas o abandonadas.
Educado entre España, Francia y Reino Unido, Román San Emeterio subraya que la vivienda ha pasado a ser una inversión o que la solución de 'la losa' para cubrir las estaciones de tren de Santander es un acto de resignación que no ilusiona a nadie. El papel de los arquitectos en el urbanismo de Cantabria quedó reducido con la llegada del Partido Popular al Gobierno. Hace unos días, por ejemplo, se ausentaron, junto a geógrafos e ingenieros agrónomos, de la votación del Plan Regional de Ordenacion del Territorio (PROT) porque el consejero de Fomento,Roberto Media (PP), se negó a darles más de tres días hábiles para estudiarlo. Próximamente van a organizar unas jornadas de información pública sobre esta polémica normativa en las que también va a participar el propio Gobierno de Cantabria.
¿Están las ciudades bien diseñadas?
Las ciudades tienen inercia a autodiseñarse. Aunque siempre ha habido planificación -los romanos hicieron trazos de ciudades- se autodesarrollan como respuestas inmediatas a necesidades particulares que pueden ser individuales o colectivas. Cuando el urbanismo empieza a planificarse a gran escala encontramos ciudades que han pasado por etapas muy parecidas y variadas. Un ejemplo antiguo: cuando decaen las ciudades romanas se siguen usando, pero se transforman tanto que por ejemplo en Split un gran palacio se convierte en ciudad, en un teatro romano se construye un barrio y la plaza Narbona es la arena de un grandísimo hipódromo. Es decir, que la planificación existe y luego está la espontaneidad y la necesidad. De tal manera que se destruyen, se transforman. En la época medieval la luz desaparece de las ciudades. Las ciudades son el resultado de muchas interacciones a lo largo del tiempo. Quien llega a la primera planificación se encuentra esta mezcolanza de ciudad que es la suma de muchas ciudades resultado de la actividad humana de cada momento. Esplendores, decadencias, destrucciones y demás. Podemos pensar en el propio Santander. Una ciudad alrededor de la bahía donde se hace un pequeño puerto en la época romana y se va transformando. Las planificaciones han tenido que lidiar con esa preexistencia, con la resolución del incendio de Santander que busca espacios llanos y olvida muchas zonas de ladera. Una ciudad que responde a los anhelos de ese momento. Las ciudades que tenemos son siempre el resultado, con altibajos, de la actividad humana.
¿Tienen los arquitectos el papel que merecen en el diseño de las ciudades?
Hoy en día los arquitectos en muchas ocasiones lideramos procesos de planificación urbanística. Ya no hay un equipo que pueda ser operativo que no sea multidisciplinar. Suele haber una dirección que llevan los arquitectos. El urbanismo maneja ahora mismo unas variables que no se manejaban hace tres siglos. Cuando en las ciudades de Francia se planifican las avenidas y se dibujan fachadas no se está pensado en sociedad, flujos, cantidad de población. Los parámetros son mucho más primarios, como facilidad de movimiento para la gente y para la Armada o el embellecimiento de la ciudad para éxito del comercio. Tienen otros fines. Algunos de ellos latentes hoy en día a los que se añaden otros más porque la ciudad se ha sofisticado muchísimo. Antes no tenían ni las redes ni las necesidades que tenemos ahora.
¿Las ciudades van tomando presencia arquitectónica a través de los concursos públicos de ideas para hacer grandes proyectos?
En el pasado lo privado ha fomentado siempre esos grandísimos edificios. Nuestro patrimonio histórico en general está vinculado a ese anhelo privado y a esas élites de mecenazgo en el arte y la arquitectura. Hoy en día esa figura está relegada a un segundo plano, aunque en Santander sigue existiendo el Banco Santander, con los últimos edificios notables de la ciudad que son de iniciativa privada. Pero, en general, el patrimonio del futuro se está generando desde lo público y por eso hay un anhelo dentro de nuestro colectivo en insistir en que lo público debe de ser ejemplar, porque no hay nadie más que lo haga. Si haces siete viviendas en un pueblecito de Cantabria tienen que ser ejemplares, hay que pensar que estamos creando el patrimonio del futuro. A lo mejor eso no lo pensaba alguien que hacía Versalles, era gloria para su inmediatez. Pero hoy en día sí se tiene esa conciencia de lo que es el patrimonio y ahora mismo se tiene que generar desde lo público y los concursos son la manera más eficiente de conseguir buenos resultados. Aunque están mal vistos porque parece que demoran el proceso, que encarecen, y en realidad un buen concurso ahorra y aporta mucho. A veces se tarda más en la administración en tramitar cualquier pliego que el tiempo que se da a alguien para decidir sobre una planificación de suelo o un edificio. Se da muy poco tiempo para lo más importante, que es pensarlo y plantearlo.
También influye el criterio meramente técnico, ¿habría que regular o poner fin a las bajas temerarias?
Es un problema. Un poco menos ahora desde que se aprobó una Ley de Arquitectura en la que, entre otras cosas, la calidad es uno de los conceptos principales. Se planteó que en ninguna oferta el valor de la calidad podía ser menor al 51%. Es decir, el valor del precio nunca podría ser superior al valor de la calidad de la propuesta. Hay que estar muy pendiente de las licitaciones para ver si esto se cumple. Pero, en principio, la calidad tiene que ser más importante que el factor económico.
El patrimonio del futuro se está generando desde lo público y por eso hay un anhelo dentro de nuestro colectivo en insistir en que lo público debe de ser ejemplar, porque no hay nadie más que lo haga
Tendemos a asociar la arquitectura con los entornos urbanos y, sin embargo, usted es un gran defensor de los entornos rurales. Dice que los suelos más fértiles se convierten en casas y que en Europa se está apostando por no urbanizar tanto.
Acabo de regresar del Consejo Europeo de Arquitectos. Hemos tenido la primera de las dos asambleas que celebramos cada año en Bruselas con arquitectos urbanistas de toda Europa. Para mí es un poco nuevo, pero aparentemente en Italia hay una ley sobre la imposibilidad de consumir ciertos suelos. Antes ya ha habido iniciativas en la Unión Europea para buscar ese balance cero. En Francia se intentó implantar. Lo que están diciendo es que durante un tiempo, no tiene porque ser hasta el infinito, conviene parar, conviene ver el espacio que tenemos porque no tiene sentido consumir suelo natural teniendo suelo desnaturalizado pendiente de mejoras, desnaturalizado o en abandono, que a lo mejor no está tan optimizado como podría estarlo. ¿Quiere decir eso que no se puedan consumir nuevos suelos? No. Se pueden consumir nuevos suelos siempre que devuelvas suelos. Es decir, que si necesito ampliar un puerto o un polígono necesito renaturalizar, detectar zonas en abandono y naturalizarlas realmente. Buscar un balance cero. En el Parlamento Europeo se hablaba de intentar dinámicas de este tipo hacia 2050, lo veo muy pronto porque no son fáciles de implantar. Aquí tenemos bastantes zonas urbanizadas infrautilizadas o muy degradadas y estamos todavía consumiendo nuevos suelos. Es algo que se me escapa al entendimiento.
En este sentido usted habla de la necesidad de una revolución agraria.
En nuestro territorio no hay un anhelo de fomento de este mundo agrícola y ganadero, de aprovechamientos de los suelos que podemos tener en Cantabria, que encima son los que están más expuestos a la urbanización.
Sin embargo, en Cantabria se ha relajado mucho la construcción en suelo rústico y se le está dando un uso turístico. ¿Qué valoración hace sobre esta cuestión?
La administración se enfrenta con mucha dificultad a la dificultad. Me explico: es mucho más complicado enfrentarse a un núcleo como, por ejemplo, Reinosa, que ha tenido su pujanza y su importancia pero que ahora está en decandencia. En la misma zona urbana cerca del Ayuntamiento hay casas que se han caído. Lo dificil -y, para mí, lo razonable- sería que si alguien tiene que hacer viviendas en Reinosa se complicara la vida. Hay que enfrentarse a lo difícil y lo difícil es ese caserío que puede haber en Reinosa reutilizarlo como se ha hecho en otros ámbitos. Lo fácil es construir donde no hay nada. Ese enfrentarse a la inmediatez y la fragilidad, vamos a hacer casas donde tenemos terreno y luego vendrá el problema. Ahora mismo hay muchas viviendas construidas así. En algunas ocasiones he hablado del 'pueblo rosquilla'. Me da la impresión de que vamos a tener pueblos completamente en forma de rosquilla, que podríamos derribar todo menos el ayuntamiento y sería como el Central Park. Estamos haciendo un abandono de lo ya construido con esos pueblecitos que están rodeados de casas y en el centro sigue habiendo cada vez más construcciones degradadas. Igual que pasa en barrios de Santander: o lo público acompaña a los particulares para resolver las necesidades que tengan o no se va a resolver en décadas, o se va a resolver con un drama o demasiado tarde. Además, hay que tener en cuenta que esos consumos de suelo son bastante irreversibles. Por otro lado, no puede ser norma algo que no es planificado. Está la excepcionalidad de la ley y yo ahora mismo no veo esa excepcionalidad. Los arquitectos sabemos hacer casas en suelos que no son así, no necesitamos ese suelo para edificar. Necesitamos un proyecto, un lugar y una ocasión.
Ahora se está tramitando una Ley de Vivienda en Cantabria. La vivienda se ha convertido en el eje sustancial de las demandas ciudadanas: precios elevados de alquiler y de compra. ¿Cómo influyen las viviendas turísticas?
La situación de Cantabria es muy parecida a la de comunidades similares. En algunos lugares este proceso puede ser -entre comillas- positivo. En zonas despobladas de repente hay una salida de un sector de ocio turístico para fijar población. En otras zonas tiene otra repercusión. A esto se suma que hoy en día todo sucede a mucha velocidad y es uno de los factores que dificulta la acción política. La velocidad y el descontrol que una clase política gobernante puede tener sobre los acontecimientos a los que tiene que enfrentarse. A veces está más siguiendo el asunto que anticipándose a él. Ahora mismo la política es más reactiva que propositiva. Es uno de los factores negativos que detecto.
¿Qué está pasando con la vivienda a juicio de los arquitectos?
Detectamos que los costes de construcción son muy superiores a los de hace 10, 15 o 20 años. Incluso cuando uno plantea hacer vivienda pública el coste de partida es muy superior al que las administraciones tenían que enfrentarse hace años. Además, en las ciudades de la costa norte hay ahora mismo una presión. Hay territorios que se convierten en atractivos porque otros dejan de serlo, como las zonas donde ahora se pasa mucho calor por el cambio climático. Es un movimiento de población. Territorios que de partida no eran demasiado caros ni para los locales. Pero cuando llega una población foránea -a un lugar que no está resolviendo ni siquiera su primera vivienda- con un anhelo de segunda residencia, de ocio puntual o de negocio, eso hace que la vivienda haya pasado a ser, además de tu casa, una inversión. Estoy convencido que mis abuelos no pensaban que su casa era una inversión cuando la compraron, pensaron que era su vivienda, su refugio, su lugar de vida, y hoy en día las personas no dejan de pensar que cada movimiento que hacen en su residencia tiene un factor de financiación, porque todas nuestras mentes se han financializado con la dinámica actual. La casa ha dejado de ser solo un hogar, ahora es una inversión. Gran parte de la población de Santander no puede acceder a una vivienda normal porque el mercado no está a un precio local, está a un precio de inversión financiera internacional. Aunque ya se ve una ralentización. Lo que pasa es que no bajan los precios al nivel que las personas necesitan y por eso desde lo público hay que hacer algo, hay que dar soluciones. No creo que por ninguna ideología pueda pasar no dar ninguna solución.
¿El encarecimiento de los costes de construcción puede explicar que se construya tan poca vivienda pública?
La vivienda de protección puede ser de promoción pública -a través de la empresa pública Gesvican, por ejemplo- o privada. Otra cosa es que haya sido más interesante hacer otras cosas. Las viviendas públicas también pueden dejar beneficio, pero hay otras cosas que interesan más porque aportan más beneficio. Se habla de los fondos buitres y yo siempre hablo del pequeño buitre que nosotros tenemos dentro. En general, es muy difícil hacer abstracción de la ola en la que vivimos. Vemos que todo está muy difícil alrededor y queremos mejorar nuestras condiciones particulares de vida: yo también puedo comprar un apartamento para alquilar. Incorporas eso en tu vida como un elemento de estabilidad económica y ahí tú participas como los grandes 'tenedores'... y las 'cucharitas'. Todos nos hemos puesto a participar y eso hace que sea un asunto complicado. Es difícil encontrar solución desde la política.
Tu lealtad no es decir que sí siempre. Tu lealtad es decir lo que opinas
Hablábamos antes de los edificios de autor que dan protagonismo a las ciudades. ¿Qué opina de la negociación para ceder al artista Okuda el Palacio Cortiguera en Santander?
Este palacete en la Cuesta de las Cadenas -se llama así porque era una calle particular- ha tenido una historia compleja. El doctor Cortiguera, internacionalmente conocido, edifica esta fantasía propia de las mil y una noches. Pasado el tiempo la finca se convierte en Cámara de la Propiedad y de repente acaba siendo comprada por el Estado para hacer el edificio de la Polícia que se edifica y queda como el resto de la parcela abandonado. Se han hecho algunos intentos. Se llegó a un acuerdo entre el Ayuntamiento de Santander y el Estado para hacer un concurso de ideas. El Estado se hacía cargo de la rehabilitación del edificio y el Ayumtamiento se encargaba del acondicionamiento expositivo, porque se planteba hacer un centro de interpretación de la ciudad y poner la sede de la Fundación Santander Creativa. Ese concurso lo gana el equipo del arquitecto César Portela, que es Premio Nacional de Arquitectura, pero no se lleva a cabo por desacuerdos por quién paga qué. Ahora esta propuesta de Okuda ha salido muy rápido a la luz cuando había aparecido en la prensa una familia de Zamora que había hecho una oferta y que nadie le ha dicho nada. En paralelo están sucediendo otras cosas, de las que nadie sabía nada, como esto de Okuda. Sea lo que sea, este edificio tiene que ser recuperado, es muy valioso y ya están muy fragilizados algunos de sus componentes. Requiere de una inversión muy fuerte para mantenerlo, para recuperar la dignidad patrimonial que ha ido perdiendo. Es interesante que sea público -yo lo prefiero- pero no es esencial. Lo que me parece esencial es que no se caiga.
Hay otros dos edificios privados, el Centro Botin y la sede del Banco Santander, cuya construcción ha levantado críticas. En el caso del bautizado como Faro Santander por la ocupación del arco de la calle del Martillo que además se ha cerrado a la circulación. ¿Cómo percibe esta intervención?
Es un tema interesante, pero controvertido. Los humanos transformamos. El patrimonio necesita transformarse para poder ser utilizado. Todo lo que vemos del pasado que nos gusta, las ha vivido. Pero tenemos una conciencia diferente. La catedral de hoy en día no es la que había antes del incendio de Santander, ni es la que hubo anteriormente. El patrimonio se ha reutilizado siempre, pero hay que enfrentarse al criterio y a la opinión de si esa intervención respeta o aporta. En esta caso, ha habido una iniciativa privada con cesión pública. Este edificio del Banco Santander ya es un edificio transformado en sí. Antes de la obra del Museo para albergar la colección de arte del Banco Santander se había transformado en la mitad del siglo XX. La parte del edificio de la derecha -según se mira de frente- fue un hotel importante en la ciudad en el que se instaló el banco y después compró la manzana de al lado en la que hay dos edificios, uno que hace esquina con una cúpula. Por eso la dirección del Banco Santander cuenta con cuatro números de dos manzanas planificadas en el ensanche. Entonces es cuando se construye el arco. No es de la época del edificio. Ya es un edificio que ha evolucionado con la aceptación de la ciudad porque el arco fue en cierto sentido una ocupación de ese espacio aéreo para unir los dos edificios por parte de la entidad bancaria. Ahora se ha producido otra ocupación traslúcida. Esas transformaciones a veces son discutibles, pero estamos hablando de un edificio muy transformado. Creo que es más controvertida la elevación del edificio.
Precisamente las reformas de edificios como el antiguo Banesto o el Banco de España también han elevado su volumen para construir terrazas turísticas, hasta que el Centro Botín no construyó su mirador daba la sensación de que Santander no miraba al mar desde las azoteas.
Desde que yo tengo memoria las vistas al mar en Santander son importantes desde las ventanas de las casas para mirar no solo a la bahía sino a las montañas. La vista al mar es evocadora, es algo inmaterial, una memoria colectiva importante. Me ha tocado trabajar recuperando terrazas cerradas en pisos, recuperar espacios abiertos en proyectos que habían sido cerrados. La vida y las condiciones van evolucionando. El exterior es más clemente de lo que era hace décadas. Nos pide el cuerpo estar fuera y tuvimos una pandemia que también nos empujó a las terrazas. Cuando me han preguntado sobre la altura de las vistas de la zona de Presidencia del MUPAC, por ejemplo, a mí parece natural buscarlas. A todos los santanderinos nos gustaría tener una casa con vistas al mar. Es natural buscar esas elevaciones.
¿Qué le parece 'la losa', la solución para cubrir las estaciones de ferrocarril en Santander? ¿Cómo puede aportar algo a la ciudad?
Me parece un acto de resignación, es un proyecto resignado. Y los proyectos resignados siempre salen lesionados, tienen dificultades, no son los idóneos. No tiene que ver con que lo mejor es enemigo de lo bueno, pero la resignación no suele ser ni mejor ni buena. En este caso hay un Ministerio que va a pagar esto y no va a pagar otra cosa. O lo tomas o lo dejas. Habría que haberlo pensado más porque no me gusta esta dinámica de la resignación ante algo tan trascendental de toda esta zona de la ciudad. Es un proyecto con muchas incógnitas. No he oído a nadie hablar con ilusión de este proyecto. No ilusiona, se llama 'la losa'.
Tres colegios profesionales se ausentaron el otro día del Pleno de la Comisión de Urbanismo para no votar el PROT porque solo les habían dado tres días para estudiarlo. ¿Considera que el criterio de los colegios profesionales está siendo respetado?
Sí, pero es una situación mejorable. Nosotros somos escuchados siempre que aportamos, pero esa escucha podría ser mejorada dándonos mejores capacidades para que lo que aportamos sea mejor. Algo parecido a lo que ha dicho el Consejo Económico y Social. Nosotros hemos pedido siempre tiempo. Recursos no nos vendrían mal porque son actividades que prestamos a la comunidad como Colegio con recursos del propio Colegio. Tienes que aproximarte a una comisión no como la persona a la que van a hacer caso sí o sí, sino como la persona que, con lealtad inobediente, vas a opinar. Cuando dices que algo te parece bien eres leal, cuando dices que te parece regular, también, y cuando dices que algo no te parece bien como experto, eres leal igualmente. Tu lealtad no es decir que sí siempre. Tu lealtad es decir lo que opinas. Nuestra responsabilidad quizá acaba en el momento en el que damos nuestra opinión, y en unas ocasiones es escuchada y en otras no. ¿El respeto? Yo lo llamaría consideración. Sería necesario mejorar las condiciones de trabajo de los colegios.
Al inicio de la legislatura el Gobierno del Partido Popular eliminó el peso de los colegios profesionales en la comisión que decide sobre el urbanismo de Cantabria. ¿Cree que debería recuperarse ese protagonismo, que deberían tener más poder de decisión sobre esos planeamientos urbanísticos en la comunidad?
Tenemos buen peso y podemos hacer un buen trabajo y presentarlo. Esa es para mi la condición del peso. No sé si que mi voto valga uno y medio respecto del de alguien. Creo que no. Es simplemente presentar con convicción e ilusión lo que yo aporte, y ver las comisiones como lo que son: oportunidades de mejora de los documentos de partida de un Gobierno. No deja de ser un proceso de participación. Muchos de estos procesos acaban en el Parlamento. Por ejemplo, el PROT tiene que pasar un trámite parlamentario para salir adelante.
Pero sí que habido un desacuerdo en la aprobación inicial del PROT. Ustedes pedían más tiempo, que no se les ha dado, y el consejero les ha respondido que “fueron a la reunión para dar un pequeño espectáculo más que a cumplir su función” y que “se va a aprobar con o sin los colegios profesionales”. ¿Han analizado ya ese documento?
Sí. Lo que queríamos era trabajar con un documento oficial porque ha habido copias y versiones que han estado circulando, pero como colegio profesonal no podemos trabajar con eso. Habíamos intentado conseguirlo sin éxito. Lo que nos interesa es que el PROT salga en las mejores condiciones posibles para Cantabria, nos interesa un buen documento que tiene su proceso. Estamos trabajando sobre el documento aprobado inicialmente y vamos a hacer unas jornadas de información pública del PROT en nuestra sede colegial del Espacio Ricardo Lorenzo, en las que también va a participar el Gobierno de Cantabria. Una de las cosas que planteamos es contar con los defensores de la propuesta inicial y lo haremos en estas jornadas de reflexión colectiva.
0