Santander llegará al verano con una ordenanza de terrazas “ilegal” y “sometida” al lobby hostelero
Lo que comenzó como una medida excepcional para salvar a la hostelería durante la pandemia se ha convertido, para algunos vecinos del centro de Santander, en una “ocupación desmedida del espacio público” que ha alcanzado un “límite insostenible”. Mientras el equipo de gobierno municipal del PP defiende su nuevo borrador de ordenanza de terrazas como un ejercicio de equilibrio, la Asociación de Vecinos Pombo-Cañadío-Ensanche denuncia una “falta absoluta de voluntad política” y una “gestión presidida por la desidia”.
Y es que la indignación y malestar de los vecinos se ha vuelto a reavivar tras el anuncio de la alcaldesa, Gema Igual (PP), de un nuevo aplazamiento en la tramitación de la Ordenanza de Terrazas bajo la premisa de que “no hay tiempo” y que mantendrá durante el verano a Santander en un limbo normativo obsoleto. Esta decisión es vista por los vecinos como una “auténtica tomadura de pelo” y una “estrategia para permitir la ocupación masiva” durante la temporada estival.
Según la portavoz vecinal, Ana Gómez, el equipo de gobierno municipal está “sometido a los deseos” de un “grupo de presión muy poderoso” vinculado a la Asociación de Hostelería. “Llego a la conclusión de que el caos se busca, porque si hay voluntad de regir una ciudad, eso se lleva a cabo”, añade en conversación con este periódico.
Gómez llega a comparar el estado de las calles de la capital cántabra con un “síndrome de Diógenes”, argumentando que “la ciudad está llena de colillas, de mobiliario de terraza por todas partes y coches mal aparcados” ante la inacción de las autoridades.
Desde el colectivo vecinal denuncian que la normativa vigente no solo es obsoleta, sino que se incumple sistemáticamente. “Se dan licencias que están concedidas por el Ayuntamiento por encima de lo que permite la ordenanza”, afirma Gómez, quien critica que se permita a los clientes “arremolinarse” fuera de los espacios delimitados, invadiendo aceras de forma abusiva.
Gómez describe lo que, en su opinión, responde a un patrón de conducta en el Consistorio santanderino. “Tras una queja vecinal, el Ayuntamiento anuncia inmediatamente que ya tenían todo el plan en marcha”, una casualidad que la portavoz tilda de poco creíble.
En este caso concreto, argumenta que el Ayuntamiento solo ha reaccionado presentando su propio borrador, el 14 de octubre de 2025, cuando los vecinos hicieron público su estudio en septiembre de 2025: “Fue claramente una reacción a nuestro borrador”, sostiene Gómez.
Modelo de otras ciudades que funciona
Frente a la propuesta municipal, los vecinos han presentado un documento basado en el estudio comparativo de ordenanzas de otras ciudades como Oviedo, San Sebastián, Madrid o Sevilla. Ana Gómez recalca que su propuesta no es “un invento”, sino un compendio de medidas que ya garantizan la convivencia posible entre ocio y respeto al descanso en otras capitales: “Uno va de turismo y se puede tomar algo sin problemas, pero la gente también puede dormir”, asegura.
La propuesta vecinal es mucho más restrictiva en puntos clave como los horarios, exigiendo el cierre a las 23.00 horas en invierno y las 00.00 horas los fines de semana; frente a las 00.30 horas que plantea el borrador municipal.
Respecto al control de ruido, la asociación de vecinos propone sonómetros y 'semáforos de ruido', además de la prohibición total de estufas y televisores. Asimismo la Asociación de Vecinos Pombo-Cañadío-Ensanche insta a la responsabilidad del hostelero.
Gómez rechaza el argumento de que los hosteleros “no son policías”, para lo que utiliza una analogía clara: “En una boutique, si un cliente tira las prendas al suelo, el dependiente le dice que tiene que respetar las normas. En los bares debería de ser igual”, opina.
La ilegalidad de las fachadas y la accesibilidad
La asociación denuncia que la ordenanza vigente es ilegal desde 2019. Según explican, no se está aplicando la sentencia del Tribunal Supremo que obliga a dejar las fachadas libres de obstáculos para garantizar la accesibilidad universal. “Esta ordenanza ya tenía que estar aplicada hace tiempo. La planta de las fachadas tiene que estar absolutamente libre de muebles”, insiste Gómez, señalando que otras ciudades ya modificaron sus normas para cumplir con este requisito legal.
El borrador del Ayuntamiento sí contempla ahora que las terrazas no se sitúen adosadas a la fachada para adaptarse a la Orden de accesibilidad vigente desde hace un lustro. Sin embargo, introduce medidas de “simplificación administrativa” que preocupan a los vecinos, como la eliminación de la renovación obligatoria, lo que daría carácter permanente a las autorizaciones.
Derecho al descanso
Ana Gómez lamenta que la prioridad del Consistorio parezca ser únicamente “pensar en cuatro días de fiesta” y “tener las calles llenas”, olvidando el derecho a la salud y al descanso de quienes habitan la ciudad todo el año. La portavoz critica la falta de una “policía de barrio” efectiva que vigile no solo las terrazas, sino también el cumplimiento de las normativas de ruido y limpieza.
Ante este escenario, la Asociación de Vecinos Pombo-Cañadío-Ensanche ha advertido que no se quedará de brazos cruzados. Exigen una rectificación inmediata y aseguran que utilizarán “todos los medios a su alcance”, incluyendo la vía judicial y las movilizaciones en la calle, para defender sus derechos fundamentales. “Si no hay voluntad de regir una ciudad, pasa lo que estamos viendo”, concluye Gómez.
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