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REPORTAJE

'El Impulsor' de Torrelavega: el periódico que cerraron las autoridades republicanas por su excesivo entusiasmo hacia la causa

Portada del periódico El Impulsor de Torrelavega.

Olga Agüero

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El último número del periódico El Impulsor publicó una ilustración de un obispo con un trabuco en la mano. “Quién me iba a decir que después de tantas hostias como he dado me iba a liar a tiros”, decía la viñeta. Fue el domingo 28 de marzo de 1937. La crítica se consideró tan excesiva que el gobernador republicano, Juan Ruiz Olazarán, ordenó su cierre por los “excesos” de la redacción y consideró que para defender a la República no hacía falta tanto ardor y que la guerra “también se hace en las trincheras”. Así que ordenó movilizar a dos responsables de la Redacción.

Así lo recoge el escritor José Ramón Sáiz en un libro que repasa la historia de esta publicación. Sucedió en abril. Dos meses antes de que en junio del 37 se cerrasen todos los periódicos de la provincia por la escasez de papel.

Durante 64 años Torrelavega tuvo su propio periódico, del que solo existe una colección en papel que pertenece a un particular. El Impulsor, que durante una etapa fue el decano de la prensa cántabra, coexistió en su última etapa previa a la Guerra Civil con otras cabeceras como El Cantábrico de José Estrañi, La Voz de Cantabria, La Región de Luciano Malumbres y Matilde Zapata o El Diario Montañés, que se editaban en Santander.

El primer número salió a la calle en 1873 de la mano de Juan López Barredo como El Impulsor municipal para “defender los intereses de la villa”, dando el relevo a la efímera cabecera de El Porvenir de Torrelavega, de tendencia republicana y que duró solo tres meses.

En sus primeros pasos critica que la estación de ferrocarril se ha quedado pequeña o que hace falta arreglar una calle. Fue al cuarto intento —tras tres cierres, suspensión gubernativa, pena de cárcel e incluso el destierro de su propietario— cuando se consolidó el periódico, con periodicidad semanal, a partir de 1875. Bajo el rótulo de El Impulsor figuraba una leyenda: 'Periódico semanal de intereses morales y materiales, literatura, noticias y conocimientos útiles'.

El Impulsor salía los domingos y su biografía fue agitada. Pasó por etapas de marcado republicanismo, conservadurismo católico y acabó en manos de un director, el último, anarquista.

Durante una época se llegó a editar una publicación en la que se descalificaba al boticario Juan Francisco López Sánchez, entonces propietario y director del periódico, bautizada como 'Espátula'. El mote popular que tenía en Torrelavega aquel hombre de barba, bigote, lentes y bastón, sombrero y traje con chaleco que se asoma a la única fotografía suya que se conserva y que el escritor José Ramón Sáiz publica en su libro.

Nunca cobró una peseta. Es más, perdió dinero y hasta patrimonio personal en el empeño de mantener con vida el periódico. Hubo una etapa en que estuvo mal visto por el poder político. “Al que provoque su enojo / por ser ciudadano malo/ El Impulsor dará palo/ sea blanco, negro o rojo”, escribió un colaborador.

Pepe 'el de la botica' fue uno de los agraciados con el segundo premio de la Lotería de Navidad —¡Viva el 18.869!, tituló en portada— que en 1922 dejó diez millones de pesetas en Torrelavega. Había prometido a una vecina que si le tocaba le compraría la mejor vaca que hubiese en la Feria de Ganados. Cumplió su palabra. También tuvo la generosidad de regalar una participación premiada a un cliente que se lamentaba de no haber llevado nada. “Dame una peseta, toma un décimo de lotería, y cobra ahora mismo las cinco mil pesetas en el banco, pero las depositas a nombre de tus hijos”, anécdota que se incluye en el libro 'El Impulsor: 64 años de historia de Torrelavega'.

El periódico de la capital del Besaya tuvo un importante protagonismo en el descubrimiento de las Cuevas de Altamira. “Nos toca la grata satisfacción de haber sido El Impulsor quien ha publicado lo único científico que acerca de este monumento se ha escrito”, se vanagloriaba el propio diario.

López Sánchez, al que sucedieron otros directores, fue sin duda el mayor protagonista de la trayectoria periodística de El Impulsor. “He confesado, estoy tranquilo. Al domingo no llegaré”, reproduce el escritor José Ramón Sáiz. Falleció el 12 de diciembre de 1909 y dejó instrucciones claras: “En la primera plana de El Impulsor debería ir la esquela de mi defunción y después, a la vuelta, decidme cuatro cosas y pedid a todos que rueguen a Dios por mí”.

Durante décadas, hasta que el gobernador republicano cerró el periódico por su excesivo entusiasmo a favor de la causa, El Impulsor siguió dando noticias de la comarca. La llegada de la fábrica de Solvay a Barreda, la visita del general Primo de Rivera, el récord de 1.000 vacas que se vendieron en la feria de ganados de un domingo de febrero de 1911, las gestas del ciclista Vicente Trueba, 'la pulga de Torrelavega', a quien el periódico organizó un homenaje cuando ganó en el Tour de Francia. El estreno de 'Ben-Hur', la inauguración del monumento al escritor José María Pereda y las colaboraciones del poeta José Luis Hidalgo, que publicó su primer poema con 15 años en las páginas de El Impulsor son algunos de los hitos de esta cabecera.

Recientemente, con motivo del 150 aniversario del periódico de Torrelavega, la Sociedad Cántabra de Escritores ha rendido homenaje a 'Espátula' con una ofrenda floral en la tumba del cementerio de Geloria donde descansa.

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