'Cáceres Improvisados' consolida una escena artística que apuesta por el error, la sorpresa y la reacción en el instante
Las máquinas pueden terminar una canción, generar una imagen o escribir un guion. Lo que no pueden anticipar es lo que sucede cuando un músico, una bailarina y un pintor en un espacio compartido deciden crear sin saber qué va a ocurrir a continuación. Ahí es donde empieza Cáceres Improvisados.
El encuentro internacional de improvisación libre multidisciplinar celebra su quinta edición los días 2, 3 y 4 de octubre y vuelve a situar en el centro aquello que rara vez encaja en las programaciones culturales: el riesgo, el accidente, la escucha y la capacidad humana de reaccionar en el instante. Diecisiete artistas de España, Estados Unidos, Argentina, Francia y Grecia convivirán en el espacio AlBorbollón, junto al embalse del Borbollón, y llevarán también parte de sus intervenciones a la piscina natural de Villasbuenas de Gata.
La principal novedad este año es el formato de residencia. Los y las participantes compartirán durante tres días el mismo lugar “para crear, conversar, comer, dormir y soñar juntos”. La organización, encabezada por el músico cacereño Epy Figueroa, responde así a una demanda repetida tras cada edición: disponer de tiempo real para hablar del trabajo creativo y generar vínculos más allá del escenario. Figueroa, impulsor también del colectivo Pool 369º, lleva años defendiendo la improvisación como una forma de escucha y de presencia, alejada de la búsqueda de la perfección musical.
Esta nueva edición reivindica la inteligencia natural del artista en un momento en que la inteligencia artificial interviene en cada vez más fases del proceso creativo. La improvisación permite responder a lo que ocurre en ese mismo instante, incorporar un accidente, cambiar una decisión o dejar que una idea conduzca a otra. No se trata de competir con una máquina, sino de asumir que nadie sabe qué va a suceder ni de buscar necesariamente agradar. El encuentro aspira a provocar, despertar curiosidad y cuestionar qué entendemos por obra de arte. La experiencia puede generar placer o calma, pero también rechazo o desconcierto. Todo forma parte del viaje.
El viernes 2 comenzará con la recepción de participantes, una sesión de DJ de Gregorio Kazaroff, el Dominó —septeto de dúos y solos—, la cena y una jam libre y dirigida. El sábado será la jornada central. Tras Improrrelax y el desayuno, a las once y media llegarán las intervenciones en la piscina natural de Villasbuenas de Gata: pigmentos de Carlos del Olmo; un happening de Joana Sardá y Mariana Piñeiro; música de Pedro Caballero; y una intervención de Quique Esteban. La propuesta busca dejar una huella efímera en diálogo con la naturaleza, destinada a desaparecer salvo en la memoria de quienes la presencien.
Por la tarde actuarán Sköglund, Al Eslou, el trío n! / m!(n-m)! —Pedro Caballero, Jorge de los Santos y Epy Figueroa— y John Falcone con un ensemble de improvisación dirigida. A las seis y media se proyectará el documental de David Picó sobre el método de Víctor Nubla, con presencia del autor. Después llegará Litofonix, dúo formado por Pierre Grandidier y Petros Tzekos. La noche cerrará con Delfín Trío, Andrés León con su bajo eléctrico, Chema Pastor a la batería y David Paredes con la guitarra eléctrica, y una nueva jam.
El domingo se dedicará al desayuno, al círculo de palabra y el cierre. Además, se desarrollarán dos propuestas específicas: Tente-en-pie, supervisada por Carlos del Olmo, donde se construirán figuras arquitectónicas con piezas de Tente; y Barro-es-cultura, happening colectivo dirigido por Figueroa en el que los participantes trabajarán con los ojos tapados, guiados solo por el tacto. Todo el proceso será filmado como documentación de la pieza.
La escena de improvisación en Cáceres lleva años creciendo. En 2019 ya reunía a artistas de distintos puntos del país y desde entonces ha ampliado disciplinas y conexiones. La relación con la naturaleza tampoco es nueva: el encuentro ha buscado siempre espacios abiertos y lugares de la geografía provincial como fuente de inspiración. Este año, el traslado al Borbollón lleva esa idea más lejos.
La quinta edición reúne música, electrónica, pintura, arquitectura, danza, teatro, expresión corporal, instalación, documental y performance y desde la organización se quiere seguir ampliando disciplinas en futuras ediciones, desde la gastronomía y la moda hasta la artesanía, el arte digital o la escritura espontánea.
Todas las actividades son gratuitas y abiertas a todo tipo de público aunque desde la organización se agradecerá aportaciones voluntarias para cubrir los gastos de artistas que viajan desde distintos países. Los patrocinadores de esta edición son Pura Vida Viajes, Arín Dodó, Croissanterie Rosendo, Producciones Audio Media, Asociación TalentiaEx, Colectivo Pool 369, panadería escuela Pan Habla, restaurante tapería Octavo Arte, Espacio Inspira, Boutique Martina, The Al Eslou Foundation for Free Fun, y Epy Figueroa, música y más allá.
Una guitarra junto a una piscina natural. Un cuerpo que responde a un sonido. Un trazo de pigmento. Una pieza de barro construida a ciegas. Una conversación irrepetible. Después, todo desaparece. Solo queda el recuerdo exacto de haber presenciado algo que solo pudo ocurrir una vez.
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