Las mujeres de La Vera y el Jerte reivindican en Barrado su papel esencial en la vida de los pueblos
Barrado amaneció este domingo con un movimiento poco habitual para un pueblo pequeño: voces que llegaban de distintos municipios, saludos que se repetían, abrazos que se sentían con emoción. Las mujeres de La Vera y del Valle del Jerte volvieron a encontrarse en el VII Encuentro Intercomarcal Vera‑Valle, una cita que cada año alterna sede y que, bajo el lema Mujer, Cultura y Territorio, reivindica el papel que las asociaciones desempeñan para mantener vivos los pueblos.
La responsabilidad de acoger la jornada recayó esta vez en la Asociación de Mujeres La Amistad. Su presidenta, Helena Núñez, vivió el día con una mezcla de orgullo y vértigo: organizar un encuentro así exige muchas horas de trabajo voluntario, pero también ofrece la recompensa de ver cómo mujeres de distintas localidades se reconocen en experiencias comunes. Núñez lo resume con una sencillez que emociona: la importancia de estas jornadas está en lo que ocurre cuando se sientan juntas, cuando comparten historias, cuando se ríen de los chascarrillos que solo entienden quienes viven en estos territorios.
La organización del encuentro es rotatoria: un año en La Vera, otro en el Jerte. Para Núñez, esta era la primera vez al frente, pero ya sabe que sin la implicación de las mujeres de La Amistad y de otras vecinas que se sumaron como voluntarias habría sido imposible. “Han participado todas”, insiste, consciente de que la fuerza de las asociaciones rurales reside precisamente en esa capacidad de movilizar comunidad.
La jornada contó con presencia institucional que llamó a unir esfuerzos contra la violencia machista y destacó el trabajo cotidiano de las mujeres rurales. También participaron las presidentas comarcales del Jerte y de La Vera, María Asunción Calle del Consuelo y Julia Martín. Pero, más allá de los discursos, el encuentro se sostuvo en la conversación espontánea, en la convivencia y en la sensación de pertenencia compartida.
Esa mirada hacia lo que une a los pueblos conecta con otro de los proyectos que impulsa La Amistad en Barrado: 'Encuentro con tus raíces', una iniciativa que recorre los callejones del municipio recuperando palabras en castúo y convirtiendo el pueblo en un museo al aire libre. Núñez defiende que conservar la lengua y las costumbres es una forma de proteger la identidad local. Saber de dónde se viene, dice, es imprescindible para seguir creciendo.
El lema del encuentro —mujer, cultura y territorio— adquiere así un sentido más profundo. La cultura rural no es solo patrimonio: es una herramienta para sostener vínculos, para mantener vivas las historias, para evitar que la despoblación borre lo que hace singular a cada pueblo. Las asociaciones de mujeres, con su trabajo silencioso y constante, actúan como un tejido que une generaciones y que sostiene la vida comunitaria.
Todo esto se expresó con claridad durante la jornada: las mujeres rurales mantienen tradiciones, generan oportunidades y contribuyen a construir futuro. Núñez lo vive desde la práctica diaria. Estos encuentros, afirma, permiten comprobar que los problemas y las inquietudes son compartidos, pero también las soluciones. “Juntas somos fuerza, somos cultura, somos futuro”, resume.
Siete ediciones después, el encuentro intercomarcal vuelve a recordar algo esencial: un pueblo no se mantiene vivo solo por sus servicios o por su economía. También por quienes cuidan sus relaciones, preservan sus palabras, recuperan sus costumbres y crean espacios para seguir encontrándose. En Barrado, este domingo, esa tarea tuvo nombre propio: el de todas y cada una de las mujeres que sostienen la comunidad.
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