El cajero del salón de plenos de la localidad pacense de Torremayor o cómo la necesidad agudiza el ingenio

Teresa Chaparro

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Que un cajero autómatico tenga que ser recargado desde el salón plenario de un ayuntamiento o que los plenos de este estén amenizados por los sonidos característicos de la marcación del pin o número secreto no es algo habitual, aunque sí la única manera que los vecinos del municipio pacense de Torremayor tienen de acceder a sus cuentas y sacar efectivo.

A mitad de camino entre Mérida y Badajoz, Torremayor, con sus poco más de mil habitantes, gozaba hace unos años de una situación privilegiada desde el punto de vista bancario, ya que contaba con dos oficinas de dos entidades financieras que atendían a sus vecinos.

Una de ellas cerró hace unos años y la que quedaba, que abría unas horas dos días a la semana, bajó la persiana a principios de año, debido a los procesos de fusiones que están dejando cada vez a más españoles a kilómetros de una oficina bancaria.

Considerado como un servicio básico, el acceso a los bancos se complica en una región como Extremadura, con gran dispersión geográfica y en la que cerca de un cuarenta por ciento de sus 388 municipios, en los que residen 1.054.779 personas, no disponen de oficina bancaria. Solo desde 2015, el número de estas en Extremadura ha caído de 1.038 a 724, según datos del Banco de España a 31 de marzo de este año.

Problemas para los más mayores pero también para los comercios y locales de hostelería que no tienen dónde ingresar sus cajas. Una situación que puso en alerta a Manuel Estribio, alcalde de Torremayor, que, tras varios intentos fallidos en conversaciones con diferentes entidades financieras, encontró en la Diputación de Badajoz al mejor compañero de viaje para llevar a cabo su propósito, que no era otro que su pueblo dispusiera de un cajero automático, donde sus vecinos pudieran sacar e ingresar efectivo, realizar transferencias o actualizar sus cartillas, entre otras gestiones.

Dicho y hecho, el Ayuntamiento de Torremayor y la Diputación de Badajoz firmaron un convenio dentro del Plan de Exclusión Financiera de la institución provincial para la instalación, el alquiler y el mantenimiento durante cinco años del único cajero automático que actualmente tiene esta localidad pacense.

Un cajero para el que no había otro lugar que el propio salón de plenos del Ayuntamiento torremayorense. “Era la única opción que teníamos”, nos comenta su alcalde. Una circunstancia atípica que ha obligado a reforzar los diferentes sistemas de seguridad del consistorio y que hace, como nos explica Manuel Estribio, que “haya plenos en los que hay mucho ruido”. Pero “era una necesidad”, insiste.

Sus vecinos agradecen su empeño. Alicia Flores decidió hace doce años cambiar la capital autonómica por Torremayor, el pueblo de su marido. Nos habla de la calidad de vida en los pueblos pero también nos comenta la falta de servicios en ellos, y no solo bancarios. “Necesitamos más y mejores servicios para vivir aquí, que es lo que queremos”.

Alicia vive junto a su familia a solo unos pasos del único cajero automático y reconoce la necesidad que había de tener un servicio básico como este los siete días de la semana las 24 horas.

Desplazarse a la vecina localidad de Montijo, situado a seis kilómetros de Torremayor, no es una solución para todos. Con más de un tercio de la población mayor de 65 años y un solo autobús diario que conecta ambas localidades y que para únicamente si ve a pasajeros esperando, la distancia entre ambos municipios se hace mayor. Tampoco existe la posibilidad de viajar en taxi, ya que los dos últimos taxistas que tenía Torremayor se jubilaron hace unos años.

Y así es como el “cajero del Ayuntamiento” ha conseguido dar vida a un pueblo y sus vecinos, especialmente a los más mayores, que han tenido que adaptarse en tiempo récord a las nuevas tecnologías. Aunque saben que si tienen algún problema, ahí está el personal del Ayuntamiento para echarles una mano.

Que un cajero autómatico tenga que ser recargado desde el salón plenario de un ayuntamiento o que los plenos de este estén amenizados por los sonidos característicos de la marcación del pin o número secreto no es algo habitual, aunque sí la única manera que los vecinos del municipio pacense de Torremayor tienen de acceder a sus cuentas y sacar efectivo.

A mitad de camino entre Mérida y Badajoz, Torremayor, con sus poco más de mil habitantes, gozaba hace unos años de una situación privilegiada desde el punto de vista bancario, ya que contaba con dos oficinas de dos entidades financieras que atendían a sus vecinos.

Una de ellas cerró hace unos años y la que quedaba, que abría unas horas dos días a la semana, bajó la persiana a principios de año, debido a los procesos de fusiones que están dejando cada vez a más españoles a kilómetros de una oficina bancaria.

Considerado como un servicio básico, el acceso a los bancos se complica en una región como Extremadura, con gran dispersión geográfica y en la que cerca de un cuarenta por ciento de sus 388 municipios, en los que residen 1.054.779 personas, no disponen de oficina bancaria. Solo desde 2015, el número de estas en Extremadura ha caído de 1.038 a 724, según datos del Banco de España a 31 de marzo de este año.

Problemas para los más mayores pero también para los comercios y locales de hostelería que no tienen dónde ingresar sus cajas. Una situación que puso en alerta a Manuel Estribio, alcalde de Torremayor, que, tras varios intentos fallidos en conversaciones con diferentes entidades financieras, encontró en la Diputación de Badajoz al mejor compañero de viaje para llevar a cabo su propósito, que no era otro que su pueblo dispusiera de un cajero automático, donde sus vecinos pudieran sacar e ingresar efectivo, realizar transferencias o actualizar sus cartillas, entre otras gestiones.

Dicho y hecho, el Ayuntamiento de Torremayor y la Diputación de Badajoz firmaron un convenio dentro del Plan de Exclusión Financiera de la institución provincial para la instalación, el alquiler y el mantenimiento durante cinco años del único cajero automático que actualmente tiene esta localidad pacense.

Un cajero para el que no había otro lugar que el propio salón de plenos del Ayuntamiento torremayorense. “Era la única opción que teníamos”, nos comenta su alcalde. Una circunstancia atípica que ha obligado a reforzar los diferentes sistemas de seguridad del consistorio y que hace, como nos explica Manuel Estribio, que “haya plenos en los que hay mucho ruido”. Pero “era una necesidad”, insiste.

Sus vecinos agradecen su empeño. Alicia Flores decidió hace doce años cambiar la capital autonómica por Torremayor, el pueblo de su marido. Nos habla de la calidad de vida en los pueblos pero también nos comenta la falta de servicios en ellos, y no solo bancarios. “Necesitamos más y mejores servicios para vivir aquí, que es lo que queremos”.

Alicia vive junto a su familia a solo unos pasos del único cajero automático y reconoce la necesidad que había de tener un servicio básico como este los siete días de la semana las 24 horas.

Desplazarse a la vecina localidad de Montijo, situado a seis kilómetros de Torremayor, no es una solución para todos. Con más de un tercio de la población mayor de 65 años y un solo autobús diario que conecta ambas localidades y que para únicamente si ve a pasajeros esperando, la distancia entre ambos municipios se hace mayor. Tampoco existe la posibilidad de viajar en taxi, ya que los dos últimos taxistas que tenía Torremayor se jubilaron hace unos años.

Y así es como el “cajero del Ayuntamiento” ha conseguido dar vida a un pueblo y sus vecinos, especialmente a los más mayores, que han tenido que adaptarse en tiempo récord a las nuevas tecnologías. Aunque saben que si tienen algún problema, ahí está el personal del Ayuntamiento para echarles una mano.

Que un cajero autómatico tenga que ser recargado desde el salón plenario de un ayuntamiento o que los plenos de este estén amenizados por los sonidos característicos de la marcación del pin o número secreto no es algo habitual, aunque sí la única manera que los vecinos del municipio pacense de Torremayor tienen de acceder a sus cuentas y sacar efectivo.

A mitad de camino entre Mérida y Badajoz, Torremayor, con sus poco más de mil habitantes, gozaba hace unos años de una situación privilegiada desde el punto de vista bancario, ya que contaba con dos oficinas de dos entidades financieras que atendían a sus vecinos.