Los mejores castillos de Extremadura que no te puedes perder

Carlos Álvarez

A lo largo de los siglos multitud de culturas han pasado por la región dejando su huella y enriqueciendo el patrimonio de la comunidad. Las edificaciones construidas son un fiel reflejo de distintos estilos. Los mejores castillos de Extremadura que no te puedes perder. 

Castillo de Alburquerque (Badajoz): El castillo de la Luna, es uno de los principales atractivos de esta localidad fronteriza. Su ubicación estratégica fue el motivo de muchas disputas entre cristianos y musulmanes durante los sigos XII y XIII. Desde entonces ha pasado por muchos dueños.

En la edificación, concebida como fortaleza, destaca una de sus torres de forma pentagonal y con almenas puntiagudas rematadas con bolas, junto con su imponente recinto amurallado, entre otros atractivos, fueron determinantes para que fuera declarado Monumento Nacional en 1924.

Castillo de Belvis de Monroy (Cáceres): Su paso por diferentes culturas han marcado su estilo producto de una mezcla entre el barroco y el renacentismo. Destaca su singular estructura formada por torreones defensivos que delimitan su territorio. Su torre del homenaje es uno de sus principales atractivos, y a pesar del abandono, ha sido declarado como Patrimonio Histórico Español. 

Alcázar de los Duques de Feria (Zafra): Fue construido en el siglo XV por Lorenzo Suárez de Figueroa, primer duque de Feria. Aunque su aspecto es el de una fortaleza realmente es un castillo con grandes murallas y multitud de almenas. Destaca su torre del homenaje que mide 24 metros.

Hoy en día ha sido convertido en Parador Nacional, esto permite que los visitantes puedan disfrutar de una visita guiada en la que se muestran muchas de las curiosidades del edificio como el pasadizo que une su interior con la iglesia de Santa Marina, su patio de mármol o su característica sala dorada.

Castillo de Trujillo (Cáceres): Se sitúa en el punto más alto de la localidad. Fue construido sobre una antigua alcazaba, y aún hoy conserva sus dos aljibles. Al ser concebido como una fortaleza mozarabe tiene 17 torres de carácter defensivo, y destaca un arco de herradura que protege la puerta de entrada.

Cristianos y musulmanes han sido dueños de este castillo, por ello en su interior se distinguen dos partes de forma clara, el patio de armas y la albacara.  

Castillo de Medellín (Badajoz): Está situado en la parte alta de un cerro cercano al río Guadiana. Se cree que fue construido en el Siglo XII en época musulmana, de ahí el gran aljibe de doble nave que aún conserva. En el siglo XV bajo dominio cristiano fue derruido y construido de nuevo por el duque Rodrigo Portocarrero.

Su interior es testigo de todos los acontecimientos que han ocurrido en este enclave. Destaca su estructura de fortaleza en forma de rombo, la dimensión de sus muros y las formas de sus arcos y torres. Por todo esto ha sido declarado Patrimonio Histórico Español.

Castillo de Granadilla (Cáceres): El formar parte de esta localidad abandonada hace que sea un lugar diferente, se cree que fue construido en el siglo XV por el primer Duque de Alba Fernando Álvarez de Toledo, aunque no es un dato seguro.

Destaca por su construcción simétrica y de origen almohade, está concebido como fortaleza y en su interior se pueden encontrar mazmorras y salas de armas escoltadas por una gran torre de cuatro plantas. Está declarado como Conjunto Histórico Artístico por su buen estado de conservación.  

Castillo de Feria (Badajoz): Sus restos datan del Siglo XV, destaca su imponente muralla, en la que se encuentran multitud de torres de vigilancia, y se adapta al trazo del terreno en el que ubica. Además de un muro que divide el castillo en dos partes.

Destaca su torre del homenaje de arquitectura gótica militar, al igual que el sótano y las salas de estancia de los señores del castillo. Desde el recinto se pueden disfrutar de unas vistas únicas de la comarca de tierra de barros.

 

Castillo de Coria (Cáceres): Está ubicado en la parte noroeste de la primitiva muralla de la ciudad. Destaca la forma pentagonal de su torre del homenaje, flanqueada por una torrecilla de planta semicircular.

Son visibles sus numerosas almenas, al igual que una garita en la que se muestra el escudo de García Álvarez de Toledo, su primer propietario. Fue declarado Bien de Interés Cultural en 1989.