La estrella televisiva del PP gallego pagó a guionistas por debajo de convenio mientras recibía millones de la Xunta
El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) ha condenado a Destino Bergen, la productora del presentador y humorista Roberto Vilar, a abonar más de 40.000 euros a un guionista del programa Land Rober-Tunai Show, el espacio estrella de TVG, al que despidió de forma improcedente en 2024 y al que pagaba por debajo de lo que establecía el convenio estatal del audiovisual. Sólo entre enero de 2023 y octubre del año siguiente, el programa –del que es coproductor– costó a las arcas públicas casi siete millones de euros. La sentencia es firme y ante ella no cabe recurso.
El guionista, con 27 años de experiencia en el sector y que había trabajado en formatos como El Intermedio o Caiga Quien Caiga, era uno de los cuatro escritores con los que contaba el late night, hoy reconvertido de semanal a diario –de lunes a jueves–, bajo su nueva denominación como Land Rober-Máis show. Tres de los guionistas se encargaban de los sketches, uno por cabeza, mientras que la cuarta persona se ocupaba de escribir la continuidad. Pese a que su labor era crear escenas de humor, el demandante estaba contratado desde 2021 como guionista de no ficción. Esta categoría cuenta con una tabla salarial más baja que la del guionista de ficción, un asunto en el que la jueza de lo Social no entró. El argumento de la productora para su despido por causas organizativas, admitiendo desde el inicio que era improcedente, fue la reducción de tres a dos números cómicos por programa. Una explicación que no se creen ni el afectado ni su defensa.
“Eso fue un paripé”, asegura en conversación con elDiario.es el abogado Raúl Curto, representante legal del sindicato de guionistas ALMA. Curto cree que Destino Bergen no quería hacer frente a los nuevos salarios aprobados en convenio, que incluían la actualización de los atrasos de forma retrospectiva desde 2022, y que por eso decidió prescindir de uno de sus trabajadores. “Le tocó a él”. La jueza de lo social tampoco dio crédito a las explicaciones de la productora: “No desvirtúa las afirmaciones de la demanda de que el programa Land Rober-Tunai Show funcionaba perfectamente con excelentes datos de audiencia y su emisión estaba garantizada para la siguiente temporada”. La indemnización por aquel despido apenas superó los diez mil euros pero, una vez fue firme, abrió la puerta para reclamar el impago de cantidades pendientes.
En el momento en el que fue puesto en la calle, en julio de 2024, el guionista cobraba un salario bruto mensual de 3.415,39 euros. Según el convenio estatal, el sueldo de aquel año para un guionista en un programa del presupuesto de Land Rober era de 4.172,53 euros. Su nómina no alcanzaba ni siquiera a la actualización retrospectiva para 2022, fijada en 3673,81 euros.
El tramo más alto de presupuesto
El convenio establece tres tramos para los sueldos de los guionistas, según el coste del espacio en el que trabajen. En aquel momento, el más bajo incluía a programas con presupuestos inferiores a 40.000 euros por temporada o 5.000 por capítulo. El medio, los que iban de 40.000 a 2.500.000 de euros por temporada –o entre 5.000 y 300.000 por capítulo– y el tramo alto, para aquellos que superaban los 40.000 euros por entrega y los 2,5 millones de euros por temporada. El sueldo de un escritor oscilaba así, según el tramo, desde los 2.347,05 a los 3.129,39 y, por último, los 4.172,53 euros.
La defensa trató de hacer pasar a Land Rober por un programa del tramo medio para justificar el bajo salario del guionista despedido. Pero esa estrategia se vino abajo ya que TVG es un medio público y, por tanto, también lo son todos sus contratos. El abogado del trabajador reclamó esa información a la CRTVG y pudo acreditarla en la sala.
Entre el uno de enero de 2023 y el 31 de octubre de 2024, Land Rober costó al erario público 6.842.442,51 euros (IVA incluido), lo que lo coloca con holgura en el tramo más elevado. La empresa de Vilar trató de justificar que esas cantidades se le adjudicaban a otra productora, CTV, que era quien después subcontrataba con ellos servicios –“el artista, el público, el contenido del programa”– por un montante total que su representante legal no aclaró. No funcionó: la jueza se remitió al coste total del espacio, tal y como recoge el convenio, y condenó a Destino Bergen a indemnizar al guionista despedido con 41.748,15 euros, cuatro veces la cifra inicial, al tener en cuenta los atrasos.
Vilar no se rindió y presentó recurso de súplica ante el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia. Tumbado el argumento del tramo salarial del programa, probó una nueva táctica: tratar de demostrar que el guionista no tenía derecho al sueldo completo porque su jornada “efectiva” no era completa, sino de sólo 33 horas semanales. La Sala de lo Social lo desestimó al considerar que la jueza de instancia “da por acreditado que la jornada era a tiempo completo y fija también el salario correspondiente”. Destino Bergen tuvo que hacerse cargo de las costas. elDiario.es se ha puesto en contacto con la productora pero no ha obtenido respuesta a su solicitud de información.
ALMA exige más control a las televisiones públicas
Curto considera la sentencia “un precedente” en el sector. Lo mismo opina el sindicato de guionistas ALMA, con más de un millar de profesionales asociados, que pone el foco en el carácter público de TVG. “Las televisiones públicas tienen que ser el ámbito en el que de manera más clara y más pulcra se cumpla con la ley, y el convenio colectivo es parte de la ley”, aseguran a elDiario.es. “Cuando se financian producciones audiovisuales con dinero público, los derechos laborales deben respetarse escrupulosamente y es necesario que las televisiones y administraciones públicas pongan los medios para asegurar que se hace.”
Además, la central sindical recuerda que los salarios de los guionistas son “los únicos del convenio que van ligados al presupuesto de producción”, a pesar de que sus equipos tienden a ser “los más pequeños”. “Además de no ser legal, tampoco es serio escudarse en el presupuesto para incumplir el convenio. Los salarios de guión se adecúan a los distintos tramos de presupuestos y si una productora no tiene dinero para pagarlos, quizá habría que revisar cómo gestiona ese presupuesto”, concluyen.
Villar es, desde hace años, el rostro estrella de la TVG. En su programa lanzó su precampaña Alfonso Rueda, quien llegó a copiar una de sus frases más conocidas como eslogan de su primera carrera hacia la Xunta. Desde el arranque de esta temporada, Land Rober se emite en el acces prime time de lunes a jueves, en competencia directa con El Hormiguero y La Revuelta, y se ha convertido en la gran baza de audiencia de una cadena pública que tampoco en mayo levantó cabeza: 7,5% de share, tercera peor marca de su historia, cuarta opción en Galicia y sexta en la Forta.
Esa dependencia de Vilar –que hasta otoño hizo doblete por las tardes con el desaparecido Quen anda aí?– ha propiciado que TVG le encargue un nuevo programa, esta vez sólo como productor. Se trata de Como ser feliz?, un espacio para la noche del domingo con ecos al Moros y Cristianos de Xavier Sardá. En las dos primeras entregas, entre los invitados que explican a los asistentes la fórmula de la felicidad han aparecido coaches que realizaron todas sus intervenciones en castellano, el economista Miguel Anxo Bastos, admirado por Milei, o los Mozos de Arousa, liderados por el diputado Raúl Santamaría, único candidato a presidir las Novas Xeracións del PP en Pontevedra.
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