Feijóo endurece el veto del PP a los socialistas ourensanos al exigir la dimisión como edil de su líder para pactar una moción contra Jácome

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo (izquierda) y el alcalde de Ourense, Gonzalo Pérez Jácome

A Alberto Núñez Feijóo tampoco le basta con que el líder de los socialistas ourensanos de un paso atrás y renuncie a ser el candidato a la alcaldía tras una hipotética moción de censura acordad con el PP. Aunque en su día Manuel Baltar, presidente de los populares de Ourense, afirmó que si Rafael Villarino renunciaba, un acuerdo para desbancar a Pérez Jácome era cuestión de cinco minutos, ya no. Feijóo se ha plegado a la estrategia baltarista y asegura que no se fía y le exige “apartarse de verdad”. Para el PSdeG, el presidente de la Xunta “quiere eliminar” al edil más votado y lo acusa de “antidemocrático”.

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“Feijóo y Baltar están intentando engañar una vez más a Ourense e intentando enredarnos a todos”, arremetió contra el PP Gonzalo Caballero, secretario general de los socialistas gallegos que este miércoles viajó a la ciudad para “mostrar su respalado” a Villarino, portavoz municipal socialista. “Si quieren a Jácome, que lo pongan de referencia en el PP y que Feijóo lo convierta en vicepresidente del PP de Galicia o en conselleiro”, ironizó. El actual regidor de Democracia Ourensana -una imprevisible formación de derecha populista- gobierna la tercera urbe de Galicia con otros dos ediles, después de que los siete del PP y cuatro de los que habían sido elegidos por su lista abandonasen el ejecutivo local el pasado septiembre.

Había sido el propio Alberto Núñez Feijóo quien, en la campaña electoral de las últimas elecciones municipales, se había referido a la posibilidad de Jácome alcalde como “letal”. Pero los resultados lo hicieron cambiar radicalmente de opinión. El PP acordó un gobierno con Democracia Ourensana -siete concejales cada uno, frente a nueve del PSdeG, dos del Bloque y dos de Ciudadanos- a cambio de que esta formación apoyase a Baltar en la Diputación, que había perdido la mayoría absoluta. Pero el año y medio de gobierno fue tormentoso, con denuncias fracasadas por corrupción en los juzgados incluidas.

La parálisis se apropió del Ayuntamiento de Ourense, dirigido por tres ediles. La oposición se puso a buscar un pacto, pero se encontró con las evasivas y las reticencias del PP de Baltar. La condición que la derecha puso en todo momento fue que Villarino no fuese candidato. Este lo aceptó este lunes pero entonces Baltar aseguró que el escenario había cambiado y no era suficiente el paso atrás. A esa tesis se sumó Feijóo el martes: “Si apartarse significa gobernar por persona interpuesta, esto no es apartarse. Si significa apartarse de verdad y dejar al grupo municipal socialista en libertad absoluta y autonomía para hablar con el PP, entiendo que el PP de Ourense está dispuesto a hablar si esto viene en serio”.

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