Esto no es la Champions ni la NBA: estrategias para combatir el exceso de competitividad en el deporte base gallego

Luís Pardo

8 de noviembre de 2026 21:36 h

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Marcadores en los que se reparte un único gol por cada cuarto de partido, estadísticas que se mantienen ocultas o ligas con niveles más parejos. Son algunas de las estrategias que se aplican en el deporte base gallego para evitar, por un lado, palizas aplastantes que puedan desmoralizar a los perdedores o, por otra, fomentar una competitividad extrema en los pequeños que deje en un segundo plano la labor formativa que debe primar en estas categorías.

“La competitividad no es mala, lo que hay que hacer es buscar medidas para relativizar las cosas”, explica Gonzalo Goyanes, director de la cantera del Compostela y el Conxo, dos clubs de Santiago que suman, entre ambos 33 equipos –“estamos en todas las categorías”– y unos 500 niños y niñas, a los que asegura conocer por su nombre. Para él, está claro que, cuanta mayor es la infraestructura del club, mayor es la responsabilidad a la hora de impulsar medidas correctoras. “Cada vez hay más y la Federación [Gallega] está buscando herramientas”, cuenta.

La Federación, que no ha respondido a las solicitudes de elDiario.es, ha implantado en los partidos de prebenjamines –niños y niñas de 6 y 7 años– la filosofía del gol por cuarto. El partido está dividido en cuatro períodos de doce minutos. A quien gana cada uno de ellos, se le anota un único tanto, por lo que el máximo resultado posible es un 4-0.

Aún así, Goyanes –que también es maestro– defiende que a los niños no les cuesta tanto gestionar las goleadas como a los mayores, sean padres o entrenadores. “¡Si un chaval de 7, 8 o 9 años, está haciendo ahora una cosa y en media hora se le olvida!”, admite. La clave, para él, es no insistir en recordárselo: “Si tú no le das importancia, si como preparador sigues trabajando con ellos, al día siguiente vuelven a entrenar y no le dan la importancia que les podemos dar los de fuera”.

Más ligas, más niveles

El mensaje para ellos, dice, tiene que centrarse en los valores, para que puedan dar al resultado “la importancia que tiene”. En esas categorías, la clave es transmitir “la concentración, el orden, la disciplina... y también el orgullo. Si no sales al campo como tienes que salir, lo que tienes no llega para competir”. Más allá de eso, a nadie le gusta que le den un baño, pero nadie está libre. “Hasta en la Champions tuvimos esta semana un 1-9”, recuerda en referencia al palizón del Como al Lens en su propio campo.

El otro instrumento que defiende Goyanes son las ligas: distintas competiciones en cada tramo de edad que permitan a los equipos de chavales encontrar el nivel en el que pueden jugar sin avasallar ni que les pasen por encima. “Yo creo en las ligas; para mí, que haya muchas es clave, sobre todo para los que tenemos más jugadores y así podemos colocarlos en función de la categoría en la que pueden competir”. Entre los 33 equipos que coordina, de prebenjamín a juvenil, los hay con “objetivos y actitudes completamente diferentes”. Y, a todos, en alguna ocasión, le han colocado una goleada.

“El deporte es una herramienta de valores que va en la misma línea de la vida, tal cual”, reflexiona el entrenador. “En el de base hay muchas cosas buenas; en el de élite, ya existen otros negocios...”. Y sobre la presión que sufren los chavales, muchas veces por parte de sus propias familias, Goyanes no duda: “es un reflejo de la sociedad; lo veo aquí y lo veo también en la educación”, afirma apoyándose en su otra faceta, la de profesor en un centro concertado.

“Pensamos que el deporte es una burbuja y no lo es; tampoco la vida es un camino de rosas”. Y de las enseñanzas que deja “se puede aprovechar mucho”. Goyanes defiende que el fútbol “no puede perder la esencia” y “la rivalidad tiene que existir” pero cree que las cosas han cambiado y que, hoy en día, son muy pocos los entrenadores que disfrutan infligiendo goleadas a los contrarios.

Estadísticas ocultas

El fútbol sigue acaparando los focos, pero otras disciplinas deportivas también han tomado cartas en el asunto. Es el caso de la Federación Galega de Baloncesto. Desde esta temporada, en la aplicación de la Fegaba no aparecen las estadísticas individuales de los partidos de preminibasket, minibasket, preinfantil e infantil, datos que sí se registran para consumo interno. “En Castilla-La Mancha lo hacían en minibasket. Nosotros decidimos extenderlo hasta los trece años”, cuenta el director deportivo de la Federación, Darío Méndez.

“Nos empezamos a enterar de cosas. Veíamos cómo, al terminar el partido, después del saludo al contrario, había niños y niñas que iban corriendo a mirar las estadísticas al móvil de sus padres”. Méndez explica que en la aplicación de Fegaba existen dos clasificaciones: la de los máximos anotadores y la de los mejores jugadores, en la que se suma la valoración, formada por el conjunto de acciones realizadas durante el encuentro: puntos, rebotes, asistencias...

“Estaban muy preocupados por ver las clasificaciones, y esto no es algo que hayan comentado cinco o seis entrenadores, estaba extendido”. Esa obsesión afectaba incluso al juego. “Había gente que te decía que los chavales no hacían faltas por no bajar su valoración”; ya que cada personal que se comete, resta. En otras ocasiones, eran las familias las que llamaban a los entrenadores “para protestar porque sacaba a su hijo a jugar con el acta cerrada”. Para evitar palizas humillantes, en las categorías inferiores del baloncesto, el acta del partido se cierra cuando la ventaja de un equipo supera los 50 puntos. Ninguna canasta que se anote a partir de ese momento, cuenta. Y eso indignaba a las familias.

“Es lo menos formativo y menos educativo que he visto en mi vida”, se lamenta Méndez, convencido de que quienes fomentan ese tipo de conducta “son los padres de los buenos jugadores”, ya que “ese tipo de comentarios no vienen de un niño”. Con esos antecedentes, podría pensarse que la decisión de ocultar los números podría resultar impopular, pero sucedió todo lo contrario.“Si miras el post de Instagram o de X de cuando se dio la noticia, de 70 u 80 comentarios fácilmente había 67 diciéndonos cosas como 'ya era hora'”. Con poco más de un mes en marcha, Méndez cree “imposible” poder sacar ya una conclusión sobre los efectos, de la medida, pero él no tiene dudas: “Como adultos creemos que tiene un claro valor educacional y formativo”.