CLAVES

Claves del IX Congreso del partido único de Corea del Norte: de las relaciones con el sur y EEUU a la posible sucesora de Kim

EFE/Ruy A. Valdés

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Corea del Norte celebra desde el jueves un Congreso clave donde se definirá la dirección política del próximo lustro. La atención se centra en la postura que adoptará el país ante Seúl y Washington en medio de su fortalecimiento de lazos militares con Rusia.

El IX Congreso del Partido de los Trabajadores, máximo órgano de decisión del régimen, congregó en su inauguración el jueves a casi 5.000 participantes y 2.000 observadores, según la agencia oficial KCNA, y podría prolongarse aproximadamente una semana, de acuerdo con estimaciones del Ministerio de Unificación surcoreano.

Estas son algunas de las claves de un Congreso quinquenal que servirá para fortalecer aún más al Ejército del país asiático, según ha repetido en las últimas semanas el mandatario norcoreano, Kim Jong-un.

Mejora económica

Como viene siendo tradicional, Kim inauguró su tercer Congreso del partido único con un discurso en el que en esta ocasión alabó el progreso económico del aislado país. Sectores como la economía o la defensa registraron “éxitos notables, amplios y radicales” desde el anterior encuentro, celebrado en 2021, dijo. A la inauguración de ayer seguirá la evaluación del quinquenio anterior y la adopción de nuevas directrices en sectores como diplomacia, defensa y economía.

Hostilidad con Seúl y poca iniciativa ante Washington 

Además de reafirmar su estatus como Estado poseedor de armas nucleares, el profesor emérito de la Academia Nacional de Diplomacia de Corea del Sur (KNDA) Jun Bong-geun afirmó a EFE que uno de los puntos más sensibles será la posible institucionalización de la doctrina que defina a Corea del Sur como “Estado hostil”.

Gabriela Bernal, experta del Centro Europeo para Estudios de Corea del Norte, señaló por su parte a EFE que el tono hacia Seúl “seguirá siendo duro y hostil”.

El presidente surcoreano, Lee Jae-myung, espera que haya cierta apertura durante su mandato para interactuar con Pionyang. Pero si el Norte presenta a Seúl explícitamente como su enemigo en el Congreso, indicó Bernal, “esto significaría que la cooperación con Lee sería improbable”.

En cuanto a Estados Unidos, “será interesante ver si Kim repite explícitamente sus declaraciones anteriores sobre su desinterés en las conversaciones o si mantiene un tono más abierto, y menos hostil”, añadió.

Corea del Norte expresó el año pasado que hay una pequeña posibilidad de dialogar con Washington si se descarta el tema de la desnuclearización en las negociaciones. En la apertura del Congreso, no obstante, Kim evitó mencionar explícitamente a EEUU o a Corea del Sur.

Rusia, la nueva amiga 

El congreso se celebra en pleno fortalecimiento de los lazos entre Pionyang y Moscú, que en 2024 firmaron un tratado integral que incluye un compromiso de defensa mutua en caso de agresión. Pionyang ha desplegado además miles de tropas norcoreanas en apoyo a Moscú en su guerra contra Ucrania.

El ministerio de Unificación surcoreano estimó que Pionyang podría promocionar los logros de su cooperación con Moscú, que también abarca intercambios tecnológicos y culturales.

Defensa y poder interno 

En materia militar, se prevé que Pionyang anuncie la sofisticación de la disuasión nuclear, y el fortalecimiento general de su Ejército, que Kim anunció recientemente en el aniversario de las Fuerzas Armadas.

Pionyang podría informar de avances en el desarrollo de misiles balísticos intercontinentales con múltiples ojivas, el despliegue de misiles hipersónicos o planes de nuclearización de componentes navales y aéreos, según el ministerio surcoreano.

Seúl también especuló con una eventual elevación formal de Kim al título de presidente, un cargo que ostentó su abuelo Kim Il-sung, pero que fue abolido en 1998. Los observadores consideran como señal que los medios estatales se refieren al mandatario desde 2024 como “jefe de Estado”.

La hija de Kim, posible sucesora

Parte de la atención internacional en torno al Congreso se centrará también en ver si la hija de Kim, quien se cree que podría tener unos 13 años de edad y llamarse Kim Ju-ae —aunque ni siquiera de si este es su nombre real hay constancia expresa— acompañará a su padre en el evento.

La joven acompañó al mandatario a China el pasado septiembre y participó en actos oficiales, y desde entonces se ha dejado ver junto a su padre en numerosos eventos en Corea del Norte.

El Servicio Nacional de Inteligencia surcoreano (NIS) ya afirmó hace dos años creer que la hija de Kim estaba siendo formada para poder suceder a su padre, y este mes recalcó que podría haber entrado en la etapa de ser “designada internamente como sucesora”.

Muchos expertos dudan, no obstante, sobre la posibilidad de que una mujer pueda llegar a liderar Corea del Norte en el futuro, dada la fuerte cultura patriarcal que caracteriza al país asiático y a la posibilidad de que Kim y su esposa, Ri Sol-ju, hayan tenido hijos varones.