La exposición de Nueva York a la que nunca irá Trump: todos los documentos sobre Epstein, convertidos en un archivo público
Son 3,5 millones de páginas, reunidas en 3.437 volúmenes, que pesan un total de 770 kilos. Se trata de la 'Donald J. Trump and Jeffrey Epstein Memorial Reading Room', una sala de lectura abierta al público centrada en los archivos sobre el depredador sexual y su camarilla, así como en los intentos del presidente de EEUU por ocultarlos.
La exposición es un registro físico de la trama a través de los archivos físicos de Epstein, publicados y parcialmente censurados por el Departamento de Justicia. “En la sala de lectura, la corrupción, los encubrimientos y el crimen no pueden esconderse”, afirma el Institute for Primary Facts, entidad sin ánimo de lucro impulsora de la iniciativa.
La exposición, que se ha inaugurado este viernes, permanecerá hasta el 21 de mayo en Tribeca, Nueva York, y a partir de ahí irá circulando por diferentes ciudades de EEUU.
Por razones de seguridad, la dirección exacta no está publicada, y sólo se facilita a los visitantes una vez tengan confirmada la cita programada para acceder.
El espacio está compuesto como una biblioteca con los casi 3.500 volúmenes distribuidos en dos plantas. También cuenta con un espacio de homenaje a las víctimas a través de unas 1200 velas.
Además, cuenta con una cronología de la relación entre el presidente Trump y Jeffrey Epstein a lo largo de los años. En la planta de abajo, hay una sala de reflexión con un corcho en el que colgar las reflexiones de los visitantes y unas mesas con teléfonos para que la gente llame al Departamento de Justicia y pida que se hagan públicos todos los archivos.
El director de Primary Facts, David Garrett, explica a elDiario.es: “He estado interesado en la política desde hace mucho, toda mi vida. Leo las noticias, escucho podcasts y veo la tele gritando mucho. Y, en los últimos años, ya sabes, como patriota estadounidense, siento que estamos perdiendo nuestra democracia. Y he estado preocupado por eso, preguntándome qué puedo hacer para ayudar. Así que reuní a algunos amigos y, a finales del año pasado, pusimos en marcha el Institute for Primary Facts, que es una organización sin ánimo de lucro con sede en Washington D.C.”.
Garrett dice que lo que busca es sacar los archivos “de los teléfonos y llevarlos a la vida real”. “Porque en el teléfono es como un vídeo de gatitos, una foto de la nieve o la tarjeta de cumpleaños de tu tía. Y, luego, estas son las pruebas de uno de los peores delitos de la historia de Estados Unidos. Y es como si todo fuera lo mismo, no hay contexto. Y aquí puedes ver los enormes 770 kilos de pruebas. Puedes ver la cronología de Trump y Epstein también. Eso es contexto, puedes ver que estos tipos son básicamente la misma persona, que llevaron vidas notablemente similares. Uno murió en prisión y el otro fue presidente de los Estados Unidos encubriendo esos delitos: es como si la corrupción fuera realmente evidente”.
“Estar aquí y ver todos estos expedientes y pensar: es impresionante y no hay ninguna rendición de cuentas”, señala Garrett. “Nadie va a la cárcel, no se investiga a nadie. ¿Me estás diciendo que Todd Blanche [fiscal general en funciones] puede venir aquí y decir: 'No, no queda nada por investigar'? Es una locura. Y miras esto y piensas: ¿cómo se puede ignorar? Y si no hay rendición de cuentas, ¿cómo sabes que no va a volver a pasar? De eso se trata la justicia estadounidense”.
Nota de suicidio
El estreno de la exposición coincide con la publicación por orden judicial de una supuesta nota de suicidio que el antiguo compañero de celda de Epstein afirmó haber encontrado tras el primer intento de suicidio en prisión del millonario. La publicación se produce años después de que fuera sellada y guardada bajo llave en la cámara acorazada de un juzgado como parte de un litigio judicial no relacionado con los archivos de Epstein.
El antiguo compañero de celda se llama Nicholas Tartaglione, un exagente de policía que cumple cadena perpetua por matar a cuatro personas, y mencionó la nota el año pasado en el podcast de la escritora Jessica Reed Kraus.
Tartaglione afirmó que descubrió la nota en un libro después de que Epstein fuera hallado en el suelo de su celda en una cárcel federal de Manhattan el 23 de julio de 2019, con una tira de sábana alrededor del cuello. Eso fue unas tres semanas antes de que Epstein fuera hallado muerto en su celda en lo que las autoridades concluyeron que fue un suicidio.
“Me investigaron durante meses... ¡¡¡y no encontraron nada!!!”, decía la breve nota, que es difícil de descifrar en algunos puntos: “Es un placer poder elegir el momento de decir adiós. ¿Qué quieres que haga? ¡¡¡Ponerme a llorar!!”
“NO TIENE GRACIA”, concluye la nota, con esas palabras subrayadas: “¡NO MERECE LA PENA!!”
No está certificado quién escribió la nota que Tartaglione afirmó haber encontrado. No se mencionó en los informes gubernamentales que examinaban las circunstancias de la muerte de Epstein, ni apareció en la reciente publicación por parte del Departamento de Justicia de los archivos sobre el difunto depredador sexual.
Epstein y Tartaglione compartieron celda durante unas dos semanas, desde poco después de la detención de Epstein, el 6 de julio de 2019, hasta el presunto intento de suicidio. Ambos estaban a la espera de juicio: Epstein por cargos de tráfico sexual y Tartaglione por haber matado en 2016 a cuatro hombres, incluido uno al que torturó y estranguló por dinero de drogas robado.
Tartaglione, que había sido agente en la localidad de Briarcliff Manor, en el valle del río Hudson, fue condenado en 2023. Actualmente, se encuentra recluido en una prisión federal de California y ha solicitado el indulto al presidente Donald Trump.
Epstein no tenía compañero de celda cuando fue hallado muerto en el Centro Correccional Metropolitano de Manhattan, el 10 de agosto de 2019.