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Por qué el Gobierno piensa que Marruecos no está detrás de la crisis de Ceuta

Víctor Honorato

28 de agosto de 2026 21:45 h

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La batería de comparecencias parlamentarias de miembros de Gobierno a cuenta de la crisis migratoria de Ceuta ha vuelto a poner de manifiesto la defensa cerrada del Ejecutivo —con matices en el caso del socio minoritario, Sumar— del papel de Marruecos, al que en todo momento ha evitado responsabilizar del cruce los días 30 y 31 de julio de al menos 72.000 personas a la ciudad autónoma. El viernes, de nuevo, el titular de Exteriores, José Manuel Albares, se ha referido al “diálogo permanente” con el país vecino, “esencial” para el rápido retorno de la gran mayoría de los migrantes al día siguiente de su llegada. Y el de Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha alabado la colaboración “sostenida y eficaz” con Marruecos.

Aún más taxativo se mostró la víspera el ministro de Presidencia, Félix Bolaños. “No existe ninguna evidencia de que Marruecos haya liderado o haya impulsado la entrada masiva de personas en la frontera de Ceuta el 30 y 31 de julio”, dijo entonces Bolaños, que acusó a la derecha y la extrema derecha de “faltar al respeto” al régimen alauí.

En términos similares se expresan en privado otras fuentes del Gobierno. “Podría ser Marruecos, no lo descarto completamente, pero no cuadra en absoluto con crisis anteriores ni tampoco tenemos una sola prueba que demuestre que han sido ellos”, dice una de estas fuentes. “No hay una sola prueba que apunte en esa dirección; más bien al contrario”, dice otra. Esta segunda afirma que el país ha empleado la frontera como arma diplomática en el pasado, pero asegura que, en tales casos, lo declara abiertamente.

Fue lo que pasó en 2021, con el episodio de la hospitalización en España del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali. “En aquella crisis, durante horas ni siquiera nos cogieron el teléfono. Y cuando lo hicieron, fue para decirnos por qué había ocurrido”, recuerda la fuente. Los diplomáticos marroquíes lo relacionaban abiertamente con la acogida en España a este líder del Polisario, tanto en público como en privado. “Marruecos siempre dice lo que quiere”, añade. Entonces la embajadora de Marruecos, Karima Benyaich, lo expresó con rotundidad: “Los actos tienen consecuencias”.

Más allá de que Marruecos niegue su responsabilidad en lo ocurrido –a diferencia de en anteriores ocasiones, cuando lo reivindicaba– hay otros factores más que, a ojos del Gobierno, apuntan a que no han sido ellos. “La fecha no cuadra: ¿al mismo tiempo que el rey está dando un discurso hablando de la modernización de Marruecos, su gente [está] escapando del país? Es una imagen nefasta”, razonan en el Ejecutivo, donde creen que el episodio “supone un desgaste interno” para la monarquía alauí por mucho que la información no fluya libremente por la prensa. “Es especialmente delicado para ellos, especialmente por los menores; son sus hijos”, argumenta otra fuente. “Lo que nos dicen es que quieren que vuelvan a Marruecos y están haciendo todo lo posible para que así sea”, recalca.

Por estas coordenadas se movió la comparecencia en el congreso de José Manuel Albares, que quiso centrarse en el aprovechamiento político de terceros países y fuerzas de ultraderecha. Fue muy crítico con la reacción de Italia y su decisión de restablecer controles fronterizos —“un agravio injustificable a la dignidad de los españoles”— y con Dinamarca. También con la galaxia en redes de la “internacional reaccionaria” y sus terminales estadounidenses, con mención expresa al dueño de X, Elon Musk, pero no a Donald Trump, que también propagó el bulo de la invasión. “No es casualidad que entre el 27 de julio y el 10 de agosto cerca del 40% de la conversación sobre este tema en la red social X fuera en inglés”, deslizó.

Cronología de un llamamiento viral

Albares detalló la cronología del avance en redes recopilada por Exteriores, desde las primeras informaciones traducidas al árabe el 8 de julio, el día de publicación de la sentencia del Supremo que vetó absolutamente la devolución en caliente de los que penetran en territorio español por vía marina. Entra esa fecha y el 27 de julio, “se activa una infraestructura digital preexistente de tráfico de personas que detectó una oportunidad”. La difusión avanza, ya deformada, a partir del 28 de julio, con el vídeo de dos mujeres que logran cruzar a nado. En seguida se registran 1,4 millones de visualizaciones, y una vez amplificado por “prensa e influencers marroquíes”, se estima que pueden llegar 30 millones de visualizaciones, según el estudio del ministerio. El 30 de julio “se produce una actividad digital explosiva”, detalló Albares. El mensaje de Donald Trump aparece ya el 31.

Tanto Albares como Marlaska incidieron en dos factores que, a su entender, evidencian la buena fe marroquí. De un lado, las facilidades para el retorno ágil y ordenado de la gran mayoría de los que habían entrado (el 90% de los en torno a 72.000, según el titular de Interior). Del otro, el fracaso del siguiente llamamiento al cruce irregular, anunciado en redes para el 15 de agosto, pero finalmente sofocado con cooperación del país vecino.

“El efecto llamada fueron las redes sociales y la sentencia del Supremo”, argumenta una de las fuentes gubernamentales. “La sentencia es irresponsable, no pueden aplicar a Ceuta el mismo criterio que a la comisaría de extranjería de Barajas. La prueba está en la solución que se ha dado, lo de poner una cuerda con unas boyas, que nos la transmitió el propio Supremo de forma extraoficial”, alega.

La resolución, publicada el 8 de julio, la dictó la Sala de lo Contencioso-Administrativo y tuvo como ponente a Fernando Román, ex secretario de Estado de Justicia con Mariano Rajoy cuando era ministro Alberto Ruiz-Gallardón, recuerdas las mismas fuentes. El presidente de la Sección Quinta, que redactó la sentencia, es Carlos Lesmes, el exdirector general de Justicia con José María Aznar y después presidente del Consejo General del Poder Judicial, de nuevo con Rajoy, añaden.

Las dudas sobre la actuación marroquí persisten, no obstante, en el seno del Gobierno. Aunque el miércoles cerró filas con la tesis mayoritaria en el Ejecutivo y sus discrepancias públicas se limitan ahora al grado de información facilitado por el CNI, la ministra de Defensa, Margarita Robles, pidió en un primer momento a Marruecos que investigase lo sucedido “hasta el final”.

Los ministros de Sumar, no obstante, mantienen la sospecha sobre la actuación marroquí. Lo hizo este mismo viernes la titular de Sanidad, Mónica García, en una entrevista con elDiario.es. “Hubo un intento de desestabilización del país, que si abrimos el foco va más allá de nuestra propia frontera y en el cual es evidente también que Marruecos tiene una responsabilidad [...] Tiene claramente anclajes con esa ultraderechización internacional y obviamente con Trump, Netanyahu y Marruecos”, expresó. Esa postura crítica ya la había mostrado una semana después del estallido de la crisis la ministra de Juventud, Sira Rego: “Es incomprensible que 70.000 personas se muevan sin que Marruecos supiera algo”.