Kast exhibe su ideología ultra y sus alianzas en el extranjero antes de tomar las riendas de Chile

Sonia Donoso

Santiago de Chile —
9 de febrero de 2026 00:04 h

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Desde su triunfo en las elecciones presidenciales de Chile de diciembre, el ultraderechista José Antonio Kast se ha dedicado a recorrer América Latina y el mundo para estrechar lazos con gobernantes afines y tomar apuntes de algunas políticas, sobre todo en materia de seguridad, que pretende estudiar para exportar a la realidad chilena.

En el último mes y medio, ha viajado a Argentina, Perú, Ecuador, Panamá, República Dominicana y El Salvador, y ha sido recibido por los presidentes de todos los países, con los que comparte ideología política. La semana pasada, además, también fue a Bruselas, Hungría e Italia en la que es su quinta gira como mandatario electo.

Kast, que a partir del 11 de marzo se convertirá en el primer mandatario de ultraderecha de Chile desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), es el presidente electo que más viajes internacionales ha hecho antes de tomar posesión.

“Es un esfuerzo deliberado por construir una imagen de liderazgo activo, resolutivo y ejecutivo desde el primer día posterior a la segunda vuelta”, explica a elDiario.es Michelle Hafemann, académica del Instituto de Ciencia Política de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Según ella, Kast intenta “proyectarse” como un presidente que “no se queda en las declaraciones ni en las promesas”, sino que “se reúne con mandatarios internacionales, comenta la contingencia política nacional y se involucra tempranamente en los temas que marcarán su agenda”. 

El futuro presidente, de 59 años, ganó las elecciones con la promesa de crear un “gobierno de emergencia” para aplicar mano dura contra la migración y la delincuencia, aunque las cifras de llegada de personas extranjeras en situación irregular y homicidios en Chile han disminuido en el Gobierno del progresista Gabriel Boric. 

Son gestos y señales que, según Hafemann, buscan “contrastar” la imagen que el Partido Republicano de Kast ha construido sobre la Administración de Boric, a la que presenta como “lenta, ineficiente y con dificultades para responder a las urgencias del país”.

Alianzas y temas prioritarios

La primera salida al extranjero llevó a Kast a la vecina Argentina, estrecho socio comercial, donde se reunió con el presidente Javier Milei, su aliado político y con quien se dejó fotografiar con la polémica motosierra. Luego viajó a Perú para proponer a José Jerí, sin éxito, la idea de crear un corredor humanitario que permitiera el paso de venezolanos que quisieran regresar a su país. En Ecuador, también trató de convencer a Daniel Noboa de lo mismo. 

A finales de enero visitó República Dominicana, donde llegó hasta la frontera con Haití y recorrió la “verja inteligente” instalada por el Gobierno de Luis Abinader; y Panamá, donde intervino en el Foro Económico de América Latina y el Caribe para pedir “unidad” en la región en el combate contra el crimen organizado. También sostuvo un encuentro con el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, con quien está ideológicamente en las antípodas.

Su gira por Centroamérica culminó en El Salvador, donde visitó por segunda vez (la primera fue en 2024) el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), la megacárcel de alta seguridad levantada para aislar a los pandilleros, y se reunió con Nayib Bukele. “Queremos pedirles la colaboración para mejorar nuestro sistema penitenciario y conocer su derecho penal, no necesariamente haciendo lo mismo, pero de acuerdo a nuestra realidad”, dijo desde allí el presidente electo.

Su despliegue, en un contexto regional tensionado por la crisis venezolana, tiene dos líneas, según comenta a elDiario.es Paz Milet, analista internacional de la Universidad de Chile. “Reforzar las alianzas que él había generado con anterioridad, pero también generar nuevos espacios de diálogo en la región”, dice. Según ella, el ultraderechista plantea que “la región se enfrenta a demandas y amenazas transnacionales, por lo que es fundamental actuar coordinadamente”.

Además del control de la migración y el combate al crimen organizado, Kast apuntó también a la reactivación económica, un objetivo que ha buscado en su gira por Europa. 

Acompañado del presidente de Vox, Santiago Abascal, estuvo la semana pasada en la VII Cumbre Transatlántica, un encuentro celebrado en Bruselas y organizado por la plataforma ultraconservadora Political Network for Values, que él mismo presidió entre 2022 y 2024 y que tiene al exministro español Jaime Mayor Oreja como su presidente de honor.

Luego se trasladó a Hungría para reunirse con el primer ministro húngaro, el ultranacionalista Viktor Orbán, en un encuentro centrado en la inmigración —mostró interés en las vallas de alambre fronterizas para evitar el ingreso de refugiados— y el apoyo a la familia. Finalmente, llegó a Italia, interesado en conocer más sobre el “sistema carcelario” impulsado por Georgia Meloni y atraer inversiones, sobre todo en el sector energético. 

Tras su regreso de las vacaciones, en febrero, planea una gira por Estados Unidos, según trascendió en la prensa local, para “acercarse” —dice Milet— al presidente Donald Trump, con quien Boric ha mantenido varias tensiones.

Diferencias con el gobierno anterior

Los presidentes electos en Chile han mantenido, tradicionalmente, un perfil más bajo en política internacional antes de asumir formalmente el cargo. “Kast rompe con esa tradición para reforzar la idea de un liderazgo eficiente y en acción”, dice Hafemann. 

Para el politólogo de la Universidad Diego Portales Rodrigo Espinoza, Kast está demostrando “que no hay que esperar hasta marzo y que en realidad las decisiones ya se están tomando”, además de querer dejar claro que “va a haber un giro desde el día uno en la forma en la que se está gobernando”. 

Habrá que ver cuál es el verdadero José Antonio Kast: el que pretende establecer un gobierno de unidad, o el que efectivamente adscribe a una mirada más radical

Sin embargo, las salidas al extranjero pueden abrir nuevos flancos al futuro mandatario, que hasta ahora —y durante toda la campaña— había mostrado su lado más moderado y evitó referirse a cuestiones de valores y libertades individuales. En la cumbre celebrada en Bruselas, retomó las riendas de la batalla cultural y pronunció su discurso más ideológico hasta ahora: “Hoy experimentamos los frutos de una cultura dominada por los -ismos (…) el ambientalismo extremo que prioriza la naturaleza por sobre el ser humano, el animalismo radical que antepone a los animales sobre la dignidad del ser humano, el feminismo ideológico que enfrenta a hombres y mujeres en lugar de dignificarlos por igual, el indigenismo radical que reemplaza a la integración”, dijo.

Su discurso, dice Hafemann, “remite a un Kast marcadamente conservador, muy similar al que conocíamos antes del giro estratégico de la campaña”, por lo que “no queda del todo claro cuál de estas dos versiones será la que efectivamente gobierne”. “Se aprecia una tensión evidente con la idea de que los temas culturales e identitarios no serían una prioridad de su eventual gobierno”, añade la analista. 

Para Espinoza, “habrá que ver cuál es el verdadero José Antonio Kast: el que pretende establecer un gobierno de unidad, o el que efectivamente adscribe a una mirada más radical”. 

Los expertos recuerdan que aunque estos gestos ocurran fuera de Chile, la información llega completa al país, donde circula simultáneamente la imagen del líder conservador ideológico y la del presidente orientado a la gestión. “La cercanía con referentes internacionales abiertamente conservadores —concluye Hafemann— puede tensionar esa realidad y generar fricciones entre las promesas de moderación hechas en campaña y las señales ideológicas que hoy se proyectan hacia el exterior”.