Óscar Camps: “Con salvar la vida de un solo bebé prematuro, la misión a Cuba ya habrá valido la pena”
Óscar Camps lleva décadas dedicado al trabajo humanitario, salvando vidas en el Mediterráneo, llevando ayuda a Palestina y, en este caso, cruzando el Atlántico con el Astral para denunciar el bloqueo de EEUU sobre Cuba y llevar material energético y sanitario para el hospital pediátrico Juan Manuel Márquez, en La Habana.
Camps atiende la llamada de elDiario.es en el último tramo de la travesía, que espera culminar este sábado con la llegada a la isla, con el primer barco de la sociedad civil que cruza el océano con ayuda humanitaria para Cuba.
La iniciativa 'Rumbo a Cuba', en la que participan más de 150 entidades sociales, sindicales y políticas junto con Open Arms, busca visibilizar el impacto humanitario del bloqueo de Estados Unidos contra el país y reforzar la resiliencia energética del sistema sanitario cubano. En La Habana, la delegación de 'Rumbo a Cuba' –Óscar Camps; Ana Miranda (BNG), Su Moreno (CUP), Miguel Urbán (Anticapitalistas), Simón Vázquez (director Verso Libros) y Aída Llauradò (Comunes)– será recibida por representantes institucionales y medios.
Además, la delegación participará en un encuentro en la Casa de las Américas, que incluirá la proyección del documental To Kyma, sobre la labor de rescate de Open Arms en el mar Egeo durante la crisis humanitaria de 2015. También está prevista una actividad con niños y niñas del barrio de La Timba en el centro cultural La Manigua.
¿Cómo han sido tantas semanas de travesía?
La travesía partió de Barcelona en un acto que hicimos en el puerto, después de haber presentado la misión en Madrid, a las puertas del Congreso. La primera escala iba a ser en Valencia, pero nos pusieron dificultades para entrar en puerto y tuvimos que cambiar a Sagunto, que sí nos permitió la entrada. De allí nos fuimos a Málaga y seguimos la travesía hasta Cádiz, donde tuvimos dificultades para encontrar un puerto.
Siempre son motivos políticos, pero no te lo acaban de decir; te ponen excusas técnicas, como que no hay espacio. Y, de allí, fuimos a Las Palmas, donde hicimos otro acto multitudinario. Luego pasamos por Lanzarote para hacer una revisión del barco y prepararlo para hacer el cruce del Atlántico.
Después de 16 días de navegación, llegamos a Barbados. Hicimos una escala técnica y, de ahí, fuimos a Cancún. Hemos hecho esta travesía en un momento difícil: nadie cruza el Atlántico en este periodo del año, ningún velero lo hace; se hace siempre en los periodos de vientos favorables. Pero, bueno, era el momento de hacerlo.
Nos comprometimos a dar independencia energética a la UCI del hospital pediátrico Juan Manuel Márquez, en La Habana, y a llevar los insumos médicos que precisan en el hospital y algo de material pedagógico. Y, si todo va bien, esperamos llegar sobre el 18.
La solidaridad no entiende de bloqueos, no entiende de fronteras y en el mar tampoco los hay: ni fronteras ni bloqueos
¿Es esta la misión más larga que han hecho?
Sí, este viaje son 6.200 millas; es como ir dos veces y media a Moscú desde Barcelona y volver. La misión consiste en sensibilizar a la población sobre el bloqueo que está sufriendo la población de Cuba, que lleva seis décadas de bloqueo, y que ahora ha llegado a tener problemas energéticos y a que hospitales puedan quedarse sin energía por decisiones políticas.
Todo esto nos parece lo suficientemente grave como para iniciar esta campaña y para demostrar que la solidaridad no entiende de bloqueos, no entiende de fronteras y que en el mar tampoco los hay: ni fronteras ni bloqueos. También queremos demostrar que se puede llegar y que podemos dotar de independencia energética a esa UCI, e incluso, quizá, a alguna planta más del propio hospital.
No es una misión fácil, es quizá una de las más difíciles que hemos tenido hasta el momento. No creo que haya ninguna otra organización humanitaria que haya cruzado el Atlántico con un barco para llevar ayuda. Y eso entraña dificultades, pero demuestra que, si una organización tan pequeña como la nuestra puede hacer esta acción, ¿dónde están los Estados y por qué no se hace más?
¿Echa de menos más implicación de las instituciones y la comunidad internacional?
Nosotros somos la sociedad civil. Somos una respuesta solidaria de la propia sociedad civil. Somos los brazos de esa sociedad: hemos recogido los fondos necesarios para poder hacer esa instalación energética. El siguiente paso, cuando lleguemos a La Habana, es instalarla, ponerla en marcha y dotar a la UCI de esa independencia energética.
Si podemos conseguir que las incubadoras funcionen y que no tengan que depender de una decisión política, y que las vidas no se pierdan por una decisión política... Para nosotros todas las vidas cuentan, todas las vidas son importantes y, aunque solo salvemos la vida de un prematuro, esta acción ya habrá valido la pena.
Lo que está pasando en Cuba no es un bloqueo, sino un asedio para perjudicar a la población civil
Se ha multiplicado la mortalidad infantil en Cuba a raíz del bloqueo, cuando era uno de los países con la tasa más baja de todo el continente, incluso inferior a la de Estados Unidos.
Sabemos eso. Y también sabemos que las brigadas de médicos cubanos han estado siempre donde hemos estado nosotros, y yo creo que era el momento también de devolverles un poco de esa solidaridad que han demostrado durante tantos años y tantas décadas.
Nosotros somos muy pequeños y tenemos los recursos que tenemos, y con los recursos que tenemos hemos hecho esta acción en la medida de nuestras posibilidades. Somos lo que somos y con nuestro esfuerzo intentamos hacer posible que la solidaridad llegue, y demostrar que un bloqueo es un asedio medieval: dejar a la población sin recursos, sin energía, es provocar muertes innecesarias y hacer que la población civil sufra. Y, para mí, no es aceptable.
Lo que pasa en Gaza no es un bloqueo, es un genocidio. Y lo que está pasando en Cuba no es un bloqueo, sino un asedio para perjudicar a la población civil. Siempre sufren los inocentes, los vulnerables, las personas enfermas, los niños, y ahí es donde tenemos que estar nosotros. Para eso se creó Open Arms.
Los envíos de ayuda humanitaria deberían estar fuera de todo tipo de bloqueo...
Técnicamente, se debería respetar el derecho internacional, los derechos humanos, los convenios internacionales, y últimamente nada de eso se está respetando.
¿Tienen información o temor de que pueda haber algún tipo de interceptación por parte de EEUU?
Nosotros no ponemos el carro delante de los bueyes; nosotros vamos y ya veremos lo que nos encontramos. También nos dijeron que no se podía ir a Ucrania y con nuestro barco fuimos cinco veces en plena guerra. También nos dijeron que a Gaza no se podía llegar porque había un bloqueo marítimo y llegamos dos veces.
La dificultad, la negativa o la prohibición siempre están, pero el intento también tiene que estar. Veremos lo que ocurre.
Nosotros ya lo sufrimos en Palestina. Bombardearon a nuestros compañeros de Central Kitchen en Gaza y murieron siete. Sabemos la responsabilidad que hay, pero nosotros respetamos el derecho marítimo internacional, nos tomamos los derechos humanos y los convenios internacionales al pie de la letra. Si no, ya estaríamos todos detenidos hace diez años. Nosotros cumplimos. Los que no cumplen son los que tienen que preocuparse.
La respuesta de la sociedad civil tiene que estar por encima de los gobiernos y, si los gobiernos no se mueven, tendremos que agitar a la sociedad civil
¿Qué tienen previsto una vez lleguen a Cuba?
Intentaremos llegar el sábado y tenemos previsto estar tres o cuatro días en La Habana. Tenemos algún acto, vamos a ver al hospital y vamos a ver cómo se instala lo que tenemos previsto. La misión acabará cuando podamos encender esa UCI, cuando podamos poner en marcha esa UCI.
Luego volveremos a México y ahí prepararemos la travesía para volver a Barcelona, que es nuestro puerto base. Esperemos que todo funcione y que todo vaya como está previsto. Pero la señora Meloni ya nos enseñó lo que eran los problemas administrativos todas las veces que nos ha inspeccionado y que nos ha bloqueado. Y ahí seguimos. Seguimos rescatando en el Mediterráneo con el otro barco, que está en estos momentos desembarcando a las personas rescatadas en Italia, y estamos acostumbrados a las dificultades. Nunca nos lo han puesto fácil, no esperamos que sea fácil. Pero de que sea difícil a que sea imposible hay mucha distancia.
Y yo no voy a dar por finalizada la misión hasta que no ponga en marcha esa UCI. Ese es el compromiso que yo he adquirido y que quiero llevar a cabo. A mí me duele no poder hacer más, pero, bueno, hemos recogido 180.000 euros y eso es lo que vamos a aportar allí.
¿Son un acicate para los gobiernos?
Nuestra acción, cruzar el Atlántico, es simbólica. Pero si hace que otras administraciones hagan alguna cosa más, habrá valido la pena. Por ejemplo, la Generalitat de Catalunya no había hecho nada en los últimos 17 años para Cuba y, una vez arrancamos nuestra misión, el presidente [Salvador] Illa comunicó que iba a invertir 500.000 euros en acciones humanitarias en Cuba.
Si esta iniciativa deja en evidencia a administraciones u organizaciones que pueden hacer algo más o genera que lo hagan, ya vale la pena. La respuesta de la sociedad civil tiene que estar por encima de los gobiernos y, si los gobiernos no se mueven, tendremos que agitar a la sociedad civil. Y eso es lo que ha ocurrido, nosotros somos una respuesta ciudadana, nada más.
En el fondo, dejas en evidencia a todo el mundo. Si estos frikis de Badalona, que apenas tienen tres millones de euros anuales de donaciones de la sociedad civil, son capaces de hacer esto, enviar un equipo a Venezuela en pleno terremoto, tener un barco en el Mediterráneo rescatando personas y enviar ayuda humanitaria a Cuba, que está en una situación de crisis humanitaria reconocida, pues la lectura es fácil de hacer, y no la voy a hacer yo.
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