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Israel marca el paso a Trump con una escalada peligrosa en Irán
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Opinión - 'El PP salta otra línea roja con el rey', por Raquel Ejerique

Israel marca el paso a Trump con una escalada peligrosa en Irán

Benjamín Netanyahu llevaba décadas esperando este momento: librar una gran guerra contra Irán y acabar con el régimen que se instauró en Teherán tras la Revolución Islámica de 1979. El primer ministro israelí llevaba muchos años tratando de convencer a su principal aliado, Estados Unidos, de que era necesario eliminar la amenaza que, en su opinión, representa ese régimen, no sólo para el Estado hebreo, sino para todo el mundo. Los deseos de Netanyahu se han hecho realidad gracias al apoyo de Donald Trump que, después de muchos meses de indecisión, se ha embarcado en una amplia campaña militar que está a punto de cumplir tres semanas. Una vez embarcado en el conflicto, Israel marca el paso a EEUU con una peligrosa escalada que se ha intensificado en las últimos horas.

En las primeras horas de los inicios de los bombardeos la mayoría de los medios estadounidenses señalaron a la insistencia de Israel como uno de los elementos clave en la decisión del presidente de EEUU, Donald Trump, de lanzar los bombardeos contra Irán. Esa tesis se vio reforzada por unas declaraciones de Marco Rubio, secretario de Estado de EEUU, en los pasillos del Congreso, señalando que Trump se había decidido a atacar a Irán porque Israel se disponía a hacerlo. Un día después, Rubio se vio obligado a corregir unas declaraciones que retrataban a Trump en una posición subalterna a la de Israel.

Precisamente este argumento, el de la subalternidad a los intereses de Benjamín Netanyahu, ha sido esgrimido por el recién dimitido responsable de Contraterrorismo de EEUU, Joe Kent, quien este martes afirmaba: “Tras una profunda reflexión, he decidido renunciar a mi cargo como Director del Centro Nacional de Contraterrorismo, con efecto a partir de hoy. No puedo, en buena conciencia, apoyar la guerra en Irán. Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación, y está claro que iniciamos esta guerra debido a la presión de Israel y de su poderoso lobby en Estados Unidos”.

La idea de la influencia del lobby israelí en EEUU es uno de los elementos clave del cisma MAGA, entre los contrarios a Israel, como la ex congresista Marjorie Taylor Greene o el expresentador de la Fox Tucker Carlson, y los más islamófobos, como Laura Loomer.

Este mismo lunes, la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, afirmaba sobre la dimisión de Kent: “Al presidente le resulta profundamente decepcionante que, después de haberle brindado la oportunidad de servir al pueblo estadounidense en esta Administración, haya decidido dimitir mediante una carta repleta de falsedades, acusando al presidente de los Estados Unidos de estar bajo el control de un país extranjero; algo que resulta, simultáneamente, tanto insultante como risible. El presidente es el líder del país, y de las fuerzas armadas, más poderosos del mundo. Nadie le dice lo que tiene que hacer. Las decisiones del presidente se basan en aquello que redunda en el mejor interés de este país”.

Desde el inicio de los bombardeos contra Irán el pasado 28 de febrero, Israel ha marcado el paso a Estados Unidos y el ritmo de la escalada bélica, que ha ido in crescendo con asesinatos selectivos de figuras clave del régimen de los ayatolás y un ataque este miércoles contra la parte iraní del mayor yacimiento de gas del mundo, situado en el golfo Pérsico y compartido por Irán y Qatar.

Israel mató a principios de esta semana al presidente del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Larijani, la figura más destacada del régimen que ha sido asesinada, después del líder supremo Ali Jamenei, que murió en un bombardeo al comienzo de la guerra, junto a varios miembros de su familia. El propio Netanyahu confirmaba el martes el asesinato de Larijani y del comandante de la Basij (un cuerpo paramilitar subordinado a la Guardia Revolucionaria), Gholamreza Soleimani. “En las últimas 24 horas, hemos neutralizado a dos de los cabecillas terroristas, los máximos líderes de esta tiranía”, anunciaba el primer ministro en un vídeo.

Antes de matar a Soleimani, el ejército israelí había estado bombardeando puestos y miembros de la Basij en las calles de Irán desde hacía días. Uno de sus objetivos es debilitar a los cuerpos y fuerzas del régimen para provocar un colapso de la seguridad y, al mismo tiempo, descabezar las instituciones de defensa y políticas para generar un vacío de poder.

Este miércoles, las Fuerzas de Defensa de Israel han anunciado que también han acabado con la vida del ministro de Inteligencia iraní, Esmail Khatib, en un “ataque preciso” en Teherán. Horas después de haber matado al tercer alto cargo del régimen en 48 horas, Israel ha golpeado la infraestructura económica de Irán, con un bombardeo contra instalaciones gasísticas del yacimiento de Pars Sur.

Israel no sólo está matando a los dirigentes del régimen, sino las infraestructuras críticas para el suministro y los ingresos del país

Ataques a la infraestructura energética

El último ataque –no confirmado oficialmente por Tel Aviv– ha provocado la ira de Qatar, que opera la parte norte de ese enorme yacimiento de gas, y ha disparado los precios del gas y del petróleo en los mercados internacionales. “Los ataques israelíes contra instalaciones vinculadas al yacimiento Pars Sur de Irán, una extensión del yacimiento North Field de Qatar, constituyen una medida peligrosa e irresponsable en medio de la actual escalada militar en la región”, ha dicho en la red social X el portavoz del Ministerio de Exteriores catarí, Majed Al Ansari, quien ha acusado directamente a Israel.

Por su parte, Guardia Revolucionaria iraní ha dicho tras el ataque contra Pars Sur que considera “objetivos legítimos” varias instalaciones energéticas de Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Qatar, países aliados de EEUU (en el caso de Emiratos, también de Israel) y situados a poca distancia de Irán, al otro lado del golfo Pérsico. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, ha afirmado en X después del ataque contra las instalaciones gasísticas de su país: “Israel no tiene en cuenta las repercusiones de la normalización de sus atroces métodos de terror. Pero la comunidad internacional no debería ignorar esa imprudencia, pues toda acción inevitablemente conlleva una reacción”.

Horas más tarde, un misil lanzado desde Irán causaba un gran incendio en el complejo industrial de Ras Laffan, en Qatar, donde se encuentra la mayor planta de producción de gas natural licuado del país. Qatar ha denunciado la “flagrante violación de su soberanía” y ha denunciado que “la parte iraní persiste en atacar a los países vecinos, adoptando un enfoque irresponsable que socava la seguridad regional y amenaza la paz internacional”.

Después de los ataques cruzados de este miércoles, la escalada energética puede ir más allá del tránsito del petróleo por el estrecho de Ormuz e incendiar una de las regiones de producción y exportación de hidrocarburos más importantes del mundo.

A Israel le interesa incendiar todo el golfo Pérsico. A Netanyahu no le importa incendiar el golfo y la economía internacional

“Israel está demostrando abiertamente que su ataque no es contra el régimen iraní sino contra el Estado y la nación iraníes. No solo está matando a los dirigentes del régimen, sino las infraestructuras críticas para el suministro y los ingresos del país”, afirma Haizam Amirah Fernández, director ejecutivo del Centro de Estudios Árabes Contemporáneos (CEARC).

En una entrevista con elDiario.es, recuerda que Irán había advertido anteriormente de que tomaría represalias si sus infraestructuras energéticas eran atacadas, por tanto, “Israel está abiertamente queriendo arrastrar a las monarquías árabes del golfo a su guerra”.

“A Israel le interesa incendiar todo el golfo y, si se destruyen infraestructuras energéticas [en la zona], no va a padecer las consecuencias. A Netanyahu no le importa incendiar el golfo y la economía internacional”, asegura el experto. Agrega que EEUU no ha impedido este ataque de Israel u otros, a pesar de sus repercusiones en la región y en los mercados energéticos internacionales.

Los países árabes del golfo son conscientes de que están en una posición muy baja en las prioridades de EEUU, los ha llevado a un terrono peligrosísimo en el que estos países no querían estar. EEUU les ha llevado la guerra a sus casas, la guerra ya no está en el vecindario”, explica Amirah Fernández.

EEUU no frena los pies a Netanyahu

Una fuente oficial israelí ha dicho al medio estadounidense Axios que el ataque contra el yacimiento de gas fue “coordinado entre la oficina del primer ministro de Israel y la Casa Blanca” y que su finalidad era advertir a Irán de que, si sigue obstaculizando las exportaciones de petróleo a través del estrecho de Ormuz, puede haber una escalada contra su infraestructura energética, lo cual agravaría la crisis económica en Irán y la delicada situación del régimen.

El propio Netanyahu ha dicho en público que habla con Trump casi a diario desde el comienzo de la guerra y fuentes de la Casa Blanca han confirmado a The New York Times esas “conversaciones frecuentes”, lo cual hace deducir que ambos están de acuerdo sobre los ataques que efectúan sus aviaciones, siendo los israelíes mucho más numerosos.

El pasado fin de semana, EEUU atacó la isla de Jarg, por donde pasa el 90% de las exportaciones de crudo de la República Islámica, y aseguró que había eliminado “por completo todos los objetivos militares en la isla”. Pero el presidente Trump dijo que, “por razones de decencia”, había decidido “NO destruir la infraestructura petrolera de la isla”. Israel no ha tenido tantos reparos ni ha mostrado preocupación por el impacto de su ofensiva en los mercados energéticos globales.

Axios asegura que los servicios militares y de Inteligencia de EEUU e Israel “actúan de forma coordinada” en Irán, aunque sus objetivos no siempre son los mismos. EEUU se ha centrado casi exclusivamente en objetivos militares, mientras que Israel también ha llevado a cabo asesinatos de alto nivel y “otras medidas destinadas a sentar las bases para un cambio de régimen”. Atacar las infraestructuras energéticas de las que depende la economía iraní forma parte de esas medidas que pueden llevar, a medio plazo, al colapso del régimen.