Por qué es tan polémica la reforma electoral de Meloni y cómo puede cambiar el panorama político en Italia
Tras meses persistiendo en su empeño de impulsar la medida, pugnas para convencer a sus socios e incluso amenazas de dimitir, Giorgia Meloni ha capeado la tormenta política en Italia este jueves al lograr la aprobación de una de sus medidas estrella, la reforma electoral, con la que se apunta un tanto que afianza su obra política tras más de cuatro años en el poder. Sin embargo, este paso agrava las tensiones con la oposición de centroizquierda, que acusa a la mandataria italiana de violar las bases de la democracia liberal y diseñar una ley ad hoc para revalidarse en el poder.
“Meloni busca dejar algún tipo de legado. Hasta ahora no se puede decir que su Gobierno fuera revolucionario. La única reforma importante que quiso aprobar, la del sistema judicial, fue rechazada en las urnas”, dice a elDiario.es Daniele Albertazzi, politólogo de la Universidad de Surrey. Con la reforma electoral, a su juicio, la primera ministra muestra ahora una imagen de líder “fuerte y estable”, lo que es “un argumento de peso que puede usar ante el electorado derechista”. Con ello, “busca proyectar estabilidad y seriedad”, agrega el académico.
Sin embargo, también abre un panorama de cierta confusión y caos. Las fuerzas de la oposición y los críticos remarcan que la ley tiene tintes anticonstitucionales, por lo que se esperan recursos al Tribunal Constitucional, que previsiblemente deberá pronunciarse los próximos meses, mientras el país atiende elecciones generales en una fecha indeterminada en 2027. Los rumores apuntan a que Meloni podría plantear un adelanto electoral en primavera. Ella acaba su mandato natural en otoño de 2027, pero medios y analistas asumen que querría ir antes a las urnas, lo que podría suceder cuando se llegue a mediados de abril, el umbral necesario para que los diputados de esta legislatura tengan derecho a una pensión vitalicia, un tema no menor, según algunos analistas.
Pendientes del Constitucional
De ser así, según señalan múltiples fuentes consultadas por elDiario.es, se puede entrar en una suerte de zona gris dónde los comicios se llevarían a cabo según los mecanismos de la ya aprobada ley electoral, aunque esto dependería de la fecha en que la Corte Constitucional se pronuncie, lo que podría llevar a tumbar la reforma, o al menos partes de ella. Entre distintas medidas, una de las más controvertidas es el premio de escaños extra para la coalición que obtenga más del 42% de votos, que supondría una bonificación de 70 diputados en la Cámara de Diputados y 35 en el Senado, alterando el equilibrio de fuerzas parlamentarias y el multipartidismo.
Es una reforma inconstitucional que altera la relación entre los votos y los resultados electorales. Una minoría se convierte en una amplia mayoría parlamentaria debido al beneficio desproporcionado que recibe
Todo ello cambia la actual correlación de fuerzas del sistema bicameral del país, compuesto por 400 miembros en la Cámara Baja y 200 en la Cámara Alta, y deja atrás la ley electoral del Rosatellum, adoptada en 2017, con un modelo más orientado al bipartidismo. A su vez, se trata de la quinta reforma electoral que Italia aprueba en 32 años, aunque muchos expertos y críticos señalan que la actual marca un precedente peligroso al debilitar un modelo de representación parlamentaria plural en favor de un sistema de mayorías ‘dopadas’.
“Es una reforma inconstitucional que altera la relación entre los votos y los resultados electorales. Una minoría se convierte en una amplia mayoría parlamentaria debido al beneficio desproporcionado que recibe”, dice a elDiario.es Ouidad Bakkali, diputada del Partido Democrático (PD), quien estuvo presente en la votación. “En un país donde la abstención aumenta con cada elección, esta ley electoral introduce métodos altamente distorsionadores que transforman a una minoría en mayoría, un elemento antidemocrático”, añade, dando también la voz de alarma sobre el peligro de que este nuevo sistema conlleve una progresiva deriva presidencialista.
La ley elimina los distritos uninominales, en los que los votantes eligen a candidatos por áreas geográficas, y pasa a elegir a listas ya cerradas antes, a partir de un sistema proporcional con premio de mayoría. A su vez, el nuevo modelo incentiva la creación de grandes bloques contendientes según alianzas previas, que si quieren aspirar al poder deberán juntarse en coalición y acordar ya antes quién será el cabeza de lista. En las papeletas electorales los líderes estarán bloqueados, y sólo parte de los candidatos podrán ser elegidos por los electores.
Apuntan a la presidencia
Si se confirma que la aritmética de la nueva ley les beneficia, en el trasfondo muchos ven una tentativa de Meloni de ganar una mayoría parlamentaria contundente, con la que pueda asegurar la futura designación de un candidato ideológicamente cercano en las elecciones para la presidencia de la República en 2029, lo que daría a la derecha el control de la institución de jefe de Estado, históricamente asociada al centroizquierda.
“El Parlamento pasa a estar sometido a un líder, lo que lo debilita aún más. Quieren una República presidencial, y la imponen con esta ley, sin pasar por una reforma constitucional”, agrega Bakkali, en línea con la denuncia de la oposición, que este jueves se quejó de que no fue consultada en la elaboración de la reforma. Según la líder del PD, Elly Schlein, la ley “fue hecha a conveniencia” del actual Gobierno, y para el líder del Movimiento 5 Estrellas (M5A), Giuseppe Conte, muestra una clara deriva hacia “una democracia iliberal desenmascarada”.
Esta reforma es un ataque muy real a la democracia en Italia, porque incluyendo un premio de mayoría tan alto y obligando a las fuerzas políticas a hacer coalición, esencialmente se debilita la naturaleza del sistema político italiano, basado en el multipartidismo y las voces de distintas fuerzas políticas en el Parlamento
En Italia, a diferencia de otros países, los cabezas de lista no eran obligatoriamente los que serían después designados para formar gobierno y asumir el cargo de primer ministro. Con la actual ley se establece así, lo que hará que cada grupo deba decidirse por un candidato antes de los comicios. Esto, según expertos, beneficia en parte a Meloni, cuyo liderazgo personalista la hace cara visible de la derecha, pero podría perjudicar al centroizquierda, aún enmarañado en decidir cómo y quién liderará su próxima coalición.
“Esta reforma es un ataque muy real a la democracia en Italia, porque incluyendo un premio de mayoría tan alto y obligando a las fuerzas políticas a hacer coalición, esencialmente se debilita la naturaleza del sistema político italiano, basado en el multipartidismo y las voces de distintas fuerzas políticas en el Parlamento”, dice a elDiario.es Matteo Giardello, politólogo e investigador de la Universidad La Sapienza de Roma.
Según alerta, “otorga extrapoderes respecto a los equilibrios garantizados por la Constitución”. Cuando una coalición alcance el 42% de votos, “podrá gobernar sin ningún contrapeso”, lo que puede implicar “una deriva autoritaria”, dice, asegurando que la reforma entraña probablemente “principios de anticonstitucionalidad”. Esto, de acuerdo con Giardello, podría llevar a una situación contradictoria, en la que las próximas elecciones se celebraran según los mecanismos de esta ley, antes de que una hipotética sentencia que tumbara la medida.
El premio de 35 escaños en el Senado es uno de los puntos que podría ser susceptible de revisión judicial, ya que podría incumplir el artículo 57 de la Carta Magna. Ante ello, según La Repubblica, el Gobierno ya ha iniciado contactos con el Constitucional para determinar qué puntos deberían ser potencialmente modificados y evitar así que el tribunal tumbe la ley en su conjunto. De acuerdo con el mismo medio, hay un pacto tácito entre Ejecutivo y Corte para que emita su sentencia en febrero, lo que daría margen a cambiar lo más delicado y adaptar la ley para ir a comicios en mayo. Sin embargo, todo es hipotético en un panorama aún poco claro.
Meloni se impone y aguanta
Al aprobarse la reforma, apodada Stabilicum o Melonellum, la primera ministra evita también el extremo de recurrir a la advertencia latente que lanzó: ella misma renunciaría y haría caer el Gobierno si los propios partidos de su coalición no reunían suficientes votos para sacar adelante la medida, por lo que la líder ultraderechista vio el voto secreto en la Cámara de Diputados de este jueves como una de moción de confianza.
En julio, en otra votación secreta para validar una de las enmiendas de la ley, Meloni vio cómo la medida caía por sorpresa, lo que se interpretó como un signo de debilidad y falta de acuerdo interno entre miembros de los tres partidos de la coalición, formada por la formación de Meloni, Fratelli d’Italia (FdI), el ultra Lega de Matteo Salvini, y el centroderechista Forza Italia (FI), liderada por Antonio Tajani. El caso, alegan expertos, es que la ley se diseñó en un inicio para favorecer las condiciones electorales para que la coalición revalidara el poder, aunque ahora los sondeos indican que podrían incluso ni llegar al umbral necesario para afianzarse.
Esto causó dudas en la Lega –con Salvini sumergido en una grave crisis interna– y también en sectores de Forza Italia, dos partidos debilitados en las encuestas, en parte por la irrupción de Roberto Vannacci, exgeneral supremacista que irrumpió con un nuevo partido, Futuro Nazionale, ascendente en los sondeos y con potencial para cambiar la correlación de fuerzas en la compleja esfera derechista italiana.
Ahora, según los sondeos, la coalición entre el partido de Meloni y estas dos fuerzas no alcanzaría el 42% de votos, mientras la oposición sí lo lograría si se presentaran la mayor parte de sus formaciones unidas, lo que haría un efecto bumerán para la propia Meloni, que ha insistido en su voluntad de dar estabilidad a Italia con esta controvertida reforma. Futuro Nazionale puede robar votos sobre todo a la Lega de Salvini, pero también a Forza Italia, uno de los elementos que hizo que estos dos partidos fueran reacios a una reforma electoral que no veían tan beneficiosa para ellos.
Aun así, Meloni ha seguido empeñada en sacar adelante la medida, y tanto Lega como Forza Italia –mucho más débiles que Fratelli d’Italia– tuvieron que ceder si no querían que la primera ministra llevara al país a elecciones estos meses, escenario aún peor para estos partidos, que buscan retrasarlas al máximo para recuperar un poco de credibilidad y atracción entre el que fue su electorado histórico. En este contexto, los analistas coinciden en que el papel de Vannacci será prominente. “Podría acabar siendo factor clave para determinar o no el triunfo de una coalición derechista en torno a Meloni”, concluye Giardello.
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