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Roberto Vannacci, el exgeneral ultra que presiona desde la derecha más radical al Gobierno de Meloni en Italia

Roberto Vannacci, exmilitar y fundador del partido Futuro Nazionale, el 4 de febrero de 2026 en Modena (Italia).

Joan Mas Autonell

Roma —
14 de febrero de 2026 22:22 h

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Con posturas abiertamente homófobas, guiños neofascistas y duras apelaciones a la llamada “remigración”, una figura con peso creciente en el sector más ultra de Italia busca erigirse en su adalid. Es Roberto Vannacci, exgeneral y actual eurodiputado, que este mes se escindió del partido Lega (Liga) de Matteo Salvini para crear una fuerza propia, Futuro Nazionale, con la que quiere presionar al Ejecutivo de Giorgia Meloni con posiciones aún más ultraderechistas.

Su nueva fuerza de corte identitario fragmenta también el espacio de la extrema derecha ante los futuros comicios, previstos para 2027. A su vez, pretende captar a los votantes más ultras que consideran que el Gobierno de Meloni ha sido demasiado moderado los últimos años

“Vannacci piensa que puede ser líder de una nueva derecha italiana aún más extrema, con posturas más duras que Fratelli d'Italia (Hermanos de Italia) o la Lega”, dice a elDiario.es Matteo Albanese, investigador de la Universidad La Sapienza de Roma y experto en ultraderecha, que remarca cómo el exgeneral busca ser estandarte de la “remigración”, una idea por la que abogan los movimientos identitarios europeos, que plantean la deportación masiva de migrantes.

El exmilitar es visto como partidario de un ultranacionalismo reaccionario que valida parte del legado fascista, con simpatías por Vladímir Putin, rechazo al apoyo europeo a Ucrania, críticas al atlantismo o reservas al aborto –que no ve como un derecho, sino “una necesidad desafortunada a la que las mujeres se ven obligadas a recurrir”–, entre otras cosas.

También ha criticado al Gobierno por políticas migratorias, de seguridad o de desalojo de inmuebles ocupados que ve demasiado blandas, y lo ha atacado por secundar el rearme europeo, mantener la ayuda militar a Kiev y validar una ley que incorpora el feminicidio como crimen. “Si la ley es igual para todos, un delito no puede ser más o menos grave en función del sexo, el color de la piel o la orientación sexual del perpetrador o la víctima”, declaró, mientras busca captar la atención de votantes derechistas y descontentos con el Ejecutivo de Meloni.

Vannacci piensa que puede ser líder de una nueva derecha italiana aún más extrema, con posturas más duras que Fratelli d'Italia o la Lega

Matteo Albanese Investigador de la Universidad La Sapienza de Roma

“En el mundo de la ultraderecha hay gente enfadada con Meloni porque cree que no hizo políticas realmente derechistas. Para algunos tomó medidas demasiado liberales y proamericanas, y Vannacci podría captar parte de este descontento, poniendo también a Salvini en graves dificultades”, explica el docente. En su opinión, la primera ministra ya piensa posibles escenarios electorales, a la espera del resultado del referéndum sobre la reforma de la judicatura del 22 y 23 de marzo. La irrupción de Vannacci es otro asunto más a tener en cuenta.

Paracaidista de carrera y escritor novel

Paracaidista retirado de 57 años con más de cuatro décadas de carrera militar, Vannacci saltó a la fama en agosto de 2023 tras publicar Il mondo al contrario (El mundo al revés), un libro con enfoque reaccionario que él mismo autoeditó. En sus páginas, denunció la supuesta inversión de los valores tradicionales, con opiniones racistas o sexistas y comentarios contra migrantes, feministas y homosexuales. “No son normales”, escribió sobre estos últimos. La obra causó mucha polémica, pero se convirtió en un bestseller y vendió cientos de miles de ejemplares, catapultando al general antes casi desconocido al estrellato de la galaxia ultraderechista.

Tras publicar su libro, el Ministerio de Defensa le destituyó como jefe del Instituto Geográfico Militar (principal organismo cartográfico del Ejército) e inició una investigación disciplinaria que llevó a la suspensión temporal de sus cargos por incitación al odio racial, falta de neutralidad y daño a la reputación de la institución castrense. Vannacci recurrió sin éxito la sentencia, apelando a la libertad de expresión. Fue entonces cuando Salvini (ministro de Transporte y vice primer ministro de Meloni) le fichó cómo cara visible en los comicios europeos de 2024, en los que Vannacci logró más de 500.000 votos y un escaño como europarlamentario. 

Tras ello, Salvini le otorgó el puesto de vicesecretario de la Lega. Según analistas, apostó por la figura de Vannacci al pensar que su discurso de línea dura auparía al partido, que se vio relegado como fuerza subalterna de la extrema derecha tras el sorpasso de Meloni como principal líder ultraderechista. Con todo, pese a ser promocionado hasta la cúpula de la Lega, Vannacci no se conformó con su posición de lugarteniente y siguió su agenda propia, no siempre alineada con la del partido, lo que causó fricciones con Salvini, hasta su ruptura definitiva.

Matteo Salvini (izq) con Roberto Vannacci en la presentación de un libro del líder de la Lega, el 30 de abril de 2024, en Roma.

“Le abrimos las puertas de todas nuestras sedes. Voté por él e hice que lo apoyaran, pero traicionó la confianza de votantes y ciudadanos”, declaró Salvini después de que Vannacci no renunciara a su escaño en Bruselas tras la escisión, acusándolo de deslealtad y falta de honor. Después de irse de la Lega, fue automáticamente expulsado del grupo parlamentario Patriotas y pasó a los no inscritos, aunque se especula que podría ingresar pronto en el grupo Europa de las Naciones Soberanas –al que pertenece Alternativa para Alemania (AfD), partido identitario con el que tiene simpatía ideológica y al que, de alguna forma, quiere emular en Italia con la puesta en marcha de su nueva formación–.

Un nuevo partido ultra: Futuro Nacional

Tras salirse de la Lega, Vannacci anunció rápidamente la fundación de Futuro Nazionale, que incorpora en su logotipo la llama tricolor, símbolo asociado al neofascismo que comparte con Fratelli d'Italia, el partido de Meloni. “Persigo un sueño y voy lejos”, dijo el exgeneral el 3 de febrero, cuando oficializó la creación de su formación. “Mi derecha es verdadera, coherente, identitaria” y “no es moderada”, remarcó en un post en la red social X.

Por ahora, los sondeos le dan entre 1,5% y 4% de intención de voto en futuros comicios, aunque queda por ver cuál será su impacto real. “Estos días se presta mucha atención a Vannacci porque es el acontecimiento nuevo de la política del país”, pero aún es pronto para valorar cuál será su peso y capacidad efectiva de condicionar las negociaciones para un nuevo ejecutivo, valora Albanese. Según las encuestas, la coalición que lidera Meloni con la Lega y Forza Italia (partido del difunto Silvio Berlusconi) podría repetir, sin contar con el apoyo de Vannacci.  

Meloni se desplazó hacia el centro y se hizo más moderada, lo que dejó un espacio a la derecha que Salvini quería ocupar, pero ahora se topa con un competidor más derechista

Roberto Castelli Ex alto cargo de la Lega

“Meloni se desplazó hacia el centro y se hizo más moderada” desde que accedió al poder en 2022, lo que “dejó un espacio a la derecha que Salvini quería ocupar, pero ahora se topa con un competidor más derechista” como Vannacci, señala a elDiario.es Roberto Castelli, quien fue ministro de Justicia de Berlusconi, entre 2001 y 2006, y también uno de los líderes de la Lega, hasta que en 2022 abandonó el partido al rechazar la deriva “centralista” de Salvini –anteriormente, el partido se llamaba Lega Nord y defendía los intereses del norte de Italia, más rico e industrializado–.

Según Castelli, Vannacci “podría agregar a grupos más pequeños” de la órbita ultra, sin representación institucional y más peso en la calle, como el movimiento neofascista Casa Pound, otro defensor de la “remigración”. Sin embargo, este grupo descartó por ahora establecer una alianza con Futuro Nazionale.

Aun así, el nuevo partido sí arrastró algunos altos cargos de la Lega, que no ha sufrido por ahora una gran desbandada de militantes. Entre los pesos pesados que pasaron al bando de Vannacci están dos diputados, Rossano Sasso y Edoardo Ziello, y un ex alto cargo de la Liga, el consejero regional de Toscana, Massimiliano Simoni. Además, se ha unido a Futuro Nazionale Emanuele Pozzolo, diputado expulsado hace tiempo de Fratelli d'Italia por disparar su pistola en una fiesta de fin de año.

Salvini tendrá problemas si no llega al 7 u 8% de los votos en los comicios de 2027. Con los apoyos que podría arrebatarle Vannacci, puede tener problemas

Roberto Castelli Ex alto cargo de la Lega

Con todo, en un contexto donde la hegemonía ideológica en Italia está cada vez más a la derecha y donde los partidos de centroizquierda siguen lejos de representar una oposición con opciones de victoria, analistas y encuestas señalan que Vannacci rascaría votos de Fratelli d'Italia, pero sobre todo de la Lega, lo que puede comprometer el liderazgo y la propia apuesta política que Salvini asumió esta última década, en opinión de Castelli.

El excompañero de Salvini añade que, en 2014, tras ser elegido líder del partido, Matteo “dio un giro de 180 grados” respecto a la base ideológica tradicional de la Lega Nord, que pasó a llamarse Lega a secas. La fuerza fundada por Umberto Bossi, con posturas federalistas en defensa de las regiones del norte, se transformó en una fuerza ultranacionalista italiana que se extendió por todo el país.

Según Castelli, esta apuesta “centralista” de Salvini se impuso pese a las reservas del sector más federalista y moderado del partido, que aún tiene su principal bastión en el norte, y en el futuro podría pedir cuentas a Salvini si no aplaca los daños causados por Vannacci. Entre los máximos exponentes de este sector están figuras como Luca Zaia, presidente de la región de Veneto, al que nunca gustó la incorporación de Vannacci en el partido y que estos días celebró la salida del exmilitar.

Sin embargo, para Castelli, por ahora Salvini tiene el “control firme” del partido como secretario federal y no cree que su posición pueda ser cuestionada hasta las elecciones generales. “Salvini tendrá problemas si no llega al 7% u 8% de los votos en los comicios de 2027. Con los apoyos que podría arrebatarle Vannacci puede tener problemas”, plantea Castelli, mientras Italia sigue pendiente de las implicaciones de la irrupción del exgeneral, un ultra que busca superar tanto a Salvini como a la propia Meloni por la derecha más extrema.  

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