Shlomo Ben Ami, historiador y exministro de Exteriores de Israel: “EEUU ha sido derrotado estratégicamente en Irán”
Nacido en Tánger en 1943, Shlomo Ben Ami es una de las voces más críticas dentro de Israel. Fue embajador de este país en España entre 1987 y 1991, labor por la que le fue concedida la nacionalidad española; también integró la delegación israelí en la Conferencia Internacional de Paz de Madrid de 1991.
En el año 1999 fue designado ministro de Seguridad Pública y, un año después, ministro de Asuntos Exteriores en el Gobierno de Ehud Barak, el último primer ministro laborista de Israel. Participó en la cumbre de Camp David del año 2000 entre Barak, el histórico líder palestino, Yaser Arafat, y el entonces presidente de EEUU, Bill Clinton.
En una entrevista con elDiario.es, el historiador expone con tranquilidad pasmosa una tesis arriesgada: EEUU ya ha perdido su guerra contra Irán. Lo escribió después de que Washington y Teherán sellasen un alto el fuego sin la participación de Israel.
Escribió recientemente un análisis sobre la guerra de EEUU e Israel contra Irán en el que traza un paralelismo con la invasión estadounidense de Vietnam. ¿Realmente cree que nos encontramos en un momento histórico similar?
Son dos escenarios distintos, pero estructuralmente son guerras parecidas porque son asimétricas, con un poder claramente superior en todos los parámetros (armamento, personal, capacidades de movimiento de fuerzas a través de todo el planeta). Realmente, desde la guerra de Corea hasta hoy, lo que tenemos no son guerras entre Estados potentes, sino más bien entre un Estado potente y otro mucho más débil u organizaciones terroristas como Al Qaeda, el Estado Islámico o las FARC.
Estamos en la era de las guerras asimétricas y, en estas guerras asimétricas, la primera lección que tienes que sacar es que nunca se ganan. Es simple. Puedes, desde luego, conseguir victorias tácticas, dar golpes insoportables, decapitar a toda la cúpula, destrozar las capacidades militares, incluso las infraestructuras civiles. Pero eso no te trae la victoria.
Usted titula su análisis “Victoria estratégica de Irán”. Otros analistas hablan ya de derrota estratégica de EEUU. ¿Estamos realmente ante una derrota de EEUU?
Sin duda alguna, EEUU ha sido derrotado estratégicamente. ¿Por qué? ¿Qué lección sacan los aliados de Estados Unidos en el golfo Pérsico? Pues que Estados Unidos ya no es el guardián de su seguridad. Más bien al contrario: las bases americanas en el golfo Pérsico han sido la razón de los ataques, han expuesto a estas sociedades a los ataques de Irán más que defenderlas.
La disuasión de la que goza una fuerza militar superior como la estadounidense existe cuando no la utilizas. En el momento en que la utilizas, expones sus limitaciones. EEUU, con todos esos portaaviones gigantes y esas capacidades extraordinarias, no ha podido derrotar a Irán, que no tiene fuerza aérea y que lo único que tiene es la capacidad de resistencia y de asumir bajas. Y así, EEUU ha perdido poder de disuasión.
También ha sufrido un daño reputacional. EEUU ya no es visto como una fuerza para el bien de sus aliados. El cisma en la OTAN se ha profundizado aún más. La OTAN ya estaba en un estado de crisis y ahora muchísimo más, porque los aliados europeos se han dividido o se está divorciando de EEUU y de sus constantes violaciones del derecho internacional.
Netanyahu es un agente del caos. Israel no tiene realmente capacidad de reordenar Oriente Medio. Pretender cambiar el régimen en Irán, reordenar el sistema regional y convertirse en el poder hegemónico en la región es una fantasía.
Benjamín Netanyahu quería reconfigurar el orden de Oriente Medio con esta guerra, tumbar la República Islámica e imponer un cambio de régimen, algo que parece imposible. ¿Qué consecuencias va a tener esta derrota estratégica para la región?
Netanyahu es un agente del caos. Israel no tiene realmente capacidad de reordenar Oriente Medio. Pretender cambiar el régimen en Irán, reordenar el sistema regional y convertirse en el poder hegemónico en la región es una fantasía. Lo único a lo que Israel tiene que aspirar es a integrarse en la región y a ser un aliado a la par con sus vecinos.
Estos vecinos no quieren que Israel sea un poder hegemónico, lo quieren como un miembro dentro de un sistema regional de paz y seguridad y, por lo tanto, la imagen de un Israel que es capaz de controlar los cielos de todo el Medio Oriente es algo que el mundo árabe no puede digerir fácilmente. Israel debe ser capaz de equilibrar su poder militar de tal manera que sea un agente de reconciliación regional más que un agente de dominio, porque el mundo árabe no lo va a aceptar.
¿Cree que se puede construir una arquitectura de seguridad en Oriente Medio en contra de la República Islámica de Irán?
Los Acuerdos de Abraham estaban basados en esa idea, en una alianza entre Israel y ciertos países árabes con la mirada puesta en la amenaza iraní. Pero realmente no ha funcionado de esa manera, entre otras cosas, porque los países del Golfo han pensado que lo que más les conviene es absorber los ataques iraníes. No han atacado, no han participado realmente en la guerra. Y eso significa que nunca creyeron en la victoria de EEUU e Israel. Temían que el resultado de la guerra iba a ser un Irán más envalentonado y con un espíritu de venganza.
La fragilidad de los países del Golfo es uno de los resultados de mayor alcance, en mi opinión, de esta guerra. Han perdido la confianza en EEUU y, al mismo tiempo, el modelo que han desarrollado en los últimos años: un paraíso empresarial ideal para inversiones. Habían prometido a EEUU billones de dólares en inversiones y andan por toda Europa comprando equipos de fútbol. Todo esto ahora se va a revisar porque tampoco tienen ya los fondos necesarios si quieren diversificar su economía. Así que esto es un terremoto de gran alcance.
Israel debe ser capaz de equilibrar su poder militar de tal manera que sea un agente de reconciliación regional más que un agente de dominio
Usted es historiador. Me gustaría preguntarle sobre otro paralelismo histórico. La invasión de la URSS de Afganistán se consideró en su momento una especie de “Vietnam soviético”. Fue otra derrota estratégica y el preámbulo del hundimiento del imperio soviético. ¿Qué consecuencias puede tener esta derrota estratégica de EEUU frente a Irán para la hegemonía estadounidense en la región y en buena parte del planeta?
EEUU es realmente un poder único en la historia. No soy de los que le gusta insistir en la decadencia de EEUU, pero ha perdido todas las guerras desde la de Corea hasta hoy. Al mismo tiempo, ha demostrado una capacidad extraordinaria de absorber este tipo de shocks. Imagínese usted a Rusia perdiendo tantas guerras. Regímenes autoritarios del tipo de [Vladímir] Putin en Rusia o incluso de Xi Jinping en China suelen caer después de este tipo de derrotas o suelen tambalearse.
Mire usted el cuidado que tiene China con la cuestión de Taiwán. Llevamos ya 20 años o 30 años hablando de la inminente invasión de Taiwán. Los chinos tienen muchísimo cuidado por dos razones: una es que China no ha sido tradicionalmente proclive al uso de la fuerza militar, algo que está bien, porque de otra forma hoy estaríamos en la Tercera Guerra Mundial. La segunda razón es que ellos saben que una guerra mal gestionada puede tener consecuencias fatales para la política doméstica.
Este no es el caso de EEUU, hay que reconocerlo. EEUU ha perdido todas las guerras y su sistema ha absorbido esas derrotas. EEUU es como una isla rodeada de dos océanos. Se sienten muy seguros de sí mismos, lo cual alimenta frecuentemente un espíritu aislacionista. China es un imperio continental, inseguro y vulnerable. Tiene fronteras con 14 países. Los imperios continentales, a través de la historia, han sido siempre tiranías. Han sido siempre paranoicos por el temor a una invasión o la rebelión de sus minorías nacionales oprimidas.
Así que EEUU tiene una ventaja en ese sentido. Confío en que sepa superar estos reveses y en que tarde un tiempo en repetir este tipo de comportamientos, al igual que ocurrió tras la guerra de Vietnam. Con Vietnam siempre en la memoria, tardaron largos años en repetir ese tipo de guerras.
Israel también tiene que hacer un esfuerzo por resolver el problema palestino. Ahí es donde está el meollo del problema existencial de Israel, no en Irán
Usted ha advertido de que la actual situación, tanto interna como regional, supone una amenaza para el mismo futuro de Israel como proyecto político. ¿En qué posición queda su país y el Gobierno de Netanyahu tras la derrota estratégica ante Irán?
Esta era una guerra totalmente innecesaria. Israel queda mal primero en EEUU, donde cunde la idea de que ha arrastrado a EEUU a una guerra que va en contra de sus intereses nacionales. No sé si es una realidad, pero incluso si fuera sólo una leyenda, es una leyenda que ha calado en la sociedad norteamericana. Que Israel pierda a EEUU como aliado sería una catástrofe, una catástrofe de dimensiones históricas. Esta guerra ha debilitado a Israel dentro del sistema estadounidense.
Israel tiene unas capacidades extraordinarias que vienen de su tecnología, de su capacidad de innovación, del capital humano, pero al mismo tiempo se ha demostrado que todo eso no gana una guerra. Esta guerra ha expuesto los límites de lo que se puede conseguir a través de la fuerza. Es tiempo para que Israel debata cuáles son sus objetivos, de intentar buscar otras vías, de compaginar esa capacidad militar con la diplomacia. La diplomacia ha desaparecido por completo con Netanyahu en el poder.
Israel también tiene que hacer un esfuerzo por resolver el problema palestino. Ahí es donde está el meollo del problema existencial de Israel, no en Irán. El problema existencial de Israel reside en la cuestión palestina y ahí estamos perdiendo a la opinión pública mundial. Además, estamos poniendo en peligro la democracia israelí, porque lo que está ocurriendo en los territorios ocupados es una campaña de limpieza étnica puesta en marcha por parte de ciertos elementos dentro de las colonias israelíes y avalada por ciertos ministros en el Gobierno.
La cuestión palestina siempre fue el punto de partida de la guerra. ¿Cómo hemos llegado a esta guerra actual? Primero llegó el 7 de octubre de 2023, cuando Hamás ataca y masacra a civiles. Israel responde. ¿Qué ocurre un día después, el 8 de octubre? [El grupo chií libanés] Hizbulá, un proxy iraní, ataca Israel. Hizbulá dice que sólo parará si Israel frena la guerra en Gaza. Todo el anillo de fuego que Irán ha creado en torno al Estado de Israel se activa el 8 de octubre a raíz de la cuestión palestina. E Israel consigue derrotar ese anillo de fuego.
Ahí se abre una cuenta que Israel quiere cerrar y lo hace en junio del año pasado, con la llamada guerra de los 12 días [contra Irán]. Y así llegamos a la guerra actual, que es una continuación de la guerra del pasado junio. Hay que recordar que el pecado original está en la ocupación. Si no resolvemos ese problema va a ser muy difícil, incluso para los países árabes que quieren reconciliarse con Israel, crear ese sistema de seguridad y paz que anhelamos en la región.