REINO UNIDO

Starmer aguanta la presión por el nombramiento del embajador amigo de Epstein entre críticas de diputados laboristas

María Ramírez

Oxford (Reino Unido) —
28 de abril de 2026 19:28 h

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El primer ministro británico, Keir Starmer, ha sobrevivido otro día de testimonios y críticas por el proceso para nombrar a Peter Mandelson, el exembajador británico en el Reino Unido que él mismo despidió en septiembre por su relación con Jeffrey Epstein. Pero también tuvo que escuchar las quejas de los diputados de su propio partido en la Cámara de los Comunes a pocos días de unas elecciones que se esperan adversas para los laboristas.

La mayoría de los parlamentarios votaron este martes en contra de investigar a Starmer por supuestamente haber engañado al Parlamento sobre los pasos para examinar a Mandelson antes de su nombramiento. Después de despedirlo, en septiembre de 2025, el primer ministro dijo que se habían seguido los filtros habituales, según “el debido proceso”. Este mes, The Guardian desveló que Mandelson no había pasado uno de los pasos durante el análisis de riesgos de seguridad, en particular por el trabajo de su consultora para China, pero el primer ministro no fue informado. Starmer forzó la dimisión del funcionario responsable del proceso, pero él y otros funcionarios se han quejado de sentir la presión por las prisas para nombrar a Mandelson. 

El Parlamento derrotó por 335 a 223 votos la petición del Partido Conservador de que la comisión de estándares parlamentarios investigue a Starmer para determinar si su afirmación en la Cámara de los Comunes en septiembre era falsa y, en el caso de serlo, si engañó a sabiendas. El primer ministro también dijo después que su Gobierno no había ejercido “ningún tipo de presión” en el proceso de verificación del historial de Mandelson.

Pero, durante el intenso debate de más de cinco horas, varios diputados laboristas, entre ellos algunos habitualmente críticos con Starmer, pidieron que el primer ministro se sometiera al escrutinio extra sobre sus afirmaciones. De los 403 diputados laboristas, sólo 15 colegas de partido acabaron votando contra el primer ministro y otra cincuentena se abstuvieron o estaban ausentes, pero las voces de los más críticos se escucharon en el Parlamento, e iban más allá del caso concreto a debate.

Emma Lewell, diputada laborista, se quejó de que el partido estuviera pidiendo que sus miembros respetaran la disciplina de voto en este caso. “Juega a favor del relato dañino de que hay algo que ocultar y colegas buenos y decentes serán acusados de ser cómplices de encubrimiento”, dijo Lewell, diputada laborista del grupo socialista dentro del partido y quien acusó al Gobierno de su partido de estar “desconectado de la realidad y de la opinión pública”. 

Brian William Leishman, otro laborista del ala izquierda del partido, pidió a Starmer que “deje de poner a los diputados laboristas en situaciones embarazosas”.  Nadia Whittome, laborista crítica de Nottingham, sugirió que Starmer acudiera a la comisión de estándares de manera voluntaria.

Kemi Badenoch, la líder del Partido Conservador, criticó a los laboristas que votaron contra su petición y los llamó “rebaño” por seguir las instrucciones del partido.

Elecciones del 7 de mayo

Otros críticos con Starmer en su partido le defendieron esta vez. Anas Sarwar, líder de los laboristas en Escocia y que hace unas semanas pidió la dimisión de Starmer, anunció que él y otros diputados de Escocia votarían en contra de la petición de investigación porque era “un montaje político” del Partido Nacionalista Escocés, su principal rival en las elecciones al Parlamento escocés el 7 de mayo, el Partido Conservador y otros en la oposición. 

Las encuestas ya predicen una de las mayores debacles del Partido Laborista en décadas por todo el país en las elecciones municipales, los comicios al Parlamento de Gales, donde los laboristas están ahora en el poder, y el Parlamento de Escocia.

Starmer, ya tan impopular como sus predecesores conservadores, había recuperado algo de apoyo por su resistencia frente a Donald Trump en la guerra de Irán, pero esta nueva polémica sobre el nombramiento de Mandelson lo está volviendo a tocar. 

La sustancia de lo que se debatía este martes era la afirmación de Starmer, que como todos los miembros del Gobierno está sujeto al código ético ministerial que obliga a proporcionar información verdadera y cuidadosa al Parlamento, y a corregir inmediatamente cualquier error. 

Según las reglas de la Cámara de los Comunes, los diputados no pueden acusarse unos a otros de mentir. El proceso para aclarar si alguien ha engañado al Parlamento es a través de la investigación de la comisión de estándares parlamentarios a la que proponía el Partido Conservador de llevar a Starmer. 

La mayoría de los británicos están a favor de que el Parlamento investigue si Starmer hizo una declaración engañosa, entre ellos casi la mitad de votantes que se identifican como laboristas, según una encuesta publicada este martes por YouGov.

¿Presión?

En todo caso, continúa la investigación sobre el nombramiento de Mandelson en la comisión de Exteriores del Parlamento, que este martes tuvo una sesión de más de cuatro horas con dos entrevistas a fondo.

Unas horas antes del voto en el Parlamento, testificó en esa comisión Morgan McSweeney, el ex jefe de gabinete de Starmer y quien dimitió por haber sido el principal defensor del nombramiento de Mandelson como embajador. McSweeney dijo este martes que cometió “un error grave de juicio” al aconsejar al primer ministro que nombrara a Mandelson, un veterano del Partido Laborista y antiguo comisario europeo de Comercio que pensó podía ayudar a lograr un acuerdo comercial con Estados Unidos.

McSweeney dijo que esto sucedió porque el Brexit dejó fuera de juego al Reino Unido y pensó que un acuerdo comercial con Estados Unidos era una forma de recuperarse. También aseguró que si Kamala Harris, la candidata demócrata, hubiera ganado las elecciones presidenciales de 2024, probablemente no habría aconsejado el nombramiento de alguien como Mandelson, conocido como “el príncipe de las tinieblas” por su supuesta capacidad de maniobrar en la sombra.

El antiguo jefe de gabinete de Starmer aseguró que Mandelson le mintió sobre la intensidad de su relación con Epstein. El ex embajador está siendo investigado ahora por la policía británica por supuestamente haber mandado información confidencial del Gobierno británico a Epstein.

Philip Barton, antiguo secretario del Ministerio de Exteriores, testificó en la misma comisión de Exteriores antes que él que había sentido la presión para completar cuanto antes el proceso del nombramiento de Mandelson. El Gobierno, según él, estaba “poco interesado” en los detalles y sobre todo quería que Mandelson llegara a Washington como tarde el 20 de enero de 2025, para la toma de posesión de Trump. Mandelson no ocupó su cargo hasta el 10 de febrero.