Las iraníes se rebelan contra la obligación de llevar el hiyab mientras conducen

Saeed Kamali Dehghan

Cada vez más mujeres en Irán se niegan a llevar el hiyab mientras conducen, lo que ha desencadenado un debate a nivel nacional sobre si el coche es un espacio privado donde ellas pueden vestir más libremente.

El uso obligatorio del hiyab ha sido una política integral de la república islámica desde la revolución de 1979, sin embargo, el establishment se ha encontrado con grandes dificultades a la hora de imponer esta medida. Muchas mujeres iraníes están llevando la medida al límite y testigos en el país aseguran que cada vez es más normal ver a mujeres que conducen con el velo sobre sus hombros.

Los enfrentamientos entre la policía de la moral iraní y las mujeres aumentan especialmente en verano, cuando las temperaturas suben. Pero aunque la policía suele parar a estas conductoras, multarlas o incluso incautar temporalmente sus vehículos, los actos de resistencia han continuado. Los más intransigentes están enfurecidos por la política que con tanta dificultad han impuesto a la sociedad iraní.

El presidente, Hasan Rohaní, de tendencia moderada, sostiene que se debe respetar el espacio privado de la gente y se opone a aplicar medidas severas contra las mujeres que no lleven el hiyab. Rohaní afirmó explícitamente que el trabajo de la policía no es administrar el islam. “La policía no puede hacer algo y afirmar que lo hace porque Dios lo dijo. Eso no es asunto de la policía”, declaró en 2015.

Muchos en Irán creen que el espacio privado incluye el interior del coche, pero las autoridades judiciales y la policía se han opuesto a esta interpretación. “La parte invisible del coche, como el maletero, es un espacio privado, pero no se aplica a las partes visibles del coche”, defendió la semana pasada Hadi Sadeghi, director adjunto del poder judicial.

Sus comentarios han desencadenado una amplia reacción en la red. Un usuario publicó una imagen satírica de una pareja abrazándose en el maletero de un coche. Otro tuiteó: “La policía ha afirmado que solo el maletero es espacio privado... pobres de aquellos que tenemos coches de tres puertas... no tenemos espacio privado”.

Los medios locales a menudo evitan criticar directamente la medida del hiyab obligatorio, pero el debate de lo que constituye un espacio privado ha permitido a los periódicos e incluso a las agencias de noticias estatales publicar artículos reflejando la visión de ambos lados. “Privado o no privado”, preguntaba este lunes un artículo de la agencia estatal Irna. “Esta es una cuestión que ha creado una discusión legal y religiosa sobre el espacio privado en los vehículos”.

El abogado Hossein Ahmadiniaz declaró a Irna que infringir los espacios privados de la gente es como infringir sus derechos como ciudadanos, argumentando que son los parlamentarios y no la policía los que deben definir el espacio privado. “La ley dice que el espacio dentro de un coche es espacio privado”, indicó. “La carta gubernamental de derechos de los ciudadanos [promulgada por Rohaní] también considera que el coche es espacio privado y es imperativo que las fuerzas de seguridad lo respeten”.

Bahman Keshavarz, un destacado abogado, escribió un artículo en el diario reformista Shargh defendiendo que llevar el llamado “hiyab malo” (hiyab suelto, poco ajustado) no constituye un delito bajo la legislación iraní.

Saeid Montazeralmahdi, portavoz de la policía, no está de acuerdo: “Lo que está a la vista del ojo público no es espacio privado y las normas y las reglas se deberían respetar dentro de los vehículos”. También advirtió a los propietarios de coches que no tintasen las lunas para evitar que se pueda ver el interior del vehículo.

El debate no solo se produce entre iraníes progresistas. Abolfazl Najafi Tehrani, clérigo radicado en Teherán, tuiteó: “Los coches de la gente, igual que sus casas, son su propiedad y constituyen espacio privado y violar este espacio perturbará la seguridad moral de la gente y perjudicará la confianza de las mujeres en la policía”.

El diputado Yahya Kamalpour explica: “El interior de los coches de la gente constituye espacio privado y la policía no tiene derecho a entrar en ese espacio sin una orden judicial”.

El debate se produce en medio de un creciente distanciamiento entre el Gobierno y los miembros más intransigentes del poder judicial, el cual actúa al margen del gobierno de Rohaní.

A pesar de las restricciones, las mujeres cada vez están más presentes en la sociedad iraní. Iran Air, la compañía aérea nacional, ha nombrado por primera vez a una consejera delegada. La base de votantes de Rohaní también presiona al presidente para nombrar a un número récord de ministras en la reorganización de su gabinete que tendrá lugar el mes que viene.

Como muestra del lento cambio de actitud, Ali Karimi, veterano futbolista iraní, pidió este lunes a las autoridades que permitan a las mujeres acudir a los estadios junto a los hombres.

Traducido por Javier Biosca Azcoiti