Vergüenza, desilusión y pérdida de derechos: los efectos del Brexit para los británicos que viven en la UE

Jon Henley

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El primer gran estudio sobre el impacto del Brexit en los británicos que viven en la UE muestra que ha tenido consecuencias en su día a día. Muchos de los encuestados se dicen preocupados por cómo la salida de Reino Unido de la UE afecta a la libre circulación entre países y al derecho de voto. También evidencian que ha cambiado la percepción que tienen de su país de origen.

El precipicio del Brexit un año después: menos comercio, más impuestos y más decepción

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La encuesta, en la que participaron 1.328 británicos que viven en el continente, revela que, si bien “el discurso público hace pensar que la salida de Reino Unido de la Unión Europea es ya una situación superada, en realidad ha transformado profundamente las vidas de los británicos que viven en la Unión Europea y el Espacio Económico Europeo”, según Michaela Benson, una de las responsables del estudio.

“Es evidente que el Brexit ha dejado una larga estela, y que tiene un impacto constante en el día a día de los británicos que viven en la UE, así como en la percepción a largo plazo de su sentido de identidad y pertenencia”, señala Benson, profesora de sociología en la Universidad de Lancaster.

La encuesta, que se llevó a cabo entre diciembre de 2021 y enero de 2022, un año después del final del periodo de transición del Brexit, forma parte de un proyecto más amplio de las universidades de Lancaster y Birmingham. El 59% de los encuestados reside en un país de la UE desde hace al menos cinco años y la mayoría tiene intención de quedarse.

Sin embargo, muchos muestran su descontento por el hecho de que ya no pueden viajar, desplazarse para trabajar o para jubilarse libremente dentro de la UE. También se dicen preocupados por no poder volver a Reino Unido con familiares no británicos en el futuro.

Los que se fueron por el Brexit

Al ser preguntados si el Brexit motivó que se fueran a vivir a otro país o puede haber cambiado sus planes migratorios en un futuro, el 27% de los encuestados reconoció que la salida de Reino Unido de la UE les había afectado mucho, y un 14% indicó que “bastante”. “¿Por dónde empezar?”, fue la respuesta de un ciudadano británico que vive en Bélgica. “La pérdida de derechos como la libertad de circulación dentro de la UE y hacia Reino Unido. Con una esposa que es ciudadana de la UE, tuvimos que decidir si nos mudábamos a Bélgica o nos quedábamos en Reino Unido. La familia ahora no puede volver a Reino Unido y eso nos genera mucha incertidumbre”, dice.

Otro encuestado explicó que se mudó a Francia en 2020 para “preservar mi derecho a vivir y trabajar en Francia después del Brexit. Mi mudanza se debe enteramente al Brexit”.

El Brexit, así como la gestión del Gobierno británico de la pandemia de COVID-19, ha tenido un impacto profundo en la percepción que tiene de su país el 80% de los encuestados. Han indicado que sienten una “profunda vergüenza”, “decepción”, que consideran que ha sido “bochornoso” y “caótico”, que se sienten “avergonzados de ser británicos” o que ha sido “como ver una casa en llamas”.

Algo más del 30% sigue sintiendo un vínculo emocional profundo con Reino Unido. Un 75% dice sentir un vínculo emocional muy fuerte con la UE y el 59% tiene un vínculo emocional muy fuerte con el país de residencia. 

“Para mí, una de las revelaciones más interesantes de la encuesta es este sentimiento de decepción, vergüenza y angustia por el Brexit y la pandemia, y un sentimiento muy pronunciado de identidad europea”, señala Benson. Cerca de dos tercios de los encuestados han cambiado su estatus legal desde 2016, y han adquirido la residencia o la ciudadanía en un país de la UE. Sin embargo, casi la mitad no tiene el mismo estatus -y, por tanto, los mismos derechos de migración y asentamiento- que algunos o todos sus familiares cercanos.

Futuros inciertos

Este hecho es fuente de una gran preocupación para una gran mayoría de los encuestados, que han indicado que el Brexit tiene un impacto presente o futuro sobre su trabajo, su carrera y su formación, así como en sus hijos. “Mi mujer tiene la nacionalidad rusa”, explica un encuestado que reside en Italia. “Su derecho a vivir y trabajar en Italia depende del estatus que tenga yo en función del acuerdo de salida. A mi mujer le preocupa qué consecuencias podría tener una mudanza a otro país de la UE, ya que sus derechos de residencia dependen totalmente de los míos”, dice.

Se sienten especialmente afectados por el Brexit los encuestados que piensan que en un futuro pueden querer, o necesitar volver a Reino Unido ya que las parejas no británicas y otros miembros de la familia que vivan con ellos estarían ahora sujetos a los controles de inmigración nacionales del país.

“Tengo una casa en Reino Unido”, explica uno de los encuestados, que vive en Países Bajos desde hace 10 años. “Mi idea era jubilarme en Reino Unido. Ahora he decidido poner la casa en venta. Mi mujer es holandesa. No creo que pueda volver a instalarse en Reino Unido, a pesar de tener una casa, haber vivido allí durante 15 años, dominar el inglés y tener dos hijos con doble nacionalidad”, relata.

La pérdida del derecho de voto en la UE también ha sido motivo de una gran preocupación. El 46% de los encuestados ha indicado que ya no puede votar en las elecciones europeas o, en la mayoría de los casos, en las elecciones de su país de residencia. Aproximadamente el 42% tampoco puede votar en Reino Unido por haber vivido más de 15 años en el extranjero, aunque esto último podría cambiar en breve. 

Traducción de Emma Reverter

El primer gran estudio sobre el impacto del Brexit en los británicos que viven en la UE muestra que ha tenido consecuencias en su día a día. Muchos de los encuestados se dicen preocupados por cómo la salida de Reino Unido de la UE afecta a la libre circulación entre países y al derecho de voto. También evidencian que ha cambiado la percepción que tienen de su país de origen.

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La encuesta, en la que participaron 1.328 británicos que viven en el continente, revela que, si bien “el discurso público hace pensar que la salida de Reino Unido de la Unión Europea es ya una situación superada, en realidad ha transformado profundamente las vidas de los británicos que viven en la Unión Europea y el Espacio Económico Europeo”, según Michaela Benson, una de las responsables del estudio.

“Es evidente que el Brexit ha dejado una larga estela, y que tiene un impacto constante en el día a día de los británicos que viven en la UE, así como en la percepción a largo plazo de su sentido de identidad y pertenencia”, señala Benson, profesora de sociología en la Universidad de Lancaster.

La encuesta, que se llevó a cabo entre diciembre de 2021 y enero de 2022, un año después del final del periodo de transición del Brexit, forma parte de un proyecto más amplio de las universidades de Lancaster y Birmingham. El 59% de los encuestados reside en un país de la UE desde hace al menos cinco años y la mayoría tiene intención de quedarse.

Sin embargo, muchos muestran su descontento por el hecho de que ya no pueden viajar, desplazarse para trabajar o para jubilarse libremente dentro de la UE. También se dicen preocupados por no poder volver a Reino Unido con familiares no británicos en el futuro.

Los que se fueron por el Brexit

Al ser preguntados si el Brexit motivó que se fueran a vivir a otro país o puede haber cambiado sus planes migratorios en un futuro, el 27% de los encuestados reconoció que la salida de Reino Unido de la UE les había afectado mucho, y un 14% indicó que “bastante”. “¿Por dónde empezar?”, fue la respuesta de un ciudadano británico que vive en Bélgica. “La pérdida de derechos como la libertad de circulación dentro de la UE y hacia Reino Unido. Con una esposa que es ciudadana de la UE, tuvimos que decidir si nos mudábamos a Bélgica o nos quedábamos en Reino Unido. La familia ahora no puede volver a Reino Unido y eso nos genera mucha incertidumbre”, dice.

Otro encuestado explicó que se mudó a Francia en 2020 para “preservar mi derecho a vivir y trabajar en Francia después del Brexit. Mi mudanza se debe enteramente al Brexit”.

El Brexit, así como la gestión del Gobierno británico de la pandemia de COVID-19, ha tenido un impacto profundo en la percepción que tiene de su país el 80% de los encuestados. Han indicado que sienten una “profunda vergüenza”, “decepción”, que consideran que ha sido “bochornoso” y “caótico”, que se sienten “avergonzados de ser británicos” o que ha sido “como ver una casa en llamas”.

Algo más del 30% sigue sintiendo un vínculo emocional profundo con Reino Unido. Un 75% dice sentir un vínculo emocional muy fuerte con la UE y el 59% tiene un vínculo emocional muy fuerte con el país de residencia. 

“Para mí, una de las revelaciones más interesantes de la encuesta es este sentimiento de decepción, vergüenza y angustia por el Brexit y la pandemia, y un sentimiento muy pronunciado de identidad europea”, señala Benson. Cerca de dos tercios de los encuestados han cambiado su estatus legal desde 2016, y han adquirido la residencia o la ciudadanía en un país de la UE. Sin embargo, casi la mitad no tiene el mismo estatus -y, por tanto, los mismos derechos de migración y asentamiento- que algunos o todos sus familiares cercanos.

Futuros inciertos

Este hecho es fuente de una gran preocupación para una gran mayoría de los encuestados, que han indicado que el Brexit tiene un impacto presente o futuro sobre su trabajo, su carrera y su formación, así como en sus hijos. “Mi mujer tiene la nacionalidad rusa”, explica un encuestado que reside en Italia. “Su derecho a vivir y trabajar en Italia depende del estatus que tenga yo en función del acuerdo de salida. A mi mujer le preocupa qué consecuencias podría tener una mudanza a otro país de la UE, ya que sus derechos de residencia dependen totalmente de los míos”, dice.

Se sienten especialmente afectados por el Brexit los encuestados que piensan que en un futuro pueden querer, o necesitar volver a Reino Unido ya que las parejas no británicas y otros miembros de la familia que vivan con ellos estarían ahora sujetos a los controles de inmigración nacionales del país.

“Tengo una casa en Reino Unido”, explica uno de los encuestados, que vive en Países Bajos desde hace 10 años. “Mi idea era jubilarme en Reino Unido. Ahora he decidido poner la casa en venta. Mi mujer es holandesa. No creo que pueda volver a instalarse en Reino Unido, a pesar de tener una casa, haber vivido allí durante 15 años, dominar el inglés y tener dos hijos con doble nacionalidad”, relata.

La pérdida del derecho de voto en la UE también ha sido motivo de una gran preocupación. El 46% de los encuestados ha indicado que ya no puede votar en las elecciones europeas o, en la mayoría de los casos, en las elecciones de su país de residencia. Aproximadamente el 42% tampoco puede votar en Reino Unido por haber vivido más de 15 años en el extranjero, aunque esto último podría cambiar en breve. 

Traducción de Emma Reverter

El primer gran estudio sobre el impacto del Brexit en los británicos que viven en la UE muestra que ha tenido consecuencias en su día a día. Muchos de los encuestados se dicen preocupados por cómo la salida de Reino Unido de la UE afecta a la libre circulación entre países y al derecho de voto. También evidencian que ha cambiado la percepción que tienen de su país de origen.

El precipicio del Brexit un año después: menos comercio, más impuestos y más decepción

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La encuesta, en la que participaron 1.328 británicos que viven en el continente, revela que, si bien “el discurso público hace pensar que la salida de Reino Unido de la Unión Europea es ya una situación superada, en realidad ha transformado profundamente las vidas de los británicos que viven en la Unión Europea y el Espacio Económico Europeo”, según Michaela Benson, una de las responsables del estudio.