Trump se ve cada vez más acorralado por los asesinatos de Minneapolis con la amenaza de un nuevo cierre del gobierno
Trump está cambiando personas y tono. Y eso es porque es consciente de que la situación se le está volviendo en contra. Ha pasado en escasas horas de mostrar desprecio por el gobernador de Minnesota, Tim Walz, a dar muestras de entendimiento. Ha pasado de acusar a las autoridades estatales y locales de complicidad con la “basura” somalí en una corrupción de “20 millones de dólares” a decir que las cosas van bien con ellos. Y ha pasado de describir a Alex Pretti como “pistolero” con un “arma cargada (¡con dos cargadores adicionales completos!) y lista para usar” a decir que ama “a su familia”.
El tono del presidente de EEUU se ha rebajado en comparación con el que suele emplear cuando habla de Minnesota. No en vano, por orden suya hay desplegados en ese estado 3.000 agentes federales, el doble que la cantidad de policías locales existentes en Minneapolis y St. Paul.
Pero Trump también está moviendo peones. Ha decidido que la operación pase a estar dirigida por su 'zar de las fronteras', Tom Homan, y ha reemplazado al hasta ahora encargado de ejecutar la represión de la Casa Blanca, Greg Bovino, comandante en jefe de la Patrulla Fronteriza.
Incluso The Atlantic publicó que Bovino había sido relegado a su oficina en California, como paso previo a su pronta jubilación, cosa que corrió a desmentir el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Sin embargo, Kristi Noem, secretaria del DHS, fue la primera en salir rápida a calificar de “terrorista interior” a Alex Pretti, acusándolo de querer “atacar y causar el mayor daño posible” a los agentes federales que se encontraban en una redada antimigración en el sur de Minneapolis el pasado sábado por la mañana.
La versión de Noem fue la misma que empearon Bovino y Stephen Miller, subjefe de gabinete para políticas y seguridad nacional, quien afirmó sin pruebas que Pretti era un “asesino” que intentó “matar a agentes federales”.
Y ambas se han demostrado falsas, gracias a los diferentes vídeos proporcionados por los viandantes que grabaron toda la secuencia, dejando en evidencia a los agentes federales y a quienes los encubren, igual que pasó con el asesinato de Renee Good. Y, aunque la Casa Blanca ha querido marcar distancias entre las declaraciones de Noem y Trump, lo cierto es que este martes el presidente de EEUU ha elegido respaldar a su secretaria de Seguridad Nacional: “Creo que ha hecho un trabajo excelente. Creo que está haciendo un trabajo excelente. La frontera está totalmente segura. Se les olvida que heredé una frontera por la que entraban millones de personas. Ahora tenemos una frontera por la que no entra nadie”.
La misión de Homan no es solo relevar a Bovino, consiste también en rebajar la tensión entre las autoridades federales y las locales y estatales.
“Tom Homan está ahora en Minnesota, para reunirse con el gobernador y con el alcalde, y tengo entendido que todo va muy bien”, ha dicho este martes el presidente de EEUU.
La oficina del gobernador de Minnesota ha señalado, por su parte: “El gobernador ha reiterado a Homan las prioridades de Minnesota: investigaciones imparciales sobre los tiroteos en Minneapolis en los que participaron agentes federales, una reducción rápida y significativa del número de fuerzas federales en Minnesota y el fin de la campaña de represalias contra el estado”.
El comunicado prosigue: “El gobernador y Homan coincidieron en la necesidad de mantener un diálogo continuo y seguirán trabajando para alcanzar estos objetivos, con los que el presidente también se mostró de acuerdo ayer [por este lunes]. El gobernador encargó al Departamento de Seguridad Pública de Minnesota que actúe como principal enlace con Homan para garantizar el cumplimiento de estos objetivos”.
Además, en unos días vuelve a haber un momento crítico: el 31 de enero termina el plazo para aprobar partidas presupuestarias, y los demócratas no quieren votar las cuentas del Departamento de Seguridad Nacional, del que dependen los agentes de fronteras que están matando estadounidenses en las calles de Minneapolis, y el riesgo es entrar en un nuevo shutdown (cierre de la Administración) como ya ocurrió en octubre pasado.