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La UE aprieta con más sanciones y se abre a negociar ante la debilidad económica de Rusia

Rodrigo Ponce de León

Corresponsal en Bruselas —
16 de mayo de 2026 22:10 h

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Tras más de cuatro años de guerra en Ucrania, la situación económica de Rusia empieza a resquebrajarse. Alexander Novak, viceprimer ministro de Rusia, anunció esta semana un recorte de la previsión de crecimiento económico del 1,3% al 0,4% en 2026, debido a la escasez de mano de obra, al gasto público excesivo y a las sanciones occidentales. En el campo de batalla, el ejército ucraniano está recuperando terreno ocupado y su industria militar no para de crecer con acuerdos con países europeos frente a los problemas de producción rusos. La Unión Europea ha tomado nota de la nueva situación y diseña una estrategia para seguir ahogando al Kremlin con nuevas sanciones además de poner sobre la mesa la posibilidad de negociar con Vladímir Putin el final del conflicto.

En este contexto, la Unión Europea está diseñando una estrategia en dos caminos. Por un lado, la UE va a apretar con más sanciones sobre la industria militar rusa. La Alta Representante de Exteriores de la UE, Kaja Kallas, anunció que ya se está trabajando en el paquete número 21 de sanciones contra Rusia. “Estamos apuntando al complejo industrial militar de Rusia. Estamos aplicando las sanciones de forma continua, de manera progresiva, para lograr nuestro objetivo: privar a Rusia de la financiación de la guerra”.

La idea es que en junio salgan adelante las nuevas sanciones. Coincidiría con el primer pago de unos 9.000 millones del préstamo de 90.000 millones que la UE aprobó para financiar su defensa frente a las tropas rusas. La derrota del ultranacionalista Viktor Orbán en Hungría ha facilitado la concesión del crédito. La UE está negociando con Canadá, Japón, Estados Unidos y el Reino Unido para que participen en el préstamo, aunque hay reticencias por las condiciones, que aún se están negociando, sobre el destino de las compras de armamento.

La UE ha apreciado un momento de flaqueza en Putin cuando llegó comentar que la guerra en Ucrania podría estar “llegando a su fin”. Ante las pocas posibilidades de reanudar las conversaciones de paz mediadas por Estados Unidos, en Europa ya no es tabú hablar de sentarse en la mesa con el presidente ruso. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, afirmó que existe “potencial” para que la UE negocie con Putin. Estas negociaciones contarían con el respaldo del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski. “Estoy hablando con los 27 líderes nacionales [de la UE] para ver la mejor manera de organizarnos e identificar lo que necesitamos para discutir de forma efectiva con Rusia cuando llegue el momento adecuado”, dijo Costa.

Kallas rechazó la propuesta de Putin de que Gerhard Schröder, ex canciller alemán, sea negociador por parte de la Unión Europea, ya que “ha sido un lobista de alto nivel para empresas estatales rusas”. La jefa de la diplomacia europea argumentó que “Putin está en una posición más débil que nunca. Están perdiendo muchas vidas en el campo de batalla. Hay un creciente descontento en la sociedad rusa. Por eso también están cortando internet para que la gente no pueda acceder a las noticias”.  

En la próxima reunión de ministros de Exteriores de la UE que tendrá lugar el 27 y 28 de mayo “se acordarán qué queremos tratar con Rusia y cuáles son las líneas rojas” de Europa en una posible negociación.

Para incrementar la presión sobre Rusia, este viernes la UE ha respaldado el establecimiento del Tribunal Especial por el Crimen de Agresión contra Ucrania y la convención que establece la Comisión Internacional de Reclamaciones para Ucrania.

La economía rusa se ahoga

La economía rusa se contrajo un 0,3% en los tres primeros meses de 2026, la primera caída trimestral desde 2023, a pesar del incremento de los precios del petróleo y el gas, la más sólida fuente de financiación del Estado ruso, debido a la guerra de Irán. Novak admitió que el impacto en los ingresos por el conflicto en Oriente Medio ha sido de “corta duración”.

La situación económica rusa sufre por una alta inflación por el aumento desmesurado del gasto estatal para alimentar la maquinaria de guerra, lo que obliga a mantener tipos de interés altos, al 14,5%, que están ahogando a ciudadanos y empresas. El Estado ruso no solo carece de recursos para apoyar a las empresas, sino que las compañías tienen que pagarse sus propias defensas.

Alexandra Prokopenko, investigadora de Carnegie Rusia-Eurasia, recuerda que tras los ataques ucranianos contra la refinería de petróleo Taneco en Tartaristán, el jefe de la república, Rustam Minnijanov, dijo a los industriales que no debían esperar protección del Estado: “Tenemos que lidiar con esto con nuestros propios recursos: cada empresa, cada municipio, cada ciudad. Despierten, chicos, nadie nos protegerá excepto nosotros mismos”.

“La economía rusa ya se encuentra en un equilibrio negativo, con capital caro, factores de producción agotados, un aumento del gasto presupuestario en medio de ingresos en descenso y una rápida degradación de la calidad de vida. Ahora las empresas y las regiones se ven obligadas a gastar sus propios recursos para compensar lo que el Estado ya no proporciona, reduciendo así su capacidad de invertir en la recuperación y el desarrollo. Los empresarios rusos hace tiempo que aprendieron a convivir con las sanciones. Ahora deben aprender a vivir sin la protección del Estado”, argumenta Prokopenko.

Otra prueba de esta debilidad es que Rusia celebró el pasado 9 de mayo el desfile militar por el Día de la Victoria más descafeinado y reducido de los últimos 20 años. Por primera vez desde 2007, según el Kremlin, no hubo armamento pesado debido a la amenaza de un ataque desde Ucrania. Thomas E. Graham, investigador del Council on Foreign Relations, explica que la ausencia de “tanques, lanzacohetes, misiles balísticos intercontinentales y otros equipos militares” evidenciaba “el temor a ataques aéreos ucranianos y subrayó la creciente vulnerabilidad de Rusia, mientras Ucrania desarrolla capacidades cada vez más potentes para realizar ataques en profundidad dentro del territorio ruso”.

“El hecho de que el propio desfile durara aproximadamente la mitad que en años anteriores y de que el Kremlin cancelara la marcha del Regimiento Inmortal —un evento separado en el que los moscovitas desfilan por las calles con retratos de familiares que combatieron en la Gran Guerra Patria (la Segunda Guerra Mundial)— no hizo sino reforzar la imagen de debilidad y ansiedad”, recalca Graham.

Esta imagen de debilidad fue contestada con un masivo ataque de Rusia contra varias ciudades de toda Ucrania mediante decenas de misiles y más de 1.400 drones durante 24 horas el 14 de mayo. Kiev ha respondido con un ataque de drones de largo alcance dirigido contra varias regiones de Rusia, que ha logrado impactar en la refinería de petróleo de Riazán. El Ministerio de Defensa ruso informó que las defensas antiaéreas derribaron 355 drones ucranianos sobre 17 regiones rusas y la anexionada península ucraniana de Crimea.

En el terreno de batalla, Ucrania empieza a recuperar territorio. El Instituto para el Estudio de la Guerra apuntó que el ejército ucraniano ha ganado más territorio que los rusos desde el pasado marzo: 113 kilómetros cuadrados recuperados. Este viernes, la 129ª Brigada Mecanizada del Ejército ucraniano anunció la recuperación de la localidad de Odradne, en la región de Járkov, en una operación que ha devuelto a control ucraniano una superficie de 22 kilómetros cuadrados.

Con una frágil situación económica, descontento entre la población rusa, sin haber acabado con el entramado industrial militar ucraniano tras cuatro años de guerra, una propuesta de la Unión Europea para negociar una paz justa puede ser una vía de salida para Rusia de un conflicto que se está enquistando.

Jonathan Nelson y Alejando Romero analizan para el European Council on Foreign Relations que “la guerra en Ucrania ha puesto de manifiesto una dinámica dual: un conflicto convencional en el que los avances se miden en kilómetros y otro que se desarrolla en el espacio informativo. Si Rusia logra convencer a los europeos de que su victoria es inevitable, puede presionar para obtener mejores condiciones en las negociaciones, fracturar la solidaridad europea y culpar a otros por cualquier fracaso”. Tras más de cuatro años de conflicto, Putin no lo está consiguiendo.