Murrieta se tiñe de rojo: así celebró Logroño el pase de España a la final

Afición en la fuente de Murrieta

Paula Palacios Cillero

0

Ayer Logroño volvió a vestirse de rojo para vivir una de esas noches que quedan en la memoria. La semifinal del Mundial de fútbol entre España y Francia convirtió a la ciudad en un gran estadio al aire libre. Los frontones del Revellín y del Adarraga instalaron pantallas gigantes y reunieron a miles de aficionados con un único objetivo: empujar a la Selección hacia la final.

Mucho antes del pitido inicial ya se respiraba un ambiente especial. Camisetas de España, banderas ondeando sin descanso, caras pintadas, bocinas, cánticos y conversaciones cargadas de ilusión anticipaban que no era un partido cualquiera. Tras el minuto de silencio con el que comenzó el encuentro, el murmullo dio paso a los nervios. Cada ataque se vivía como si el balón pudiera escucharse desde la grada, hasta que el primer gol español hizo estallar de alegría a los asistentes.

La tensión no desapareció hasta que el árbitro señaló el final. Entonces llegó el momento más esperado: abrazos entre desconocidos, gritos de celebración y un único sentimiento compartido. España estaba en la final del Mundial y Logroño quería celebrarlo.

La fiesta se trasladó a la fuente de Murrieta, donde cientos de jóvenes se reunieron para cantar, saltar y gritar el clásico “Yo soy español. Algunos se lanzaron al agua, otros ondeaban banderas sobre los hombros de sus amigos y una trompeta marcaba el ritmo de una celebración que fue creciendo con el paso de los minutos. Por un momento, la fuente se convirtió en el corazón de una ciudad unida por el fútbol y por la ilusión de volver a soñar con una segunda estrella en el escudo.

Imágenes del Mundial en Logroño
Etiquetas
stats