Vacunas contra el cáncer diseñadas en la Universidad de La Rioja logran prolongar la supervivencia en ratones
Un nuevo avance en el diseño de vacunas terapéuticas contra el cáncer abre una puerta real hacia futuras terapias más precisas, seguras y económicas. Una investigadora de la Universidad de La Rioja han logrado crear formulaciones químicas que, al ser probadas en modelos murinos (ratones) con distintos tumores, consiguieron aumentar la supervivencia de los animales.
El éxito de la investigación radica en el diseño de 14 versiones sintéticas y mejoradas de un biomarcador clave: el antígeno Tn, 4 de las cuales han sido seleccionadas como candidatos para su incorporación en vacunas terapéuticas. Esta molécula es una señal característica presente en la superficie de las células tumorales que las vacunas utilizan para distinguir las células cancerosas de las sanas, con el fin de destruir las primeras sin dañar las segundas. Dado que este biomarcador no siempre es suficiente para despertar una respuesta inmunitaria potente, este trabajo ha permitido crear réplicas más robustas y fáciles de detectar por las defensas del organismo.
Este hallazgo ha sido el eje de la tesis doctoral con la que Carmen Bretón Beltrán ha obtenido el grado de doctora por la Universidad de La Rioja, calificada con sobresaliente ‘cum laude’ y mención internacional. El estudio se ha desarrollado a lo largo de cuatro años en el Departamento de Química —en el marco de los grupos de investigación QuiBi y Glycopep4life— y ha sido dirigido por Jesús Manuel Peregrina García y Francisco Corzana López. Todo el proceso ha sido posible gracias a un contrato predoctoral de la Asociación Española Contra el Cáncer en La Rioja, financiado con fondos procedentes de la Carrera de la Mujer por la Investigación, que además incluyó una estancia de la investigadora en la Universidad de Cambridge.
Cuatro candidatas eficaces con dosis mínimas
A lo largo de su investigación, la doctora Carmen Bretón Beltrán diseñó y sintetizó 14 nuevos miméticos del antígeno Tn integrados en sitios de reconocimiento inmunitario (epítopos) distintos a los explorados hasta la fecha. De estas 14 versiones, cuatro han sido finalmente seleccionadas como candidatas idóneas para su incorporación en futuras vacunas terapéuticas tras demostrar su eficacia combinadas con una proteína transportadora.
Además, para garantizar que estas moléculas lleguen de forma óptima a su destino dentro del cuerpo, el estudio evaluó tres tipos de 'vehículos' de transporte: nanopartículas de oro, nanocristales de celulosa y la proteína CRM197.
La utilización de estos vehículos permite un menor impacto ambiental y una eficiencia mucho mayor en la práctica médica: ya no resulta necesario inundar la vacuna con grandes cantidades de antígeno para que reaccione, sino que basta con una dosis mínima para desencadenar una respuesta inmunitaria eficaz. Este factor resulta un paso crucial para asegurar que la producción de las futuras vacunas contra el cáncer sea, además de segura, significativamente más económica.
Carmen Bretón Beltrán ha llevado a cabo su tesis doctoral con una ayuda financiada por la Asociación Española Contra el Cáncer en La Rioja con fondos procedentes de la Carrera de la Mujer por la Investigación. En el transcurso de su investigación ha desarrollado una estancia en la Universidad de Cambridge.
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