Los Viñedos Viejos y Centenarios que guardan siglos de historia y hacen única a DOCa Rioja

Monolito identificativo de un Viñedo Centenario de Rioja

Paula Palacios Cillero

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La historia del vino de Rioja nace de sus viñedos. Cepas que llevan miles de años adaptándose al paisaje, al clima y a los suelos de la Denominación de Origen Calificada (DOCa Rioja), y que hoy se ha convertido en uno de los principales elementos que distinguen a la región.

La DOCa Rioja cuenta con 8.642 hectáreas de Viñedo Viejo, plantado en 1980 o antes, y ha certificado ya 240 parcelas de Viñedo Centenario, que suman 74,83 hectáreas. Una concentración de patrimonio vitícola que convierte a La Rioja en el territorio con mayor presencia de este tipo de viñedo en España.

Viñedos Centenarios

El valor de estas viñas se encuentra en lo que representan para el territorio. Son un legado que ha sobrevivido al paso del tiempo y que permite conservar una forma de entender la viticultura transmitida durante generaciones. Su presencia se extiende por las tres zonas de la Denominación y constituye una parte esencial del paisaje y de la identidad vitivinícola de La Rioja.

Por ello, el Consejo Regulador ha iniciado una nueva etapa para hacer visible este patrimonio. En un viñedo plantado en 1920, situado cerca de Elciego, se ha instalado el primer monolito identificativo de un Viñedo Centenario de Rioja. La pieza, elaborada en acero Corten e integrada en el paisaje, servirá como distintivo para estas parcelas excepcionales y se ofrecerá próximamente a los propietarios de los viñedos centenarios ya certificados.

Foto Monolito

Asimismo, el Consejo ha creado un mapa interactivo que permite consultar la localización de los Viñedos Centenarios certificados, y que el patrimonio pase a formar parte del relato que La Rioja ofrece a quienes visitan sus terrenos. “Este proyecto pionero a nivel nacional e internacional suma un extra al ya extenso porfolio cualitativo con el que cuenta esta Denominación”, ha señalado la presidenta del Consejo Regulador de la DOCa Rioja, Raquel Pérez Cuevas.

La singularidad de estas cepas se encuentra en su capacidad para resistir. Con el paso del tiempo, sus raíces se hunden sobre el terreno y les permiten acceder a recursos minerales que no están al alcance de plantas más jóvenes. Aunque producen menos uva, esa menor productividad se traduce en una mayor concentración de los frutos, cualidades que posteriormente se reflejan en el sabor peculiar de los vinos.

Paisaje riojano

Un legado que sobrevive al tiempo

El proyecto comenzó a tomar forma en 2021, cuando el Pleno del Consejo Regulador aprobó por unanimidad un plan para identificar, certificar, proteger y promocionar los Viñedos Viejos y Centenarios. Desde entonces, los servicios técnicos han llevado a cabo un proceso de documentación y comprobación sobre el terreno que ha permitido certificar las primeras 240 parcelas de más de un siglo de antigüedad.

Raquel Pérez Cuevas resume el espíritu de esta apuesta en una idea: “No es casualidad que la mayor concentración de Viñedo Viejo y Centenario de España se encuentre en Rioja”. La Denominación quiere que el paso del tiempo, lejos de convertirse en una amenaza para estas viñas, sea precisamente el argumento para protegerlas. Porque en un territorio donde el vino forma parte de su identidad, las cepas centenarias se convierten en una herencia viva que conecta a los viticultores de hoy con quienes trabajaron estas tierras hace más de cien años.

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