El cierre político de la estación de Sol enfada a los trabajadores del Metro, que exigen transparencia y respeto
Este sábado, alrededor de las 23.00 horas, Metro de Madrid reabrió la estación de Sol. Estuvo cerrada casi un día y medio, desde que el viernes a las 12.15 horas se decretase su cierre, sin afectar a los andenes de Cercanías, alegando unos supuestos niveles altos de amoniaco y unos informes que no se han hecho públicos ni han podido ser consultados por el Comité de Empresa de la compañía de transporte público de la capital.
Los sindicatos, que ya negaron el pasado viernes que se hubieran realizado análisis de ningún tipo o que hubiera acumulación de residuos orgánicos como alegaba la Comunidad de Madrid, que llegó a argumentar que era necesario el cierre de la estación por acumulación de “orina” o “excrementos”, han exigido “responsabilidades” este sábado y conocer “el verdadero motivo” del cierre de la estación de Metro de Madrid de la Puerta del Sol.
Comisiones Obreras pide “explicaciones públicas y responsabilidades, tanto dentro de Metro de Madrid como en la Comunidad de Madrid” ante unos hechos que califican como de “extrema gravedad” y que, consideran, afectan directamente a “la transparencia, la profesionalidad, la neutralidad institucional y el respeto que deben regir el funcionamiento de una empresa pública”.
Pese a lo manifestado públicamente por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, quien afirmó que el cierre temporal de la estación de Sol había sido solicitado por los mismos sindicatos y por los servicios de prevención de riesgos laborales de la empresa, las secciones sindicales de CCOO, UGT y Solidaridad Obrera desmintieron ya el viernes “expresamente” haber solicitado “dicho cierre”. Asimismo, hasta la fecha, han señalado que no se han facilitado a la representación sindical las supuestas mediciones realizadas por el Servicio de Prevención que supuestamente acreditaban los “altos niveles de amoniaco” que denunciaba la Comunidad.
Este sábado, poco después de las 21.30 horas de la noche, Metro de Madrid comunicaba la reapertura de la estación después de “constatar objetiva y documentalmente, con el resultado de los análisis, que las condiciones de seguridad y salud necesarias se han restablecido”. Sin embargo, en ningún momento ni la empresa ni el Gobierno de la Comunidad de Madrid han hecho públicos los supuestos análisis que habrían determinado que estas condiciones de higiene no eran las adecuadas.
CCOO también denuncia la utilización en medios de comunicación corporativa de Metro de Madrid de la expresión “manifestación antiperrofas” y describe que esto se produjo “en una tableta de trabajo, utilizada para consultar la agenda de eventos y las incidencias que afectan al servicio”.
“El respeto no puede ser una obligación exclusiva de los trabajadores, debe empezar por quienes dirigen la empresa y por quienes elaboran y supervisan sus comunicaciones”, critica la sección sindical en su comunicado. CCOO también recuerda que Metro de Madrid debe estar al servicio de la ciudadania y no al de “los intereses políticos de ningún Gobierno”.
Comisiones Obreras de Madrid exige además que se identifique a los responsables de las decisiones adoptadas, pide saber “quién ordenó realmente el cierre de la estación de Sol” y en qué informes técnicos se basó para ello, qué mediciones se realizaron, quién las hizo y cuáles fueron sus resultados, por qué no se entregaron los resultados de estos supuestos informes a los representantes de los trabajadores en la empresa como exige la ley, quién trasladó a la presidenta de la Comunidad de Madrid que los sindicatos habían solicitado el cierre de la estacion o “por qué se utilizó como argumento la seguridad de los trabajadores sin aportar documentación” que lo justificase.
“No cuestionamos la necesidad de adoptar medidas de seguridad cuando existan riesgos acreditados, lo que cuestionamos es la falta de información, las contradicciones públicas y la ausencia de explicaciones. Los trabajadores de Metro de Madrid no somos una coartada para justificar decisiones políticas, ni nuestras herramientas de trabajo deben convertirse en vehículos de descalificación ideológica”, argumentan.
Por último, han trasladado que no van a permanecer “impasibles” ante situaciones que puedan comprometer “los derechos de la plantilla, la credibilidad de la prevención de riesgos laborales o la neutralidad que debe caracterizar a un servicio público”. “Metro de Madrid es una empresa pública, sus trabajadores merecen respeto y la ciudadanía tiene derecho a conocer la verdad”, han agregado.
En redes sociales, las secciones sindicales tanto de Comisiones Obreras como de Solidaridad Obrera, han cuestionado asimismo que no se tenga la misma proactividad desde la empresa de Metro hacia cuestiones que verdaderamente afectan a la salud de los trabajadores de la empresa pública como la retirada de amianto de trenes y estaciones.
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