Cocaína, cannabis, y ahora Lorazepam: las aguas residuales de Madrid ya advierten un consumo excesivo de benzodiacepinas
Un análisis de las aguas residuales en Madrid confirma que la cocaína y el cannabis siguen siendo las drogas ilegales más consumidas, pero ahora advierten de nuevos peligros. El Ayuntamiento acaba de hacer público un estudio para el que se han tomado muestras del alcantarillado y examinado las sustancias químicas que prevalecen desde el año 2023, cuando comenzaron a recopilar estos datos. Las conclusiones, anunciadas esta mañana por la vicealcaldesa Inmaculada Sanz, no solo apuntan a un abuso de estupefacientes: el peligro también se señala en dirección a algunos medicamenos, como la ketamina o las benzodiacepinas.
“Analizar las aguas residuales es una herramienta innovadora para estimar el consumo de drogas en las grandes ciudades”, ha asegurado Sanz en una visita al laboratorio de Salud Pública de Madrid Salud acompañada del concejal de Hortaleza, David Pérez, y el gerente del organismo municipal a cargo del estudio y las muestras, Antonio Prieto. La investigación, desarrollada en colaboración con la Universidad Complutense, ha observado durante casi dos años los metabolitos de distintas drogas, unos compuestos que aparecen tras el consumo de sustancias y su eliminación posterior dentro el organismo.
Algo permite estimar los niveles de uso en la población de forma indirecta, sin depender únicamente de encuestas o declaraciones personales que puedan no coincidir con la realidad. Los resultados, que también se publicarán en el portal oficial de Madrid Salud, sitúan a la cocaína y el cannabis como las sustancias con mayor presencia en aguas residuales madrileñas. Se han estudiado 20 sustancias de interés, incluyendo drogas ilegales, algunos medicamentos con potencial de abuso y benzodiacepinas.
En total, se identificaron hasta seis sustancias ilegales en las muestras, obtenidas entre diciembre de 2023 y octubre del año pasado: cocaína, cannabis, anfetamina, metanfetamina, MDMA (éxtasis) y ketamina.En el resto de compuestos analizados se detectan niveles menores, aunque el estudio confirma su presencia en distintos momentos del año. Además, el estudio detectó restos de algunos fármacos con “potencial de abuso”, y entre ellos no solo se encontraba la ketamina.
Ansiolíticos, sedantes u otras sustancias con receta médica
También se advirtió de la presencia de determinadas benzodiacepinas con “potencial de abuso” como el lorazepam o lormetazepam, dos sustancias utilizadas habitualmente como ansiolíticos o sedantes que cada vez se extienden más entre la población. Sobre las drogas ilegales el análisis también permite observar patrones de consumo asociados al ocio. Mientras que el cannabis mantiene niveles relativamente estables a lo largo de la semana, los metabolitos de MDMA aumentan de forma notable durante los fines de semana, un comportamiento que los investigadores vinculan al consumo en contextos de ocio nocturno.
En datos absolutos, para el cannabis se detectaron 77,2 miligramos diarios en aguas residuales por cada 1.000 habitantes, muy por debajo de Lisboa (150,8), Barcelona (220,7) o Ámsterdam (319), pero delante de otras ciudades como Santiago (54,3) o París (53,9). En cuanto a la cocaína, de las ciudades europeas con las que se han comparado los datos, Madrid es la segunda con menos consumo, con 369 miligramos al día por cada 1.000 habitantes, superando sólo a Ámsterdam.
Por encima se sitúan Lisboa, Roma, Oporto y Milán. Los resultados del estudio sitúan a Madrid en niveles comparables a los de otras grandes ciudades europeas que participan en este tipo de programas de vigilancia epidemiológica. El Ayuntamiento considera que esta información puede servir para mejorar las políticas públicas de prevención y reducción de riesgos, así como para orientar campañas de salud pública dirigidas a los grupos con mayor exposición al consumo.
En este caso, el método para identificar las sustancias con más presencia es relativamente sencillo: después de su consumo, el organismo la elimina a través de la orina y su rastro termina llegando al alcantarillado urbano, primero, y a las estaciones depuradoras de aguas residuales después. Para esta investigación, desde Madrid Salud detallan haber recogido casi 400 muestras representativas a la entrada de las ocho estaciones depuradoras: La China, Madrid Sur, Viveros de la Villa, Las Rejas, Butarque, Sur Oriental, Valdebebas y La Gavia.