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Angela Merkel protege a Rajoy, pero los mercados no se fían

Merkel reitera su "respeto y admiración" por las reformas españolas ante Rajoy

La canciller alemana, Angela Merkel (d), y el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy. / Efe

El escándalo Bárcenas ha pasado de las páginas de la prensa internacional –en donde lleva varios días y de manera relevante- a la realidad de los mercados. Y la pregunta que se hacen los analistas es si el susto del lunes, cuando la prima de riesgo española subió de golpe 30 puntos –a los que se han añadido otros 10 en la mañana del martes- es sólo circunstancial, fruto de un sobresalto momentáneo, o si ese giro se va a consolidar en forma de una nueva pérdida de confianza de los inversores en la deuda española que retrotraería a la angustiosa situación de unos meses, cuando el rescate europeo parecía una necesidad apremiante. Los  nuevos datos sobre Italia –el ascenso de Silvio Berlusconi en los sondeos que podrían augurar la inestabilidad del gobierno que salga de las elecciones del 24 de febrero y el escándalo del banco Monte dei Paschi di Siena- agravan la incertidumbre española. 

Esto escribe hoy el Financial Times: "Los analistas dicen que las noticias sobre España e Italia han capturado la atención de los inversores y alimentan graves preocupaciones sobre cuanto tiempo los mercados mantendrán su tendencia actual y si no se va a producir una corrección de la misma", es decir, si no se va a volver a las tensiones especulativas que parecían domeñadas. Y esto decía ayer ese mismo diario: "Los analistas apuntan que el escándalo Bárcenas ha minado la credibilidad del gobierno Rajoy en un momento en el que la confianza en instituciones clave está también en declive". El FT no se queda en eso sino que dedicaba un editorial al asunto en el que se decía: "Mariano Rajoy se enfrenta a la batalla de su vida. Tiene que haber una investigación completa, transparente e independiente sobre las presentas cuentas de Bárcenas. Ni el Gobierno ni el país se pueden permitir algo distinto de eso".

El New York Times cree, sin embargo, que el mal ya está hecho: "Tanto si se demuestra la veracidad de las denuncias como su falsedad, el daño producido es increíble, porque no sólo debilita al PP, sino a todo el gobierno español". Esos diarios, y otros cuantos más, añaden el caso Urdangarín y los 6 millones de parados al escándalo Bárcenas. Y el Wall Street Journal remata enumerando las consecuencias que el conjunto de lo ocurrido hasta ahora puede tener en los mercados: "Si la polémica continúa, puede limitar la capacidad del gobierno para imponer nuevas medidas de austeridad a la población y aumentar el déficit presupuestario. Y puede poner nerviosos a los inversores, minando los esfuerzos del gobierno español para financiarse por su cuenta y evitar un rescate internacional que políticamente le puede ser muy costoso".

La posibilidad de que eso ocurra a corto plazo, cuando se creía que se había conseguido alejar ese riesgo al menos durante unos cuantos meses ha debido determinar la reunión que Rajoy y Angela Merkel mantuvieron ayer en Berlín. Porque ambos dirigentes –respondiendo cada uno de ellos a sus propios intereses de política interior- habían acordado a la vuelta del verano una especie de pacto para que España no pidiera el rescate. Porque para Rajoy podía ser su tumba política y para la canciller un problema que podía hacerle perder las elecciones alemanas de septiembre, dada la mayoritaria oposición de la opinión pública alemana a poner un solo euro más encima de la mesa para salvar a un país endeudado del sur de Europa, y nada menos que a un país de las dimensiones de España. Al que, además, podía seguir Italia, si Madrid no tenía más remedio que dar ese paso.

Berlín ha hecho todo lo que estaba en sus manos –y, sobre todo, propiciar un cambio de actitud del BCE en materia de liquidez y de defensa a ultranza del euro- para retrasar esa decisión. Y durante estos meses ha conseguido tranquilizar a los mercados. Si el humor de éstos cambia por culpa del asunto Bárcenas y de las inquietudes que genera la política italiana, toda esa operación, a la que Merkel confía su pronosticado éxito electoral en septiembre, se podía venir abajo. No hay que olvidar que el éxito que está teniendo la campaña de Berlusconi se debe, sobre todo, a su denuncia de las políticas de austeridad que impone Berlín. Y si los sondeos aciertan, su partido lograría la fuerza parlamentaria suficiente no sólo para condicionar la formación del nuevo gobierno, seguramente encabezado por el centroizquierda, sino también sus futuras decisiones políticas.

Y esa es, según las fuentes citadas, una de las hipótesis que ahora contemplan los mercados. La de que el entramado de la austeridad que sostiene la confianza, provisional, de los inversores en que España e Italia van a cumplir sus compromisos con sus acreedores, puede empezar a tambalearse.

Por eso Angela Merkel no tuvo ayer más remedio en Berlín que "dar su protección" a Mariano Rajoy, tal y como titula hoy el Frankfurter Allgemeine Zeitung. Sin entrar a reparar en detalles sobre el asunto Bárcenas, por encima de cualquier valoración al respecto. La señora Merkel no puede dejar caer en estos momentos. La pregunta es cuanto tiempo podrá mantener esa posición. Planteada de otra manera, y más allá de la posibilidad de que haya nuevas desarrollos que agraven el escándalo Bárcenas, cuanto tiempo le van a dejar los mercados para seguir haciendo como si en España no pasara nada.

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