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MOTOR

¿Frenará la crisis del coronavirus el avance de la movilidad eléctrica?

Diversos estudios apuntan a que la actual situación afecte especialmente a la expansión del vehículo eléctrico que se necesita para cumplir los objetivos ambientales planteados, entre otros organismos, por la Unión Europea

Opel Corsa-e.

Opel Corsa-e.

La crisis económica que se avecina -si es que no estamos inmersos ya en ella- a consecuencia de la pandemia del coronavirus va a tener una incidencia evidente en el mercado del automóvil, y muchos temen que afecte especialmente a la expansión del vehículo eléctrico que se necesita para cumplir los objetivos ambientales planteados, entre otros organismos, por la Unión Europea.

Sin embargo, estudios realizados por diversas consultoras dibujan panoramas muy diferentes sobre la cuestión. Bloomberg, por ejemplo, espera un frenazo de las ventas de coches eléctricos ante la crisis de demanda que se espera. Los consumidores, explica, tendrán muchas dificultades para adquirir un vehículo de cualquier tipo, y más para hacerse con un eléctrico debido a su mayor precio.

“Para la mayoría de ellos, los altos precios son el factor más importante que frena la compra de vehículos eléctricos. La adopción masiva de eléctricos seguirá subiendo a medio y largo plazo, pero los próximos 12 meses después de la crisis del coronavirus podrían ser realmente feos para este mercado”, se señala en el informe de Bloomberg del que se hace eco la Asociación Española de Profesionales de Automoción (Asepa).

A ello se puede añadir que la caída del precio del petróleo, que ha alcanzado límites inverosímiles durante la crisis del Covid-19 -con el barril de Texas en valores negativos-, puede servir de estímulo a las ventas de modelos tradicionales de combustión en grandes mercados como el estadounidense. Y también que la contracción de la demanda puede ser más acusada en nuestro país, para el que el Gobierno augura una bajada del PIB superior al 9% y el repunte del desempleo hasta cerca del 20%.

Comoquiera que el precio del crudo se estabilizará, según los expertos, en un nivel asumible tanto para los países productores como para los compradores, en el entorno de los 50 dólares por barril, Bloomberg pinta un panorama mucho más positivo para el coche eléctrico una vez transcurrido un año desde el final -o el control- de la pandemia. La sociedad lo irá adoptando de manera paulatina pero constante sobre todo a partir de 2023, fecha en que prevé que el precio de los vehículos de baterías se iguale con el de los tradicionales.

El estudio de Venson Automotive Solution es más optimista en general porque pone el foco precisamente en una de los pocos aspectos positivos que presenta la crisis del coronavirus, la mejora de la calidad del aire en las ciudades. El 45% de los encuestados por esta firma británica afirma que este hecho les ha hecho reconsiderar su opinión acerca del coche eléctrico con vistas al futuro, y un 17% responde que ha reafirmado su decisión de comprar un vehículo de este tipo.

Sobre la recuperación del mercado del automóvil (eléctricos y no eléctricos), la consultora Frost & Sullivan considera dos escenarios. En el más benigno, la producción se recuperará para mediados de junio de forma parcial y llegará a su plena capacidad en agosto. Consecuencia de ello, la caída del mercado se situará en el 21% y la recuperación del ritmo anterior a la crisis no llegará hasta 2023.

En un contexto de “emergencia global” que afortunadamente no parece probable en este momento, un virus sin control provocaría el desplome de la producción y de la demanda, así como un paro en cifras difícilmente soportables. Esta situación retrasaría hasta 2024-2025 la recuperación del mercado hasta niveles de 2019, cuando lo que más nos preocupaba era la ralentización del crecimiento económico.

Se dice que toda crisis encierra nuevas oportunidades, y la revista Forbes señala las que atañen en este caso a la industria del automóvil, particularmente las estrategias digitales que se adapten a las nuevas formas de consumo de los compradores. En el mundo inmediatamente posterior al Covid-19, el mercado de vehículos usados ganará presencia en España y los servicios de posventa serán fundamentales gracias a un parque de coches muy envejecido.

Vientos favorables para el 'renting'

También soplarán vientos favorables para el renting, siempre que el sector aproveche la oportunidad que se le brinda para ofrecer servicios de suscripción y contratos más simples y flexibles para los usuarios.

Por último, los expertos consultados por Forbes aventuran que los vehículos eléctricos remontarán el vuelo antes que los modelos de combustión. Apoyan su opinión en la creciente conciencia ambiental de los ciudadanos y en la fuerza de la recuperación en China, país donde se originó el virus y que parece haber superado tanto la pandemia en sí como la contracción del mercado automovilístico, incentivado por políticas que incluyen ayudas a la compra de eléctricos -de alrededor del 15% del precio final- y el achatarramiento de coches antiguos.

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