eldiario.es

9

¿Efecto llamada?: 44 agresiones en grupo en lo que va de año

Llamar a estos casos “manada” opera como una despersonalización y se olvida lo que realmente hay de fondo: asaltantes preparando conscientemente un crimen

Que alguien no esté en plenas condiciones porque haya consumido voluntariamente o involuntariamente sustancias o bebidas que merman su estado consciente no le da ningún derecho a ninguna persona a abusar de esa situación

Es difícil vislumbrar si ha habido un efecto llamada o si, además, se ha perdido el miedo a la denuncia, la autoculpabilización y al qué dirán gracias a las manifestaciones de apoyo, solidaridad y sororidad

Detenidos 4 jóvenes en Manresa por la presunta violación a una chica de 17 años

Detenidos 4 jóvenes en Manresa por la presunta violación a una chica de 17 años EFE

Quiero empezar este artículo diciendo que se llaman agresiones en grupo y no manadas porque como bien llevamos diciendo desde hace tres años: manada somos nosotras. Llamar a estos casos “manada” opera como una despersonalización y se olvida lo que realmente hay de fondo: asaltantes preparando conscientemente un crimen. Además no somos presas de nadie, no somos trofeos de caza; somos manada porque si tocan a una, nos tocan a todas y estamos hartas de no responder.

Ha habido 44 agresiones múltiples (dos o más atacantes) recogidas en Geoviolencia Sexual en lo que va de año, si contamos la reciente detención en Blanes (Girona) de tres hombres acusados de una violación en grupo a una joven de 25 años y 135 casos desde que se visibilizó el mediático caso de Pamplona en 2016. Para ser exactos: 18 en el 2016, 14 en el 2017, 60 en el 2018 y 43 a agosto de este 2019. De estos 135 casos, 84 fueron violaciones y en 96 casos los atacantes eran tres o más.

Las agresiones totales entre 2016 y 2019 se han producido por todo el país, pero en orden descendente podemos señalar las siguientes comunidades autónomas: Andalucía, Comunidad Valenciana, Cataluña, Euskadi, Madrid, Murcia, Baleares y Navarra. Por provincias: Barcelona (17 casos) encabezaría la lista, seguida de Valencia (12) junto con Malaga y Alicante, que tendrían 10 casos cada una. Y por último, Valencia, Pamplona, Bilbao y Granada serían las ciudades más afectadas con un total de 5 casos seguidos de Barcelona, y Alicante con 4 casos cada una. Otros municipios afectados con dos o tres casos son Callosa d’en Sarrià, Ceuta, Gandía, Manresa, Murcia o Noja. Podéis echarle un vistazo a la web: www.geoviolenciasexual.com

Contrariamente a la percepción cinematográfica, de las 140 víctimas solo 19 fueron raptadas y llevadas a otro lugar. El escenario habitual fue una vivienda, un vehículo o la calle, siendo la vía publica donde se han producido más agresiones sin penetración.

Cabe resaltar que estos datos no son oficiales, pero están basados en fuentes de la hemeroteca y en otras páginas como www.feminicidio.net.

El análisis de los datos nos dice que una de cada diez víctimas denunció que fue sometida a lo que se denomina sumisión química -uso de sustancias narcotizantes que son consumidas involuntariamente-. De igual manera, y como los movimientos feministas venimos exigiendo, que alguien no esté en plenas condiciones porque haya consumido voluntariamente o involuntariamente sustancias o bebidas que merman su estado consciente no le da ningún derecho a ninguna persona a abusar de esa situación. No poder decir no también es no.

Recordemos además que 54 de las víctimas eran menores y en al menos 16 de los casos la agresión/violación fue grabada, fotografiada y difundida. Ideas claramente sacadas de la pornografía hegemónica y/o copiadas del primer caso público, incluida la de narcotizar a las víctimas como decían los mensaje de WhatsApp que se filtraron del caso.

Es difícil vislumbrar si ha habido un efecto llamada -del que serían responsables los medios al transmitir informaciones metodológicas poco afortunadas- o si, además, se ha perdido el miedo a la denuncia, la autoculpabilización y al qué dirán gracias a las manifestaciones de apoyo, solidaridad y sororidad. Hay casos sangrantes como el de Manresa del 2016, en el que los acusados usaron una pistola de fogueo para intimidar no solo a la víctima (que fue violada en una caseta en tiempos de 15 minutos), sino a todos los asistentes para que no hablaran de lo sucedido.

Como rezaba una pancarta cuyo portador fue expulsado de las calles de Vitoria “la violencia es un tema de actitud, no de género”, pero sin género de dudas todos los agresores eran hombres con una misma actitud. Por suerte, cada día más personas cambian su actitud y rompen el silencio cuando se produce o reproduce una micro o macroagresión.

Muy Bien, has hecho Like

¿Qué tipo de error has visto?
¿La sugerencia que quieres realizar no está entre estas opciones? Puedes realizar otro tipo de consultas en eldiario.es responde.
Error ortográfico o gramatical Dato erróneo

¡Muchas gracias por tu ayuda!
El equipo de redacción de eldiario.es revisará el texto teniendo en cuenta tu reporte.

Comentar

Enviar comentario

Comentar

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha