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“Kukuxumusu está destinado a morir porque le han quitado el corazón”

Mikel Urmeneta, creador del 'universo Kukuxumusu'.

N. Elia

Mikel Urmeneta (Pamplona, 1963) es el alma máter de Kukuxumusu, la empresa que vio nacer de su mano al toro azul ‘Testis’ y a los inefables personajes que pueblan el cosmos creativo de este dibujante. Demandado por el nuevo propietario de la empresa que Urmeneta fundó, una sentencia acaba de dictaminar que no puede “transformar” los 15.000 dibujos que vendió a Ricardo Bermejo, dueño de Kukuxumusu y demandante. Urmeneta recurrirá el fallo judicial, entre otras razones, porque entiende que la sentencia no aclara el fondo de la cuestión: ¿Puede el artista seguir dibujando a los personajes que él mismo creó? Los derechos que Urmeneta vendió, ¿son sobre los dibujos concretos o sobre los personajes? ¿Puede un juez determinar que el artista ya no es el propietario de su obra?

Hace un tiempo, dijo sobre su profesión: “El dibujo es una herramienta de liberación, un método de evasión acojonante”. ¿Se siente prisionero en estos momentos?

Me siento confuso y, sobre todo, atemorizado de que eso pueda convertirse en realidad y termine prisionero de mi herramienta de liberación, de que pongan cerco a mi imaginación y la fagociten. Porque, por un lado, no te dejan imaginar y, como consecuencia, crear; y a la vez, con todo lo que has imaginado en el pasado, ellos pueden recrearse con mi imaginación para hacer cosas que a mi propia imaginación le duelen. En principio, la sentencia me atemoriza en ese sentido. Creo, y supongo, que esto dará la vuelta. Porque, si no, es una sentencia contra la imaginación y la libertad del individuo.

También señaló que es muy difícil separar lo que es Kukuxumusu de su propia persona. ¿De alguna manera esta sentencia amputa parte de sí mismo?

La sentencia es un corta y pega del escrito de los demandantes, pero a mí no me deja claro nada. O sea, yo no sé si puedo… No sé qué puedo dibujar. El gran problema de esta sentencia es que la jueza no ha ido al fondo del asunto y yo no sé hasta qué punto la palabra transformación, por un lado, me entierra a mí y, por otro, les da alas a ellos, cosa que sería indignante y alucinante, y sería la involución en el mundo de la creatividad y del arte. Lo terrible de esta sentencia es su ambigüedad. Y, sobre todo, que deja al borde del precipicio no sólo a los cinco artistas que estamos en Katuki Saguyaki, sino a los artistas de todo el Estado. Es muy, muy, muy heavy.

Quiere decir que no se ha despedido de ‘Testis’ y el resto de la cuadrilla.

Es que es imposible. Testis está en mi cabeza. Yo me levanto, me ducho y  le dibujo en el espejo cuando hay vaho. ¿Qué dibujo? Lo que sale de mi cabeza. Y cada cosa que sale de mi cabeza es una obra nueva, inédita, eso no es un plagio ni nada por el estilo. ¿Cómo pueden encarcelar la imaginación de una persona?

¿Con una sentencia en la que le prohíben transformar sus propias creaciones?

Claro, lo que pasa es que la palabra “transformación” no ha quedado aclarada en la sentencia. La propia perito de los demandantes, a preguntas de uno de nuestros abogados, nos dio la razón: le preguntaron, por ejemplo, ¿Tintín en Pekín es un plagio o una transformación de Tintín en el país de los soviets? Claro, ahí ella, que estaba aleccionada sólo para decir si este dibujo y este otro se parecían (y cómo no se van a parecer si son del mismo autor), cuando le preguntan por la obra de Hergé, no tiene más remedio que decir la verdad, y dice que esa obra no es un plagio, no es una transformación, no es una copia, simplemente es la evolución del artista.

Es una obra inédita. Con lo cual, si yo hiciera ahora un dibujo de Testis, la periodista y yo tomando un vino, sería una obra inédita y nueva, porque el personaje como tal jamás ha sido cedido a la empresa. Es mi personaje, no ha sido cedido como Kobi, que cedes unos derechos y son unos contratos diferentes.

Bueno, Kobi es un logo.

Exacto, y Testis no es un logo, es un personaje mío y que tiene una paternidad que el propio Ricardo Bermejo reconoció en el juicio. Cuando le preguntan si el personaje de un oso puede recrearse en otra situación, Bermejo responde que, si es contando otra historia, sí. Con lo cual, yo interpreto que, o la sentencia no les deja hacer a ellos nada, y a nosotros tampoco, o que yo puedo seguir haciendo el toro, porque quien dice oso, dice oveja o dice pollo. Y si es el propio Ricardo Bermejo, el que pone esta demanda, quien reconoce que un personaje se puede recrear si cuenta otra historia, yo puedo dibujar a Testis contando otra historia de mi personaje.

Pero, con esta sentencia, Katuki Saguyaki, tiene la espada de Damocles sobre la cabeza, y se expone a que le demanden continuamente si emplean a personajes como Testis. ¿Qué van a dibujar?

Lo raro es que, después de decir esto del oso, nos han obligado a retirar del mercado camisetas en las que yo veo obra inédita, en las que se ve a Testis contando historias diferentes. Hombre, el encierro. Es que el encierro siempre va a ser el encierro, como la vida es la vida. Y si me dicen que nunca puedo recrear a mis personajes en un encierro de San Fermín, es que no puedo recrear la vida con mis personajes. Decir eso es una parida. Parece mentira que hayan requisado esas camisetas y después en el juicio Bermejo se contradiga. La jueza, ni idea. O no le oyó, o no se ha leído las alegaciones.

¿Y qué vamos a hacer en Katuki? Pues lo de siempre, lo que estamos haciendo hasta ahora, lo que nos sale de la polla. De hecho, nos están saliendo muchísimos trabajos más por el tema de que la gente está indignada. Por dos cosas. Te dicen, cojones, ¿cómo puede un juez dictar una sentencia así? Y también ¿cómo puede alguien poner una demanda de estas características? Y más cuando lleva dos años en una empresa que tiene 27 años de vida, cuando no es un creativo, no es un artista, no sabe ni el origen ni la filosofía de la marca, porque no le ha dado la gana de enterarse. Y la gente se pregunta cómo es posible que Mikel no pueda seguir bullendo, junto con sus creativos y artistas, para hacer lo que le dé la gana siempre que sea nuevo.

Así que nos están llegando mogollón de curros y nosotros ya sabemos que haremos los trabajos, pero hasta que aquí se aclaren las cosas, mantendremos en una cierta cuarentena a personajes que pueden ser conflictivos en este momento, pero seguiremos en nuestro estilo, como la propia sentencia dice, que podemos seguir utilizando nuestro estilo. Nuestro estilo se refleja en nuestros personajes, pero bueno, pues vamos a darles unas semanas de vacaciones a cuatro o cinco personajes, y después ya veremos. El universo Kukuxumusu es algo muy claro y tangible, son los dibujos cedidos, pero el estilo Kukuxumusu no existe como tal, porque es el resultado de la evolución de muchos años de trabajo de muchos artistas. Y si la juez le otorga a Bermejo la capacidad de transformar el universo Kukuxumusu hasta el infinito, ocurre que cualquier artista podría enfrentarse mañana a una demanda de Bermejo, que se habría convertido en ‘supertransformator’ y podría reclamar, al fin, los derechos sobre cualquier dibujo: “Si cojo este dibujo, le quito el ojo y le pongo una cara, es igual que el logo de la caja de ahorros del Nepal”.

¿Bermejo sufrió en sus propias carnes algún proceso similar cuando diseñó alguno de los logos de Caja Navarra?

No sé si fue el mismo proceso. Sé que él diseñó un logo para la CAN que, misteriosamente, desapareció porque era muy parecido a un logotipo canadiense, creo recordar. Es increíble que ahora nos demande por esto.

Ha dicho que la sentencia “favorece lo mercantil y penaliza la creatividad”. Cabe suponer que lo mercantil hace referencia a Bermejo y la creatividad a usted. ¿No tiene su creatividad también una faceta mercantil?

Sí, bueno, como el arte de galería, vamos a decir, como el arte supremo. Es un mercado. Las obras se venden y los artistas ganan dinero con sus obras. En el mundo de la ilustración, por supuesto, hay un negocio y un mercado. A lo que me refiero con esa frase es a que, sin materia prima, no hay empresa. Si no hay creatividad, no existe Kukuxumusu. Cuando esta empresa se queda sin los cinco artistas que hemos creado más del 90% de las creaciones de todos los años de vida de la marca, se ha quedado sin contenido, se ha quedado sin materia prima, y es una empresa de copiones y de ‘ilustraidores’. Y a eso es a lo que me refiero cuando hablo de mercantil. A una empresa que decapita y corta las manos, en el sentido figurado del término, a sus artistas.

El carbón que alimenta la máquina del tren lo están tirando a la basura, y el tren se parará. Kukuxumusu, se parará. Por mucha sentencia que tenga, Kukuxumusu está destinado a morir porque le han quitado el corazón. Y ya está. Y Katuki Saguyaki, si se va a la mierda, será por sentencias como esta, no por otra cosa. Porque el chorro creativo es brutal, y los artistas que trabajan conmigo, que me ha costado muchos años encontrar a gente como ellos, y aleccionarles, son inigualables. Así que, por mucho dinero que tengas, no se puede coger a siete copiones y decirles, venga, plagia a Testis. Lo vemos nosotros mismos y nos reímos de los dibujos, porque no tienen alma. Y una empresa sin alma es como un pollo sin cabeza. Ricardo Bermejo se ha cortado la cabeza echándome de la empresa y, con ello, procurando la salida de los cuatro genios que dibujaban conmigo. Por supuesto, esa empresa no hubiera sido nada si no hubiéramos contado con gente que supiera gestionar nuestros dibujos, pero, en realidad, lo que está claro es que, sin materia prima, no existe la empresa.

¿Y cuáles son esas diferencias entre el Kukuxumusu para el que trabajaba y el Kukuxumusu que trabaja sin usted?

No tiene alma. Yo ya sé quién se ha quedado ahí. ¿Por qué antes tenía éxito? A lo largo del tiempo te vas dando cuenta de que tú tienes una capacidad innata de llegar a la gente con tus dibujos, con cuatro putos palos creas un dibujo alucinante, pero es un proceso de muchos años del comprador, del fan de Kukuxumusu, y te vas dando cuenta de quién es bueno para unas cosas y quién para otras. A mí me ha costado diez años o quince encontrar a dibujantes como los que están ahora conmigo en Katuki, y no sólo porque dibujen de puta madre, sino también porque tienen alma, llegan a las personas, son gente súper honesta, romántica, fantasiosa, creativa…El tío que copia, no tiene eso. Y Kukuxumusu no sabe hacer agradable lo que hace, no tiene ni puta idea. La gente, en cambio, tiene la suficiente sensibilidad como para que, no sabiendo ni por qué, deje de gustarle lo que ve de esta marca. Lo estoy notando día a día.

Vemos las cosas que están sacando, preguntamos a gente y, como son copias de obras nuestras, lo normal es que te dijesen, ¡Hostia, qué guapo! Pero no. La respuesta es: ¡Uf, le falta algo! Antiguos clientes nos están llamando para decirnos que han pedido un dibujo a Kukuxumusu y han tenido que rectificar ocho veces porque no transmite nada. Y esa transmisión, aunque no sepamos cuál es su contenido, es lo que les falta. Mientras sigan chupando de nuestra rueda, de nuestra imaginación, de lo que hemos creado, no tienen nada que hacer. La gente percibe esa planta marchita que es la creatividad de Kukuxumusu ahora.

¿Cree que Bermejo trata la marca como si fuese su gallina de los huevos de oro?

Ricardo se encontró con que su empresa estaba a punto de cerrar, porque al ser absorbida la CAN por la Caixa, perdió a su principal cliente. Él mismo me dijo que iba a cerrar, que así no iba a ningún lado. Y en ese momento se encuentra a Kukuxumusu, una empresa muy creativa en la que había fallado la gestión, y dijo, menudo bombón. Pero en lugar de cuidar al bombón, acurrucarlo, sobarlo, decide que este es su juguete y decide poner sobre él su huella dactilar, marcar su territorio, o sea: me meo en los dibujos,  y empieza desde el primer momento a hacer ver que Kukuxu es suyo, cambiando el logo, cambiando esto y lo otro…

En ese proceso, se encuentra con que los dibujantes se sienten maltratados y empieza a ver que la materia prima, en vez de ser carbón, se estaba convirtiendo en nieve. Era bronca un día sí y otro también, y yo de intermediario entre los dibujantes y Ricardo. Y esto no es un tema de Mikel contra Ricardo, es un tema de la creatividad contra lo absurdo. Se produce un maltrato constante de Bermejo hacia la creatividad porque, creo yo, igual él ni siquiera lo sabe, que él aspira a ser un tío imaginativo y no lo es.

Vamos, que el origen de todo este pleito es la frustración creativa de Bermejo.

Para mí sí, aunque no sé si esto me costará otra demanda por su parte…Aquí hay una cosa muy clara. En mis 53 años no había tenido un encuentro con la justicia (salvo alguna alcoholemia) hasta que me ha demandado Bermejo. Y en pocos meses, me llegan varios casos. Y eso no habla nada mal de mí, según lo entiendo, porque si cada demanda viniera de un sitio diferente, piensas, bueno, este Urmeneta tiene muchos frentes abiertos. Pero vienen todas de la misma persona, y eso dice más de la propia persona que de mí. Y creo que es importante decirlo.

Ha recibido el apoyo de muchos artistas. Forges o Mariscal entre otros. Su caso ha tenido mucha repercusión porque muchos artistas sienten que están en riesgo sus derechos de autor. Pero también hay mucha otra gente que piensa que Urmeneta se forró con Kukuxumusu, vendió sus dibujos cuando la empresa iba mal, y ahora quiere volver a forrarse a costa de unos dibujos cuyos derechos vendió.

Yo lo veo todo al revés.

Pero su lucha no es altruista. Además de los derechos de autor, en genérico, usted está defendiendo su modo de vida.

Sí, bueno, es una mezcla. Yo no le doy muchas vueltas a las cosas, mi subconsciente funciona mucho más rápido que mi raciocinio y me dejo llevar siempre. Soy un tío antimaterialista y espléndido, y me gasto mi dinero con mis colegas. Odio el dinero, odio tener dinero en el banco y si tengo un duro, me lo gasto, y si tengo cien mil, me los gasto igual. Y vivo igual de bien con unas chancletas y unos espaguetis que con unos mocasines y un viaje a Thalilandia. Me la pela. Disfruto de la vida, disfruto incluso de este momento surrealista que me está provocando mi amigo Ricardo, porque es parte de la vida. Cualquier día te sale un tumor, como te sale un Bermejo. Pues ya está, es parte de la vida.

Una vez que, como dice el gran Mariscal, sabes que todas las cosas son solucionables, te lo tomas de otra manera. Yo no estoy en la misma situación que hace dos años, cada día es distinto, hay un día que se muere tu padre, hay un día que te emborrachas por primera vez, hay un día que follas por primera vez, un día que te metes una raya por primera vez… Pues hay un día que te demandan por primera vez, otro día que se va a la mierda la empresa.

La vida es así. Y esta gente que, como dices, puede pensar que este tío se está forrando, es gente de Navarra, una ciudad en la que todos nos conocemos y en la que todos sabemos que funciona mucho la envidia. Yo no soy un tío envidioso, pero me parece bien que la gente me tenga envidia, incluso me caen bien. Pero, sobre todo, si yo he cobrado lo que he cobrado, es porque me lo he currado.

Unos 250.000 euros, según Bermejo.

Sí, eso ha aireado, pero es una falsedad. Porque lo que no ha dicho es que, dentro de ese sueldo (vamos a ponerlo entre comillas) estaba la nómina de una segunda persona. Una persona que fue el primer objeto de mi negociación con Ricardo Bermejo, a quien le dije que esta persona tenía que trabajar en Kukuxumusu a tiempo completo y con un blindaje de unos años, porque era mi enlace perfecto con mi red de contactos y clientes. Pues cuando todo estaba casi negociado, Bermejo me dijo que mi primera premisa no podía ser, porque iba a parecer un privilegio. Así que me obligó a crear una empresa para contratar a esta persona y él pagaba a esa empresa. Todos los gastos de viajes, comerciales, toda la movida, la pagaba yo. Todo.

Era un pack. Reconozco que era un supersueldo, porque lo era. Y porque lo valía, porque lo valgo, porque he sido el creador de una marca y el talento a explotar de una marca que tiene 27 años de vida y que ha puesto a Navarra y a los Sanfermines en el mundo. Y, de hecho, él vio en Kukuxu un bombón y decidió que tenía que pagarme un buen sueldo. ¿Por qué airea después el sueldo? Para que la gente diga, éste, con lo que ganaba, y aún quiere utilizar sus dibujos.

¿Con qué dibujo describiría la situación por la que atraviesa estos días?

Joder….No quiero ser muy trágico. (Se ríe). Me estoy acordando de cuando el zorro se lleva a Pinocho a la ciudad de la diversión y cada vez que se reía le salían orejas de burro y rabo…Ese acojono que le entra a Pinocho cuando en lugar de reírse empieza a rebuznar, me siento un poco así, me veo como que soy una transformación de un dibujo mío, con pezuñotas de toro azul, con mucha confusión sobre mi propia personalidad e identidad, porque me están diciendo que no puedo salir con mis pezuñas azules, y en el fondo mis pezuñas azules son yo, soy yo, ¿dónde voy así?

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