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Sin duda

A Fernández Díaz, esto es verídico, se le apareció Dios en medio de un fin de semana en Las Vegas. "El señor me dijo: hasta aquí hemos llegado", explicaba hace años, cuando todavía no era Fernández Díaz. Desde entonces, no duda.

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Fernández Díaz irá al Congreso el viernes a las 9.30 para explicar su cita con Rato

Jorge Fernández Díaz irá al Congreso el viernes a para explicar su cita con Rodrigo Rato.

So. Que significa así que en inglés. Here we are. Que significa aquí estamos. España se llama esto. La fiesta. Que no para nunca. Coges a un ministro. Y lo pones a reunirse con otro exministro, todo normal, otro exministro imputado por delitos fiscales y blanqueo de capitales. Sus cosas tendrían que hablar. ¿Y qué ocurre? Nada. Te sientas y esperas. Una comparecencia en el Congreso, en mitad del verano. ¿Sirve eso para algo? No sabemos. ¿Dimitir? ¿Para qué?

A Fernández Díaz, esto es verídico, se le apareció Dios en medio de un fin de semana en Las Vegas. "El señor me dijo: hasta aquí hemos llegado", explicaba Jorge, hace muchos años, cuando todavía no era Fernández Díaz. Desde entonces, no duda. Si hay que sembrar la frontera con Marruecos de alambre de espino, se siembra. Si hay que colocar cuchillas sobre el espino, se colocan. ¿Las heridas, la sangre? ¿Qué heridas? ¿Qué sangre?

El ministro no duda. Si protestas te amordaza. Tiene la Ley. ¿Qué tienes tú, muerto de hambre? El ministro no duda. Ha hablado con Dios. "Digamos que mi plan de vida es muy próximo a la espiritualidad del Opus Dei: ir a misa todos los días, rezar el rosario, hacer un rato de oración, otro de lectura espiritual…". No me lo invento, son las palabras de Jorge. Es admirable. La espiritualidad, la ética, la vida recta. El camino.

Cuántas dobleces y esquinas debe de tener ese alma. Jorge sale de misa y se reúne con Rato, en su despacho. ¿Se fustiga luego? No lo sabemos.

La falsa moral, también. El doble rasero. Cuántas dobleces y esquinas debe de tener ese alma. Jorge sale de misa y se reúne con Rato, en su despacho. ¿Se fustiga luego? No lo sabemos. ¿Lo considera normal? Después de todo, un amigo es un amigo. Y es cuando están en las malas, acosados por la Justicia, sufriendo, cuando más lo necesitan a uno. Los amigos. ¿Qué puede hacer Jorge? ¿Dudar? Nunca. A los amigos se les tiende la mano.

Rajoy, al parecer, se enteró el último, cosa que a estas alturas no debería sorprender a nadie. Siempre tiene cara de enterarse de todo el último, como una vaca que pasta. Explicaciones no ha dado muchas. Que ya contará algo Jorge en el Congreso. Pero tampoco gran cosa.

Por lo demás, el tiempo se desliza pegajoso. Está estudiado. En pleno verano. Con la calor. ¿Quién sale a la calle a pedir dimisiones? En España, al final, se tolera todo. Salvo cuando nos invaden los franceses.

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